continuación colonias
Apunté en mi libreta todas las habitaciones la numeración y el nombre de niños que las habitaban para tenerlo todo controlado, los monitores ya se habían asignado cada uno de ellos una, como tutores responsables de cada habitación. Con este simple detalle me di cuenta que los monitores se habían tomado bastante en serio lo de empezar a trabajar como un equipo y comenzaron a ser responsables al 100%.
Después del desayuno-almuerzo, los chicos se disponen para ir a entrenar con sus respectivos monitores-entrenadores, previamente Jordi y yo habíamos confeccionado los grupos de basket y entrenadores, que trabajo y pensar que Jordi lo había tenido que hacer el sólo y con 20 niños más uff...
Salieron 4 grupos de grandes y 3 de pequeños. Revisamos las habitaciones (Jep, Jordi y yo) sobre las 10 h. de la mañana las puntuamos según limpieza y orden. Luego nos trasladamos a la sala de monitores anexa a la principal, era la sala de fumadores...
Hablamos un poco de las cosas que se tenían que ir organizando, Jordi estaba molesto porque había visto una predisposición y colaboración por parte de los monitores que con él al cargo no había visto por ningún lado.
La planificación de la jornada más o menos era la siguiente:
De 10.30 a 12 h la mitad del grupo de baloncesto Los pequeños o grandes hacían entrenamientos de baloncesto en el pabellón y la otra mitad hacían lleure con las monitoras de lleure: ( Nuria y Naomi), luego se tomaba un pequeño almuerzo compuesto por un zumo y unas galletas, luego los que habían hecho lleure hacían basket y los otros viceversa, a la 13.15 los que habían echo baloncesto se iban a la piscina y los otros tenían libre. A las 14.30 se comía y luego había Banca de 15 a 16h. Todos a esta hora tenían libre hasta las 16.30 h.
A las 16.30h. comenzaba la sesión de la tarde, con lo contrario de lo que se había hecho por la mañana. Entonces los que habían empezado con baloncesto por la mañana, comenzaban con lleure y los otros viceversa. El grupo que no había ido a la piscina por la mañana iba por la tarde.
A las 20.30 horas se cenaba y luego se tenía libre hasta las 22 h. Que se volvía a quedar con los niños para hacer la actividad que, yo diría preferida por todos, los juegos de noche, que normalmente se hacían en el exterior del albergue en la pista de futbol-sala acompañados siempre por nuestros queridos e inseparables mosquitos del Delta, no os podeis imaginar lo que se llegaron a alimentar con nuestra presencia.
Sobre las 23.30 horas llevábamos a dormir a los niños y sobre las 00.00 h. Nos reuníamos en la sala de monitores todo el staff técnico para hablar y puntuar el día y para planificar un poco el día siguiente.
En la reunión que duró poco más de 15 minutos, se habló del Concurso de habitaciones endreçades para que los chicos tuvieran una motivación para dejar sus habitaciones limpias y ordenadas, la verdad es que funcionó bastante bien.
Se habló de tener el blog actualizado, la responsable o jefe del Blog era Eva y se comportó de forma admirable y todo lo llevó a la perfección siendo siempre muy responsable y puntual.
Se empezó a tratar de que todos fueran pensando en el All Star futuro por si les surgía alguna idea, que las fueran comentando para ir organizando etc etc, todos la verdad es que fueron muy participativos y enseguida se dio por terminada la reunión y nos fuimos a la cama.
También nos organizamos un poco según el sistema de rotaciones que ellos mismos habían creado, teníamos que estar bien situados y respetando las rotas, en la hora sobre todo del tiempo libre, 1 en la banca, 1 en los bancos y dos fuera en el patio vigilando a los niños. En la sala de ajedrez tenía que mantenerse un orden, los niños tenían que dejar las fichas gigantes de ajedrez bien puestas en su sitio, lo arreglamos con un cartel en la puerta.
Luego me dirigí a los entrenadores de basket para recordarles cosas que veía, por ejemplo le comenté a Eva que quizas tenía demasiados jugadores, 14 y que tenía que ir con cuidado y sobre todo con Rodrigo Chiappe un niño un tanto extraño y peculiar.
Le comenté a Jordi que en su grupo tenía un niño hiperactivo que se tenía que medicar que fuera al tanto con él. Ferran Guardia del grupo de Xavi Chesa se había hecho una pequeña capsulitis en un dedo y que mejor que no entrenara al día siguiente, bueno cosas que iban surgiendo y que era de mi obligación comentar. Cabe destacar que cuando se me olvidaba alguna cosa importante siempre aparecía Jep para comentarla por si yo me la descuidaba .
También comentamos que David Ferrer nos haría una visita al día siguiente sobre las 12 del mediodía para ver un poco el funcionamiento de las colonias.
Yo me quedé un rato más planificando el All Star e intentando de buscar fórmulas para que los niños pudieran tener una velada bonita divertida pero sobre todo segura.
Comencé a pensar en realizar diferentes concursos dentro del All-Star, Concurso de tiros libres, triples, two ball, habilidades, mates, “Reta a un monitor” y finalmente los partidos de All- Star, pequeños y grandes. Idea en un principio positiva, pero parecía que habría un pequeño handicap, la duración era una incógnita y sobre todo la colaboración de los monitores tendría que ser perfecta porque sino podría convertirse en un perfecto evento totalmente desorganizado.
Día 18 de julio, Viernes.
Las cosas que teníamos que hacer para el viernes día 18 eran las siguientes:
1º Comprar “mogollón” de globos, comprar arroz, por la noche en el Juego nocturno, Jep y yo nos pusimos a confeccionar disfraces para realizar el Cluedo, encuentra al asesino. En el cual yo iba a colaborar haciendo de muerto, papel muy complicado sobre todo debido a su extenso diálogo y a la compañía de los incansables e inseparables mosquitos tigre de nuestra querida habitación de descanso.
Por la mañana en el desayuno me enfadé un poco, porque Pablo se había dormido y la gente no había sido tan puntual como yo hubiera querido, pero el resto del día fue bastante bien. Hablé con Pablo y se excusó diciéndome que había pasado mala noche debido a el calor y al tobillo lesionado, arreglamos la situación rápidamente y me comentó que si por favor le podía despertar todos los días, no hubo problema y ya no volvió a retrasarse en todas las colonias.
Sobre las 12 de la mañana vino a visitarnos David Ferrer del Cic, la persona que nos contrató, para ver un poco como funcionaban las colonias. Estuvimos hablando sobre unas 2 horas de diversos temas tanto en la sala de monitores como en el anexo más próximo. David se quedó a comer con nosotros y después de comer se fue tal como había venido no sin antes recordarnos lo importante que eran los principales objetivos de las colonias:
la Seguridad de los niños y sobre todo que se lo pasaran bien con todas las actividades además de realizar todo esto bajo un trabajo de equipo que pudiera ser advertido por todo el mundo.
Antes de irse se dio cuenta de un pequeño descuido por parte nuestra, sobre las 14 h. Habían estado sólos algunos niños en la pista de baloncesto, yo me había dado cuenta enseguida después de salir de la reunión con David.
Todo esto pasó por un pequeño problema de falta de comunicación, Eva una de las monitoras me había comentado que se encontraba mal debido a problemas con el periodo, me había pedido permiso para estirarse un rato haber si así se le pasaba, lógicamente yo se lo di pero no imaginé que su puesto no lo iba a ocupar alguien por lo tanto durante unos 20 minutos estuvieron algunos críos “solos” en la pista de basket tirando y jugando. Enseguida corregimos el pequeño error y lo subsanamos además de que Eva gracias a la medicina se recompuso de forma vertiginosa.
Probablemente fue el error más “grave” que tuvimos en las colonias, y posiblemente el error fue culpa mía en su mayor parte.
Por la tarde sobre las 16.30 horas Jordi el anterior coordinador se dispuso a marchar ya que más o menos el veía que todo podía funcionar con normalidad y que más o menos estaba todo controlado. Le hicimos un pequeño obsequio en forma de diploma, cosa habitual, y también le regalamos un polo de la asociación catalana de entrenadores. Jordi parece ser que se fue con un cierto sabor agridulce de su parte de las colonías, pero pienso que hizo un trabajo excepcional teniendo en cuenta que nunca antes había estado en unas colonias de este calibre y sobre todo por la dificultad que le habían puesto el grupo de chicos, más movidos y no tan disciplinados como los del segundo turno. Quizás el error más grave que había tenido fue sobre todo no conectar con su grupo de trabajo cosa crucial para el buen desarrollo de cualquier evento.
Por la noche el Cluedo fue bastante bien los niños alucinaban con el muerto, yo en mi papel, pude comprobar lo “dulces” que eran en su trato los mosquitos del Delta ya que todo el tiempo que permanecía en la habitación estirado inerte no cesaban de acompañarme y sobre todo de darme la bienvenida a base de picotazos.
Luego cuando acabé mi papel me pasee por todo el albergue haciendo de zombi y haciéndome algunas fotos con los críos.
Después de permanecer cerca de 30 minutos intentando sacarme todo el maquillaje en forma de agua y harina por toda la cara y brazos me dispuse a preparar la extensa reunión que tendríamos a continuación cuando los niños se fueran a la cama.
En la reunión del día 18 por la noche hablamos de:
Lo importante que para mi era la puntualidad, y de que todos tenían que ser conscientes de ello y ser puntuales. Comentar de limpiar la sala de monitores un poco y prácticamente nada más. Enseguida nos fuimos a dormir. Yo como siempre me quedé un poco más organizando sobre todo el tema del All Star, que era quizás lo que más me preocupaba ya que en el fondo soy un hombre de baloncesto. También teníamos que hablar con la madre de uno de los niños más pequeños, Alex Lorenzo.
Tener más cuidado de no dejar que ningún niño vuelva sólo del pabellón. Que cada monitor estuviera pendiente de darle la medicación a su pupilo. Todos teníamos que estar pendiente de los fricki-críos en las comidas ya que tiraban mucha comida a la basura. Que estuviéramos atentos al simulacro que podía ser a partir de cualquier momento. También teníamos que prestar atención a una chica que podría tener al parecer problemas de anorexia. Y nada más.
Jep me dejó un libro para que fuera leyendo sobre juegos y diferentes situaciones para poder realizar con mi hija cuando volviera a casa.
Por cierto cuánto estaba echando a faltar a mi mujer y mi querida hija Paula, menos mal que gracias a la tecnología actual las podía ver a las dos casi a diario por el móvil con la valiosa y cara video llamada. Cuando veía a mi hija se me caía todo al suelo, esa sonrisa, mi mujer por detrás cediendo todo el protagonismo a la pequeña y yo cuando colgaba emocionándome a escondidas para que nadie me pudiera ver.
Esta noche fue la primera que dormí del tirón, como unas 5 horas seguidas, todo un record desde que llegué al Albergue. Como casi de costumbre me levanté antes que nadie y pude apreciar como algún niño ya estaba levantado gastando algún tipo de broma a los monitores con las sillas colocadas en las puertas de entrada a su habitación.
Día 19 de julio, Sábado.
Lo más destacable del sábado fue el terrible calor que comenzó a reinar sobre el albergue de Deltebre. David Ferrer nos había avisado el día anterior que en las noticias habían comunicado que una ola de calor iba a situarse sobre todo el país.
Como lo más importante era la seguridad de los niños, uno de los objetivos claros de las colonias y por un problema de disponibilidad del pabellón para entrenar por la tarde se me ocurrió la brillante idea de pasar por la tarde una película muy educativa para que los críos estuvieran un poco refugiados del terrible calor que acechaba sobre el albergue, lógicamente se lo comenté a Jep y ella asintió y dio su visto bueno. Después pasé a comentárselo a Lluís, el cual estaba un poco atareado preparando una auditoria que tendría que pasar al día siguiente. El me comentó que si era una película educativa que no le importaba.
La película la pusimos en la sala de juegos con aire acondicionado y un cartel que había confeccionado Jep los dirigía a la sala donde se proyectaría la película. La sorpresa fue mayúscula cuando vi que los niños no acudieron a verla en masa.
Poco después sobre las 16 horas, algunos monitores me comentaron que muchos de los jugadores estaban muy cansados y acalorados.
Era el día en el cual no disponíamos de pabellón por la tarde y teníamos que entrenar todos los equipos grandes en una sola pista de baloncesto la del albergue.
Pensé en reunirlos a todos, pensando en la seguridad y en la enseñanza y personalmente pensé que sería una buena forma el pasarles una sesión de video de técnica individual en la sala aprovechando que la televisión estaba colocada. Lógicamente fui a comentárselo a Lluís confiado en que no habría ningún problema, cual fue mi sorpresa que a Lluís no le pareció agradar nada la idea y lógicamente cambié mi postura y los mandé a todos a entrenar a la pista de baloncesto al aire libre.
El equipo de Eva, tenía14 jugadores, como no cabíamos todos en la pista de basket se dispusieron a realizar un partido de futbol-basket en la pista de fútbol-sala.
Yo estaba un poco molesto porque no entendía para nada la postura de Lluís, pero luego en la cena Lluís se encargó como siempre elegantemente de explicarme los motivos.
Lo que había sucedido es que primeramente él estaba un poco hasta los ... de la auditoria laboral que tenía que presentar al día siguiente y luego que no nos entendimos para nada a la hora de explicarnos, yo no le entendí a él y él no me entendió a mí. El me explicaba que los niños no habían venido de colonias a ver la televisión y que claro los más pequeños podían decir cosas que seguramente no hubieran sido del todo ciertas y que todo ello hubieran podido provocar algún pequeño problema sobre todo por temas de realización del programa de colonias, el cual lógicamente se tenía que seguir sin necesidad de improvisaciones innecesarias.
Entendí perfectamente la postura y con Jep de intermediaria entre Lluís y yo todo acabó perfectamente como siempre.
El director del albergue, Lluís nos citó en su despacho para explicarnos el porque en esta estada la excursión no sería en bicicleta tal y como había sucedido en el turno anterior con Jordi. El motivo fue el siguiente: había sido un auténtico descontrol el que 100 personas de diferentes edades y físicos fueran todos juntos a la playa en bicicleta y volvieran todos juntos. En vista del éxito se cambió por lo de ir dando un paseíto.
Mientras los niños después de la cena jugaban con los demás monitores encabezados por Nuria, monitora de lleure a un juego de noche, Jep y yo nos dirigimos con el coche a ver el trayecto que haríamos en la excursión de todo el día que nos llevaría a la playa el Domingo.
Cuando volvimos estábamos listos para otra “larga y extensa reunión nocturna”, esta reunión probablemente tendría que ser más larga debido a lo importante y peligroso que resulta una excursión fuera del albergue, y en la que los críos tenían que andar durante un buen rato antes de llegar a la deseada playa.
Sobre la excursión a la playa del día siguiente tendríamos que tener en cuenta lo siguiente.
1. REPARTICIÓN DE CHALECOS POR HABITACIÓN
a. gorra
b. tubarro de crema solar
c. chancletas
d. bañador
e. toalla
f. camtimplora con agua para el trayecto caminando.
g. Dinero de banca, para comprar un helado en la playa.
Todo esto tenía que ser avisado por cada tutor de habitación a los niños.
2. La Salida del albergue tenía que ser a las 9.45 horas.
3. Yo iría de coche escoba siguiendo a todos y como no coordinando la excursión. En el coche llevaría el botiquín, y las fichas de los niños por si alguno tenia que ir al médico.
4. El paseo sería por la carretera hasta coger el transbordador y llevarnos a la playa. Teníamos que dar sensación de EQUIPO.
5. La playa estaba en la Isla de Buda.
6. Nos teníamos que llevar pelotas para jugar.
7. Coordinar mitad de los monitores playa y agua.
8. Pedir unos parasoles a Lluís.
9. La Cap de fotos tendría que encargarse de la máquina de fotos. María era la responsable. Se hicieron sobre unas 500 fotos incluidas las de mi cámara.
10. Y finalmente el objetivo de la excursión sería como siempre la seguridad, diversión y la sensación de trabajo en equipo, que todos funcionáramos como un auténtico equipo.
Después de todo este discurso, sobre 25 minutos nos fuimos a dormir.
Día 20 julio, Domingo.
El día comenzó como siempre yo levantándome el primero, Me asee y me dispuse a ver como se coordinaba todo. Todo transcurrió bien, lo único que no me gustó es que en vez de salir a las 9.45 horas como habíamos hablado, salimos 15 minutos más tarde, debido seguramente a que los monitores tenían que llenar las cantimploras de agua de los niños uno a uno y eso produjo el retraso.
A pesar de ello Jep y su primer grupo tiró a caminar como si fueran escapados de una etapa del tour de Francia y en un tiempo record de 24 minutos se pusieron en el transbordador, 5 minutos antes de la hora prevista de salida del barco.
Yo me tranquilicé un poco y me dispuse rápidamente a volver al albergue, Puntuar las habitaciones, recoger el otro alzador para niños que estaba en el coche de una de las monitoras y partir hacia la Isla de Buda donde llegaría el grupo.
Llegué a la playa sobre las 11 de la mañana, llamé a Jep y me comentó que aún tardaría unos 15 minutos en llegar, entonces pensé que sería buena idea llegar con el coche hacia donde ellos bajarían y se dispondrían a caminar otra vez hacia la playa, dicho y echo. Me dio tiempo incluso de comprar unos detalles para mi mujer y mi hija y como no para los monitores, pequeña sorpresa que estaría reservada para el final de las colonias.
Llegué justo a tiempo de ver a toda la tripulación comandados por Jep y los intrépidos monitores bajando por la pasarela del barco. Luego cuando ya estaban todos en tierra nos dispusimos a caminar otro rato hasta que finalmente llegamos a la playa sobre las 12 h. Habíamos llegado a la hora señalada y no había surgido ningún problema. Ya allí nos dispusimos a contactar con Lluís el conserje del albergue el cual tenía que facilitarnos la comida-merienda. Como algunos niños se tenían bastante hambre le dijimos a Lluís que si nos podía traer un poco antes la comida, dicho y echo en poco más de 20 minutos ya teníamos la comida allí.
El día en la playa estuvo bien, lo que pasa que analizando la situación nos dimos cuenta que para la seguridad de los niños era un poco contradictorio el echo de que la excursión a la playa se realizara en las horas de sol más peligrosas para la piel humana que fácilmente y aunque con gran protección en forma de pomadas y demás podría ser perjudicial para la seguridad de los críos.
La luz solar desde las 12 horas hasta las 16 h horas son las más directas y contraproducentes para el ser humano y más cuando estamos hablando de niños de diferentes edades y características.
Una de las notas negativas de la estancia en la playa fue durante las primeras horas de la tarde, los monitores se dejaron caer un momento seguramente debido al cansancio acumulado durante semana anterior y me dejaron un poco sólo frente a la avalancha de niños en el agua. Unos 30 niños más o menos permanecieron en el agua intentando “ahogarme” y jugando un poco con mi integridad física. De todas formas fue sólo un espejismo porque enseguida el equipo de monitores reaccionó y fueron a echarme un cable, Naomi la guapísima monitora de lleure, el “pequeñín” Pablo todos junto con la “Teniente O´neil”, Sandra acudieron a relevarme de aquella difícil siuación.
Por aquel entonces Jep, Nuria y Jordi habían permanecido en la entrada de la playa donde los niños de cinco en cinco iban a comprarse un refrescante helado después de la comida.
Después de un rato Jep y yo comentamos que era un poco tarde la hora de recojida, sobre las 19 horas. Era un poco peligroso sobre todo para los niños el permanecer expuestos a tantas horas de sol. Decidimos hablar con Lluís para adelantar un poco la recogida y así fue. Sobre las 18 horas nos recogían a todos en el embarcadero donde nos llevaría a Deltebre para seguir caminando un rato hasta llegar al albergue.
La nota negativa de esta situación fue que una de las niñas, hija de un amigo de mi pueblo María Vila, gracias a la sensacional picada de un mosquito se le había inflamado de una forma terrible la parte superior de la frente lo cual hizo que desgraciadamente tuviéramos que ir al ambulatorio por primera vez de lo que llevábamos de colonias. A María le acompañó otra niña, Laia que por la gran caminata de la mañana le habían salido unas rozaduras en los pies que hacían que tuvieran que volverse conmigo para evitar males mayores. Fui a llevar a María al Ambulatorio y nos recetaron unas pastillas y unas pomadas para la hinchazón, todo fue perfecto y llegamos al albergue casi al mismo tiempo que el gran grupo.
Cuando llegamos al albergue la gente comenzó a asearse y ducharse, poco después Lluís el conserge me avisó con 5 minutos de antelación que iba a hacer sonar la alarma, sería el momento perfecto para el simulacro de evacuación. Cuando sonó la alarma yo estaba fuera del albergue haciendo unos tiros con los niños, casi no aprecié el sonido de la alarma pero enseguida vi a todos los críos corriendo y situándose en la pista de fútbol-sala. Todo había salido bastante bien, hicimos el recuento y estábamos todos. Nos dispusimos a cenar.
Durante los últimos días cada vez que los monitores nos reuníamos en el comedor comenzamos a realizar un grito todos juntos con las manos unidas tal y como se realiza en la mayoría de deportes de equipo y como es lógico nosotros comenzábamos a ser un equipo y precisamente ese era el grito. “EQUIPO”. Pronto éramos imitados por los chicos mayores que estaban al lado nuestro y luego se añadieron las chicas grandes. Creo que fue una forma muy acertada de demostrar lo unidos que estábamos todos los monitores y lógicamente eso influía positivamente en los demás.
Poco a poco fuimos haciendo piña tal y como yo creía que tenía que ser para poder desarrollar nuestro papel de una forma positiva e importante para que de esta manera influyera positivamente en los niños que de alguna forma veían en nosotros una buena imagen de la cual ellos pudieran imitar en breve.
En la reunión de la noche hablamos sobre todo del día transcurrido. Yo les invité a que se auto calificaran en la excursión a la playa, tanto individualmente como en equipo.
Las calificaciones fueron las siguientes: Naomi Individual 6, equipo 7, Nuria 5,5, Sandra 7,7, Eva 7,7, María 6,6, Jordi 8,8, Raúl, 5,6, Xavi, 5,6, Pablo 6,7, Jep 8,8 y Yo exactamente como Jep y Jordi. Los únicos errores que habíamos tenido, bajo mi personal visión habían sido estos:
1. Puntualidad al despertar y en la salida, 15 minutos más tarde que la hora planificada.
2. Momentos en la playa en la que habían pocos monitores en el agua para controlar a los niños.
3. Hubo momentos en que hubieron 4 monitores jugando al billar y no cubríamos con los demás niños.
4. No avisar a los niños que no se podía ir descalzo por la pasarela por peligro de clavarse algún clavo.
También comentamos que el simulacro había ido bien pero que teníamos que comentar a Lluís que la alarme fuera del albergue no suena mucho.
Teníamos que hablar con Lluís para comprar algo de disfraces para el pasaje del terror que se haría el día 22 por la noche.
En poco más de 25 minutos estábamos en la cama durmiendo. Ah, se me olvidaba también hablamos de que al día siguiente por la noche comentaríamos que el 22 por la mañana vendría una visita de un gran cargo de la Generalitat para visitar el albergue y las colonias, tendríamos que hablar un poco para causar una mejor impresión, aunque sinceramente poco tendríamos que hacer ya que lo estábamos llevando de una forma casi perfecta. Cuando se trabaja en equipo, todo el mundo sabiendo lo que tiene que hacer, sin envidias, sin malos rollos, asumiendo cada uno su rol y respetando a todo el mundo se pueden llegar a realizar auténticas maravillas, y lo estábamos consiguiendo, la gente estaba a gusto, o por lo menos a mi me lo parecía, hacíamos nuestro trabajo siendo muy responsables y encima nos lo pasábamos muy bien a pesar de lo agotador del día a día.
Todos nos fuimos a la cama, excepto yo como casi siempre, me quedé un rato más acabando de montar los carteles de clasificación y organización del All Star, también acababa de realizar todos los diplomas que entregaríamos a los chicos como ganadores de los concursos y el detalle a la dirección del albergue y personal también acabé de confeccionar los artesanales diplomas con los cuales tendría personalmente un detalle con mis queridos y trabajadores monitores.
Día 21 julio, Lunes.
El día 21 fue como el primero después de la llegada de los chicos, pero todo funcionaba como la seda, los monitores desempeñando su papel de tutores, entrenadores, monitores de lleure, Jep y yo trabajando como si los dos fuésemos uno cada uno en su papel. Prácticamente lo teníamos todo controlado, lo único que no podíamos controlar eran las visitas al ambulatorio, pero la verdad es que casi no habíamos tenido.
Cada vez la conexión de los monitores y de los coordinadores era mejor y más positiva, bajo mi personal visión, Siempre estábamos de broma, en las comidas no sólo hablaba el coordinador sino que poco a poco todos los monitores acababan hablando con los críos, cantando el ñam, ñam bon profit, etc etc, creo que los monitores se lo estaban pasando realmente bien y todos estábamos disfrutando, qué lástima que no tuviéramos tiempo material para poder disfrutar de la estancia un poco a nuestro rollo, con alguna salida nocturna para desahogarnos y pegarnos unos bailoteos acompañados de unas copitas fresquitas.
El Juego de la noche consistió en relajación, se puso música relajante y después de leer la bústia, muchos de los niños seducidos por la dulce voz de María una de las monitoras, se quedaron dormidos junto a los voraces mosquitos dentro del campo de futbol-sala, yo mientras se relajaban no dejaba de realizar fotos por todo el campo y luego antes de que la sesión acabara me dirigí hacia donde estaban situados Lluís el director y Jep la Gran Cap de Lleure, donde charlamos y nos reímos un buen rato de cosas que íbamos comentando sobre las colonias.
Lo único destacable de la reunión de la noche fue lo siguiente:
Tendríamos que estar pendientes de los hermanos Chiappes, Gonzalo y Rodrigo, sobre todo Rodrigo porque había tenido algún problema con algún niño y era un poco extraño y solitario.
Algún monitor tenía que hacer desaparecer su móvil y no utilizarlo delante de los niños ya que era una norma de las colonias.
Teníamos que conseguir diferentes disfraces para la noche del terror que sería al día siguiente por la noche.
Se decidió que al día siguiente los mayores fueran a la excursión al rio Ebro, donde montarían en cayac, saltarían en una cama elástica y también donde subirían en un “plátano” guiado por una lancha motora.
Lo más importante que quise plantear en la reunión fue que al día siguiente vendría el representante de la Generalitat a realizar una visita, y todo ello se tenía que tratar de una forma muy seria y responsable tal y como se estaba llevando hasta la fecha.
Fue la única vez que me dirigí a los entrenadores de baloncesto para que todos estuviéramos bien coordinados y trabajando una serie de ejercicios a nivel de pista de acorde con lo que se estaba trabajando a nivel de baloncesto, todos estuvieron de acuerdo y escucharon atentos.
Lo único remarcable que teníamos que realizar era lo siguiente:
Indumentaria, bambas, silbato y que los críos estuvieran todos con balón y sin parar de moverse, que no hubiera gente parada sin participar en los entrenamientos. En 20 minutos más o menos estábamos durmiendo.
Día 22 julio, Martes.
El día 22 comenzaba y todo hacía presagiar que sería un gran día, la noche del pasaje de terror se acercaba y los críos estaban deseosos de que llegara la noche, yo aún no entendía bien por qué pero todo parecía encaminado para que la noche del terror fuera uno de los días más inolvidables de las colonias para todos, incluido Lluís el director que no dudó en colaborar. Lluís quiso participar disfrazándose de Carnicero, encarnizado, yo la verdad es que estaba flipando de verdad.
Pero cuando más tranquilo estás y mejor lo llevas todo siempre aparecen pequeños problemas. Mireia una de las niñas de las colonias mientras realizaba un juego de lleure se calló a las 11.30 horas y vino a verme cuando estábamos hablando Lluís, y Jep. Enseguida después de explorarla, me di cuenta de que posiblemente no seria nada, pero ante la duda de una posible fractura invisible a las sensaciones y la visión de un humano decidimos que lo mejor era ir al hospital para que le realizaran unas radiografías para que se descartaran males mayores. Rápidamente cogí a la niña y nos fuimos a Tortosa, todo fue bien la niña no le pasaba nada, las placas a las que se sometió descartaban la fractura y todo se quedó en un esguince y un pequeño susto para la niña. Pero estuvimos cerca de 5 horas para que lo que ya intuíamos desde un principio se nos reflejara en forma de resultados médicos.
Sobre las 16.30 horas llegábamos al albergue con una inmovilización del brazo de la niña propia de una película de momias. La visita de la Generalitat ya hacía un rato que estaba en el albergue, y yo en un principio me asombré un poco al ver que incluso la visita venía acompañado de prensa y cámaras de televisión. Lluís muy amablemente me presentó al Secretario de la Generalitat de camino del pabellón y todo pareció ir perfectamente. Luego hubo un pequeño aperitivo por parte del Albergue en el comedor y poco tiempo después tal como habían llegado se fueron sin más, todo había ido según lo hablado y planificado.
Luego los monitores de los pequeños, Pablo María y Jordi, que eran los que estaban entrenando en el pabellón. Me comentaron que todo había ido perfectamente, que incluso el secretario había probado de meter unos tiros durante la sesión de entrenamiento.
Al poco tiempo de esto, llegaron el grupo de la excursión del río, Jep me comentó que había ido todo bien, pero que se había echo daño en la espalda.
Le comenté que se tomara ibuprofeno o sino voltaren que tenía Pablo a ver si así le bajaba por lo menos el dolor, le ayudé con un pequeño masaje para intentar relajar los músculos de la espalda, creo que le fue bastante bien. La noche del terror se acercaba, todo el albergue estaba caracterizado terroríficamente, las monitoras de lleure Nuria y Naomi, habían estado trabajando ambientando todo el albergue para que la noche del terror hiciera honor a su nombre.
Después de la cena, mandamos que todos se fueran a la pista de futbol-sala a esperar que nosotros nos preparásemos para el gran acontecimiento. Que gozada, Jordi decidió quedarse fuera con los críos y él sería el responsable de hacerlos pasar por grupos haciendo de guía.
El albergue se convertiría en un manicomio, donde los monitores haríamos los siguientes papeles:
1. Chus, niño zombi del basket.
2. Jep, una muerta de la película el Orfanato, 1,2,3 pica pared.
3. Lluís el Carnicero, encarnizado, increíble daba miedo de verle.
4. Eva, de chica del exorcista, según los niños la que dio más miedo.
5. Raúl, zombi descuartizado.
6. Pablo, loco vendado.
7. Rodrigo, era uno de los chicos que nos ayudó a colaborar, se disfrazó de Felip hijo supuesto del director en la vida real, que llevaba más de 10 años encerrado en la habitación 1, y que era un personaje muy peligroso y agresivo y que estaba mentalmente muy enfermo. (Hicimos correr el rumor que era cierto y mucos niños se lo creyeron de verdad).
8. Xavi, el loco maniatado.
9. María la loca del pica pared.
10. Nuria, se situaba en la habitación nº 1 y daba un susto que no veas, iba de niña de la película del Grito.
11. Naomi y Sandra iban de fantasmas de chicas buenas muertas.
La verdad es que estuvimos realmente bien, los niños se lo pasaron de miedo, incluso alguno lloró de miedo al vernos tan metidos en nuestros papeles, pero en verdad era nuestro objetivo, que pasaran miedo de verdad. Después de un buen rato de asustar a los críos, nos reunimos sobre la 1 de la mañana en la pista de fútbol sala y nos fuimos a dormir, esta noche no hubo reunión, ya que la gente estaba muy cansada y hubo personajes que tardaron horas en quitarse todo el maquillaje.
Yo me quedé hasta las 3 de la mañana, para ordenar un poco la sala de monitores que había quedado un poco sucia y desordenada y sobretodo acabar de montar y organizar el siguiente evento que sería la noche próxima en forma de All-Star.
Para el día siguiente, el All-Star estaba preparado, sólo les preparé unas hojas de explicación a los monitores para que supieran cual debía de ser su papel para desempeñar dentro del All-Star y en que momento tenían que colaborar y participar.
Día 23 julio, Miercoles.
El almuerzo se retrasó como era lógico una media hora, pero como algunos niños estaban de pie y salían de la habitación, desperté a los monitores que les tocaba despertarlos para que comenzaran con su tarea. Todo transcurrió con total normalidad, Jep se encontraba mejor pero aún le molestaba la espalda. Me comentó que si quería ir al río con los niños pequeños para que disfrutara un poco de esa excursión ya que todo estaba controlado. Yo le dije que por supuesto, siempre que Lluís diera su el visto bueno. Mentras transcurría todo esto el conserve del Albergue, el otro Lluís, que tía más atento. Nos había colocado ya los focos en la pista exterior de baloncesto donde por la noche se realizarían los concursos y los partidos del All-Star, de pequeños y grandes.
Después de comer, por primera vez en todas las colonias comenté a Jep de irme un rato a descansar hasta que fuera la hora de irme con los pequeños al río. Me estiré en mi cama a descansar de 15 a 16 h. Pero fue imposible, tres llamadas de teléfono de padres preguntando por sus hijos me lo impidieron, durante todas las colonias no me habían llamado y todos parece que se pusieron de acuerdo para llamarme al mismo tiempo ese día.
Sobre las 16.30 horas vinieron a buscarnos los monitores del río en furgonetas, los monitores que fuimos eramos: Jordi, Pablo, Naomi, Nuria, María y yo.
Lo pasamos de película, acabamos montándonos en el plátano: Naomi, Jordi, Pablo y yo y todos se rieron a costa mía, ya que el subirse al plátano desde el agua era un tanto difícil para una persona de mi edad y peso. Je je je.
María, la cap de fotos disfrutó de lo lindo al realizar una serie de fotos en las cuales se podía ver al coordinador subiendo de forma “magistral” al plátano.
Volvimos sobre las 20 horas de la tarde y nos dispusimos para ir a cenar. Hablamos de cenar unos 15 minutos antes para poder comenzar puntuales la cita con el All-Star. Comenzamos como estaba previsto sobre las 22.15 horas de la noche. Se hizo la presentación de los equipos que participaría en el All-Star de pequeños y grandes y seguidamente iniciamos sin más preámbulos las competiciones antes de los partidos.
La competición de tiros libres fue la primera, seguida de la de triples continuamos con el two ball y seguidamente la de habilidades. Luego se dio paso al concurso de mates, el cual podía participar incluso algún monitor, aunque no se podían clasificar para la final. En este concurso participamos 4 monitores, Jordi el colchonero, Eva, Raúl y yo mismo. Todos realizamos una serie bastante espectacular y de no haber sido por las normas posiblemente nos hubiéramos clasificado para la final. De todas formas los chicos que se clasificaron para la final se lo merecieron ya que se lo habían preparado muy a conciencia y algunos mates fueron de verdad verdaderamente espectaculares.
Lluís participó en la gran fiesta como espectador de lujo y Jep (que hizo de animadora junto con unas niñas pequeñas) también colaboró pero sensiblemente afectada por la dolorosa lesión en su espalda.
Todo fue como la seda, todo el mundo colaborando y situándose en el lugar que le tocaba, acabamos sobre las 00.15 horas de la noche. Nos reunimos durante 6-7 minutos para elegir los MVP del All-Star y enseguida nos fuimos a la cama. El día siguiente prácticamente no había nada que organizar ya que todo salía rodado.
Día 24 de Julio, Jueves.
El jueves amaneció tranquilo, todo el mundo estaba un poco cansado, pero aún quedaba un día antes de la gran despedida.
La planificación de este día decía que todos nos íbamos a jugar contra los All-Star por la mañana al pabellón, los ganadores de los concursos, podían retar a cualquiera de los monitores que quisieran, y todos podíamos jugar contra todos unas pachangas de baloncesto. Pablo que había estado lesionado desde que llegó al albergue se mostró bastante recuperado y pudo aún cojeando un poco participar en los partidillos con los chavales. Todo fue perfecto y sobre las 12 de la mañana nos dispusimos a ir todos a la piscina. Dentro de la piscina todo fue perfecto menos la borde de la socorrista que se comportó de una forma bastante descortés y toca pelotas como así se lo hice saber a su jefa y posteriormente a ella misma en persona ya que fue muy desconsiderada con los monitores y ello me molestó mucho, ya que consideraba que los monitores habían estado perfectos en su trabajo y la única persona que no había estado todo lo correcta que hubiéramos querido fue ella misma. Sólo hacía que llamar la atención a los críos sin ningún motivo y se metía con los monitores porque ella decía que en vez de estar vigilando estaban durmiendo y tomando el sol. Yo le contesté y le dije que eso no era cierto ya que por lo menos 3 monitores estábamos controlando a los críos los cuales no superaban la veintena dentro de la piscina, ya que los demás estaban fuera tomando el sol o jugando en el césped.
Cuando volvimos para comer hablé con Jep y le comenté que sería una muy buena idea el ver la película Coah Carter y después comentarla, y así de esta manera los monitores que estuvieran un poco cansados podrían descansar durmiendo un poco. Dicho y echo después de tener el visto bueno por parte del director, nos dispusimos a ver la película, la sorpresa mía fue que la mayoría de monitores sobre todo las de lleure, y algunos que no pensaba que les interesaría se quedaron a verla y encima les encantó al igual que a los niños.
Se iba acercando la hora de la cena y mientras pasaba el tiempo tanto yo como Jep jugábamos con los críos en el tiempo libre, haciendo 21 en las pistas de baloncesto del albergue. Jep e comentaba que le estaba empezando a gustar esto del basket.
Después de la cena les dijimos a los niños que podían retirar el dinero que tenían en la Banca para que no lo dejaran todo para el último día y que se podían poner guapos para la Disco de por la noche.
La Disco comenzó, pero los niños no estaban muy por la labor de bailar y bailar, de todas formas tuve que ir con un niño al ambulatorio por un terrible dolor de muelas. En poco más de una hora estaba de vuelta pero el ambiente era bastante flojo, la mayoría de niños pequeños jugando en la pista de basket, y la gente desperdigada y hablando sin bailar, por lo que viendo el ambiente que reinaba pronto nos fuimos a dormir. Tanto Jep, como algún monitor más nos fuimos a dormir pronto sobre la 1.30 horas.
Lógicamente no hubo ninguna reunión las colonias estaban llegando a su fín.
Dia 25 de Julio, Viernes. Día de despedidas.
La despedida se estaba fraguando, yo pensaba que me daba un poco de palo lo de las despedidas porque habíamos congeniado bastante y creo que habíamos conseguido un objetivo muy importante, el lograr trabajar en equipo y haberlo pasado relativamente bien todos juntos divirtiéndonos y trabajando siendo responsables.
Pero todo llega a su fín, después de despedirnos en la comida de Lluís, el cual se le vio un poco afectado, (creo que se había encariñado un poco de nosotros al igual nosotros de él) nos preparamos para despedir a los niños que de una forma gradual iban desapareciendo con sus padres con alguna lágrima que otra en sus rostros, y diciéndonos que se lo habían pasado muy bien y que les gustaría que las colonias hubieran durado un poco más. Pronto sobre las 17.30 horas ya sólo quedábamos los monitores y un servidor, intenté que la despedida fuera lo más rápida posible ya que me imaginaba lo que podría pasar.
Me dispuse a entregar mis obsequios en forma de diplomas y regalitos a mis monitores y pronto comenzamos a despedirnos. Yo intenté mantener el tipo pero era un poco doloroso, ya que seguramente tardaríamos tiempo en volvernos a juntar, espero que el año que viene como así puse en mi Feed Back,
Sandra y Naomi lloraban abrazándose mutuamente y pronto me di cuenta que lo que al principio había comenzado como una relación de trabajo se había transformado poco a poco en una gran amistad que seguramente duraría toda la vida.
Rápidamente me despedí de todos y todas y les di las gracias por haber pasado parte de mis vacaciones trabajando con tal equipazo, lo dije de corazón y espero que así lo lleven en su recuerdo. Sin más, Pablo y Raúl se metieron conmigo en el coche y nos fuimos de camino a casa, Sinceramente tenía unas ganas locas de llegar a mi casa para volver con mis princesas, Mi mujer y mi querida hija Paula. FIN
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DIARIO DE LAS COLONIAS DE DELTEBRE DEL 16 AL 25 DE JULIO DEL 2008, POR CHUS FERNANDEZ.
DIARIO DE UN COORDINADOR NOVATO.
COLONIAS DE DELTEBRE DEL 16 AL 25 DE JULIO.
Día 14 de julio, Lunes:
Llegada a el Albergue de Deltebre con Pablo Cuesta, 205 cms de buen tío, monitor de basket de las colonias.
No hay nadie porque el All Star del día anterior acabó muy tarde.
Jordi Tomás el coordinador me presenta a todo el mundo y desayunamos, todos están bastante cansados.
Jordi se dirige a los chicos y para hacerlos callar canta el ueque ueque... flipo pepinillos, cacahuete. Mas o menos se callan aunque los chicos mayores siguen su particular fiesta.
Las Chicas mayores están al otro lado de la sala inversamente proporcional al de los chicos.
Después de comer todo el mundo hace lo que tiene que hacer bajo las indicaciones de Jordi. Comienzo a notar un distanciamiento importante entre monitores en general y Jordi empiezo a pensar...
Por la tarde Pablo y un servidor nos disponemos a participar en unos partidos de exhibición entre Monitores y niños, noto que los mayores demuestran un gran alto grado de competitividad y dureza en las acciones del partidillo con grandes posibilidades de hacerse daño, desgraciadamente Pablo con una gran mala leche en el calentamiento se tuerce el tobillo y el pequeñín se hace un esguince que al parecer parece muy serio ya que en muy poco tiempo se le hincha un mogollón. Pero el aguanta como un campeón, que pelotas tiene, decide que de momento no va al hospital.
En la cena Jordi sigue con el ueque, ueque cacahuete, yo pienso que como tenga que hacer eso delante de los críos y en catalán se me caerán los calzoncillos al suelo de vergüenza. Me siento extraño, ¿Tendré que hacer yo lo mismo, y en catalán? ¡que corte!
Después de la cena y después de conversaciones personales con Jordi llego a la conclusión que algo no funciona dentro del staff técnico uhmm que raro, empiezo a sospechar que no hay feeling.
Por aquel entonces Pablo tenía el tobillo como los huevos después de haber sido picado por una avispa. Nos fuimos al hospital de Tortosa, nos atendieron rápidamente y le colocaron un compresivo con 8 rollos de papel. Nos pusimos contentos porque pensamos que la Jep se alegraría porque podría reciclar todos los rollos colocados en el tobillo.
Volvimos y llegamos al albergue sobre las 12 de la noche.
Esta noche hay disco todo el mundo se lo pasa bien, los niños grandes se van a dormir más tarde, se aprecian varios magreos entre los jovencitos, transformándose rápidamente en besitos de tornillo.
La disco acabó bastante tarde los pequeños se iban a dormir a la 1h y los mayores sobre las 3h de la mañana. El descontrol fue la nota dominante, yo me tiré toda la disco tirando en la pista de fuera jugando al 5 de 7 con niños pequeños, y conociendo poco a poco a los monitores: Sandra la chica de la “Seu d´Urgell” , Xavi Chesa, Jordi el Colchonero de vez en cuando venía Jordi.
Cuando conseguimos finalizar el 5 de 7, que por cierto me costó mucho, me fui a duchar y luego estuve paseando por el albergue, había mucho alboroto porque los chicos querían ir a la habitación de las chicas y Jordi montó una garita delante de la puerta de los chicos grandes, acabó durmiéndose. Me fui a la cama sobre las 4 o 5 de la mañana.
Dormí sobre 4 horas. Jordi se dormía sobre las 5,30 horas.
DÍA 15, Martes. Día de despedida de los chicos.
El desayuno se retrasó en un principio lógicamente pensé en ese momento, pero luego fui descubriendo que se había estado produciendo durante la estada. Algo raro estaba pasando. Jordi me decía que no había colaboración por parte de los monitores y los monitores algunos me dejaban entre ver que... bueno no se pero algo no iba bien.
Jordi como siempre, es mi amigo, me lo explicaba todo, me comentaba que habían habido muchos problemas, una deserción por parte de uno de los niños, una lesión de codo importante y que esto había trastocado bastante pues el trabajo a realizar.
Jep la fantástica Cap de Lleure y Coordinadora también se había pasado día sí día no en el ambulatorio con diferentes problemas con los críos, la mayoría sin importancia pero que supongo que tenían que haber trastocado un poco los planes de trabajo conjunto.
Por cierto ahora que hablo de Jep, Fantástico es la mejor Cap de Lleure que he conocido, divertida, guapa, simpática, trabajadora no para quieta, bueno sinceramente cuando la conocí ya me había dado una sensación similar. Sabía que probablemente podríamos hacer un buen equipo, Jordi ya me lo había avisado con anterioridad.
Personalmente creo que Jordi estaba cargándose con mucho trabajo y no había pedido mucha ayuda. y por lo que se ve que tampoco se la habían ofrecido.
Definitivamente no había buen entendimiento entre coordinador y monitores.
Jordi estaba bastante rayado habían una serie de monitores con los que no se entendía prácticamente nada y lógicamente el pensamiento era recíproco.
A pesar de todo creo que Jordi hizo un trabajo excelente, menos el más importante unir a su staff técnico y que sus colaboradores principales tuvieran un peso mas relevante y sobre todo que tuvieran muchas más participación a nivel de ideas etc. Quizás Jordi lo quiso hacer todo perfecto sin contar con la colaboración de su equipo de trabajo.
En la despedida de los críos hubo según Jordi un poco de descontrol, pero el único pequeño descontrol que hubo, sólo fue el de la inexperiencia ya que la Banca simplemente se tendría que haber hecho a primera hora para evitar problemas a la hora de marchar. Algunos padres empezaban a aparecer incluso a las 13 horas, cuando la hora de recogida era sobre las 16 horas en adelante.
Jordi se enfadó bastante porque se tendrían que haber hecho unas pequeñas exhibiciones antes de llegar los padres y Parece ser que los monitores según Jordi pasaron del tema. No se hicieron los partidos y todo se echó encima, pero a pesar de todo con la maestría de un torero se liquidó el tema de una forma muy rápida y elegante.
Por la tarde Jep y un servidor fuimos a buscar a María la última monitora de Basket que la recogíamos en la estación de La Aldea. María vino puntual y pudimos comprobar que era una chica igual de encantadora en persona de lo que me lo había parecido por teléfono.
Llegamos al albergue y ya la gente se había movilizado para comprar unas botellitas de alcohol y otras bebidas para la cena y fiestecita de la noche. Algunos monitores pensaban marchar pero al ver esta manifestación de alcohol y buen rollo decidieron quedarse. La noche comenzó con una abundante y espectacular cena como es la costumbre en este albergue, se desayuna, come y cena mejor que en muchos hoteles, el servicio es espectacular las cocineras atentísimas al igual que la gente de recepción y sobre todo del director del Albergue, Lluís un auténtico crack.
Lluís está dotado de un sentido del humor un tanto oscuro pero increíblemente inteligente y divertido similar al mío.
La noche empezó bastante suave la gente empezó a caldearse con unas cervecitas y un poco de vodka y de fondo unas cancioncillas de Jep y Jordi con la guitarra.
La gente estaba preparada para el gran festival, vaya festival incluso llegamos a realizar alguna crono. Yo me resentí de mi lesión de gemelo y decidí por marcharme a dormir, si dormir, y una caca, no pegué ojo en toda la noche, primero por el calor y luego pensando en todas las cosas que Jordi había realizado y sobre todo por tener que hablar en público en un idioma que no es el mío.
Día 16 de julio, Miércoles. Llegada de los chicos.
Me levanté tal como me había acostado, no cerré los ojos para nada, todos los demás monitores incluyendo Jordi tenían una monumental resaca pero daba lo mismo porque podían descansar hasta bien tarde ya que los niños empezarían a llegar sobre las 16 horas.
Sobre las 12.45 h de la mañana nos reunimos con Lluís el director del Albergue, estábamos Jep, un servidor y luego se añadió Jordi que decidió quedarse algún tiempo más para echarme una mano en todo lo que yo no entendiera, que como podéis imaginar era bastante, por no decir casi todo.
Sobre la reunión con Lluís lo más destacable fue que habían un mogollón de cosas de pura burocracia que sobre el papel era más complicado que lo que luego sería en la realidad, salí la verdad un poco preocupado.
Poco después de la reunión con Lluís nos reunimos todos los monitores en la sala de monitores, valga la redundancia, sala en la que pasaría el mayor tiempo de las colonias trabajando y coordinando diferentes cosas con mi portátil e impresora.
Lo que intenté hacer desde un principio con los monitores es que ellos se sintieran importantes y que en definitiva, entre todos juntos podríamos realizar un buen trabajo de equipo para que las colonias transcurrieran por un sendero de trabajo en equipo y diversión y sobre todo seguridad de los niños y monitores. Todo ello sería posible si nos manteníamos juntos y cada uno desarrollara su parte del trabajo lo mejor posible y siendo responsables.
La hora de la llegada de los chicos se acercaba y todos se dispusieron a colocarse en sus respectivas posiciones, la entrada se produjo sin ningún incidente y con mucha normalidad. La entrada la hicimos en un principio por edades mejor que por orden alfabético, pensando que así sería más fácil para agruparlos por equipos y por categorías de juego tal como me había comentado Jordi. Así lo hicimos y fue perfecto para colocar y luego confeccionar los equipos de baloncesto por categorías.
Durante la instalación de los niños en las habitaciones pudimos observar como algunos críos iban a padecer el síndrome de añoranza de los padres... Hugo, Alex, algunos críos lloraban sin parar porque echaban de menos a sus padres, Jep hacía de Madraza, los demás monitores hacían lo que podían y yo utilizaba la táctica de desviar la atención con algún detalle improvisado como: Dejarles un boli para que me lo cuidaran y así el crío dejara de pensar un poco en sus padres y se fijara en el bolígrafo del coordinador como algo importante... parece que funcionó al día siguiente los problemas de añoranza habían desaparecido por completo.
Después de la cena se realizaron una serie de juegos de noche que luego serían un habitual en las colonias, eran unos juegos que servían para conocerse unos a otros diciendo los nombres y repitiéndolos constantemente. Lo único negativo y oscuro de los juegos de noche es que se hacían al aire libre y los mosquitos atacaban sin cesar.
Sobre las 12 de la noche nos dispusimos a que todos se fueran a dormir, Tanto Jordi como yo nos sorprendimos con la rapidez que los chicos, incluyendo los grandes se dormían en tan corto espacio de tiempo. La experiencia del Jordi había sido radicalmente opuesta a la nuestra. Los chicos de las anteriores colonias habían estado tocando las narices durante mucho tiempo antes que los monitores y lógicamente Jordi se pudieran ir a la cama la primera noche.
La primera reunión con los monitores y un servidor como “jefe” “coordinador” sería sobre las 12, 30 horas más o menos. Jordi aún insistía en llevar la voz dominante pero pronto asumí mi papel y me dirigí a mis compañeros.
Lo más destacable que comenté fue la de crear una serie de pequeños cargos de responsabilidad para que ellos se sintieran aún más importantes de lo que cabía:
Los cargos eran los siguientes: 1º Jefe de pelotas, Jefe de material de lleure, jefe de banca, jefe del blog, jefe de música, jefe de material excepto pelotas, jefe de habitaciones, jefe de fotografía...
A todos les pareció buena la idea y pronto se distribuyeron los cargos entre ellos.
Lo segundo que comenté eran los objetivos que se tenían que intentar conseguir:
1º Que tanto los chicos como nosotros nos divirtiéramos a tope y todo ello bajo una seguridad física por parte de los chicos la cual era una responsabilidad totalmente nuestra.
Y sobre todo que diéramos un ejemplo de trabajo en equipo como la que yo personalmente intento inculcar en mis equipos de baloncesto.
Luego comenté cosas que habían fallado de la anterior estada y que Lluís nos había comunicado en la reunión vespertina.
Cosas como por ejemplo, que los monitores vigilaran y estuvieran bien organizados, que no hubiera pasotismo por parte de algunos de ellos, que los horarios fueran lo más estrictos posible, que los monitores de baloncesto participaran activamente en las actividades de lleure.
Que el Blog estuviera actualizado todos los días etc etc.
Después de todo este discurso que fue de unos 10- 12 minutos de reloj, dejé que los monitores hablaran y se desahogaran y que comentaran activamente de las cosas que según ellos se podían mejorar de las anteriores colonias.
Llegaron a la conclusión que varias cosas se tenían que cambiar, por ejemplo la planificación de rotas, rotaciones de trabajo y descanso.
Que las reuniones de cada noche con coordinadores y monitores fueran más cortas y participativas. Etc etc.
Lógicamente yo di mi visto bueno y en menos de media hora estábamos en la cama, cabe destacar que cuando nos fuimos a la cama dejé entrever mi carácter guasón, en forma de chistes malos y ruiditos para que se dieran cuenta que no era el típico “jefe” toca pelotas y que como todos estaba allí para pasármelo bien .
Tanto Jep como las monitoras se rieron bastante y pronto nos pudimos dormir, bueno dormir, yo tardé un poco pensando y analizando la siguiente jornada. Me quedé hasta tarde apuntando cosas en mi libreta de cara a la planificación del día siguiente.
Día 17 de julio, Jueves.
Fui el primero en levantarme, todos los monitores incluidos Jordi estaban durmiendo, eran las 7.30 horas de la mañana. Fui repasando habitación por habitación y en algunas de ellas pude comprobar que los niños ya estaban en pie, no habían dormido debido al gran estado de excitación que poseían y a las ganas de comenzar los entrenamientos de baloncesto.
Les aconsejé que no salieran fuera de las habitaciones y que permanecieran dentro descansando ya que aún era muy pronto para levantarse para desayunar. Los desayunos comenzaban a las 9 de la mañana y a las 8.30 horas se tocaba diana, vamos que se despertaban a los niños para que bajaran a desayunar.
13:30 | | 0 Comments
RESUMEN DEL LIBRO" CANASTAS SAGRADAS" de Phil Jackson.
RESUMEN DEL LIBRO CANASTAS SAGRADAS
“No es lo mismo hablar de toros que estar en el ruedo” Proverbio español.
PREFACIO
La gente me pregunta a menudo si alguna vez pensé que Phil Jackson haría un buen trabajo entrenando. Ni la menor duda. Los ingredientes estaban ya en su época de jugador. Él siempre era analítico en su juicio sobre los jugadores y el juego. Estaba comprometido con aprender, enseñar y actuar según sus percepciones. Entendió que ganar significaba renunciar a algo pequeño para uno mismo con el fin de que el equipo pudiese seguir adelante. Finalmente fue, lo suficientemente astuto como para entender que, para conseguir ganar, necesitas una estrategia tanto dentro como fuera de la pista.
Aquí hay otro comentario que he oído:”Nadie puede entrenar un equipo liderado por Michael Jordan hacia el título.” Este comentario significa una falta de familiaridad con Phil Jackson y con el deporte del baloncesto. Por supuesto, es verdad que Michael Jordan puede hacer cosas en la pista que nadie más ha conseguido alcanzar. Los Bulls, sin embargo, son un equipo, no son un único jugador. Ganaron sus tres campeonatos sin tan sólo un pívot dominante o un base categoría All-Star porque todos los jugadores trabajaban juntos hacia una misma meta, se sacrificaban por la mejora del equipo.
Llevar a los jugadores hasta este nivel, sin embargo, no fue fácil. El obstáculo más difícil para Phil fue superar la relación entre Michael Jordan y el resto de sus compañeros. Cuando Phil tomó las riendas de los Bulls en 1989 por primera vez, muchos de sus jugadores tenían la tendencia a quedarse al lado y admirar a Michael Jordan y su creatividad, lo que limitaba su impacto como equipo. Phil cambió eso. Él sabía que un jugador era sólo un vértice de una estrella de cinco vértices. Oscar Robertson me dijo una vez que los entrenadores verdaderamente grandes tomaban al peor jugador de su equipo y lo hacían bueno. Phil convenció a Michael de que ésa era la ruta hacia su grandiosidad y el único sendero hacia el campeonato- el premio que sobrepasa el estrellato individual.
A medida que observaba a los equipos campeones de los Bulls no podía evitar recordad a los Knicks de principios de los setenta. De hecho, las similitudes son chocantes – movimiento decidido de balón, defensa dura, siempre encontrando al hombre desmarcado, y siempre valiéndose de las flaquezas ofensivas y defensivas de los equipos oponentes. En la transformación de los Bulls de equipo aspirante a campeón, Phil enfatizó especialmente la defensa dura y las habilidades pasadoras. Era trabajo de equipo en su forma más pura, y era cosecha del baloncesto de los Knicks del año del campeonato.
En Canastas Sagradas. Lecciones espirituales de un guerrero de los tableros, Phil abre su cofre de secretos y los comparte con sus lectores. A medida que lea las experiencias de Phil en el baloncestoi profesional, sé que encontrará este libro tan entretenido y educativo como yo lo encontré. Phil ha aprendido bien sus lecciones, de Red Holzman en los Knicks, de Bill Fitch en la universidad de Dakota del Norte y del memorable Maestro Zen. Estoy seguro de que para cuando acabe de leer este libro, verá que Phil Jackson no encaja en ningún estereotipo. Él es un pensador, un hombre compasivo, un hombre apasionado, y lo más importante. Un líder del que hay mucho que aprender. -SENADOR BILL BRADLEY
INTRODUCCIÓN
Sí, la victoria es dulce, pero no necesariamente hace la vida más fácil la siguiente temporada o incluso al día siguiente. Después de que las multitudes que aclaman se dispersan y la última botella de champán se agota, tu has de volver al campo de batalla y empezarlo todo de nuevo.
El baloncesto –como en la vida- la verdadera alegría proviene de estar presente en cada momento, no sólo cuando las cosas van a tu gusto. Por supuesto , no es un accidente que las cosas sean más propicias de ir a tu gusto cuando dejas de preocuparte si vas a ganar o a perder y focalizas toda tu atención en que está ocurriendo justo en ese momento.
Yo sabía que la única manera de ganar consistentemente era dar a todo el mundo- de las estrellas al jugador número 12 del banquillo- un rol vital en el equipo, e inspirarlos para estar extremadamente atentos a lo que estaba ocurriendo, incluso cuando el foco de atención estuviese sobre otro. Más que ninguna otra cosa, yo quería construir un equipo que combinase el talento individual con una conciencia aumentada de grupo. Un equipo que pudiese ganar sin empequeñecerse en el proceso.
Con los años había ido creciendo mi desencanto con la manera como el poder, el dinero y la glorificación personal habían teñido el juego que amo. Había dejado recientemente un trabajo como primer entrenador en la Asociación Continental de Baloncesto (CBA), frustrado por cómo lastimosamente el juego se había llegado a convertir en algo guiado por el ego y me determiné a buscar algo diferente para mi vida.
La plantilla de entrenadores incluía a dos de las mejores mentes del deporte: Johny Bach, un hombre con un saber enciclopédico sobre el baloncesto, y Tex Winter, el innovador del famoso ataque en triángulo, un sistema que enfatiza la cooperación y la libertad, los valores que más he buscado en mi vida fuera de la pista y que soñaba aplicar en el deporte. El no va más, el equipo también tenía al jugador más creativo del baloncesto: Michael Jordan.
Ésa fue la mejor decisión que he tomado nunca.
La mayoría de los líderes tienden a ver el trabajo de equipo como una cuestión de ingeniería social: coge un grupo x, añádele una técnica de motivación y y consigue como resultado z. Pero trabajando con los Bulls he aprendido que la manera más efectiva para forjar un equipo ganador es apelando a la necesidad de los jugadores de conectar con algo más grande que ellos mismos. Esto requiere que los individuos vinculados renuncien a sus intereses personales por un bien mayor y así el conjunto sume más que la suma de sus partes.
Ésta no es siempre una tarea fácil en una sociedad en la que la celebración del ego es el pasatiempo nacional número uno.
Ningún equipo ha entendido mejor que los Chicago Bulls campeones que el desinterés es el alma del trabajo en equipo. El saber convencional es que el equipo era básicamente un hombre espectáculo –Michael Jordan y los Jordanaires. Pero la verdadera razón de que los Bulls ganasen tres campeonatos consecutivos fue que nos enchufamos a la energía de UNIDAD en vez de a la energía de un hombre, y trascendimos las fuerzas divisoras del ego que han hecho inútiles a equipos mucho mejor dotados.
El pívot Bill Cartwrigt lo expresó mejor: “ La mayoría de los equipos tienen jugadores que quieren ganar, pero no están dispuestos a hacer lo necesario. Lo necesario es darte a ti mismo al equipo hasta el final y desempeñar tu tarea. Puede que esto no siempre te haga feliz, pero has de hacerlo. Porque cuando lo haces, entonces es cuando ganas.”
CAPÍTULO 1
LA SEGUNDA LLEGADA.
“La mejor manera de ver tus sueños convertidos en realidad es despertarte” PAUL VALERY.
Lo que los Bulls necesitaban no era lo que un traspaso fulgurante les podía proporcionar; el equipo necesitaba el deseo inquebrantable de ganar que Cartwright, Paxson y, más que ningún otros Jordan, llevaba en sus entrañas. ¿Cómo puedes traspasar para conseguir eso? A medida que yo meditaba sobre estos problemas en la sala del equipo con Tex y Jimmy, trataba de darle un giro optimista a todo el asunto. Pero profundamente dentro de mí sentía que los jugadores ya se habían rendido. Se habían acomodado a la idea de ser un equipo del 50 % de victorias.
El baloncesto es un deporte que implica el sutil entrelazamiento de los jugadores a máxima velocidad hasta el punto de que piensen y se muevan como uno solo. Para hacer esto con éxito, necesitan confiar unos en los otros en un nivel profundo y conocer instintivamente cómo responderán sus compañeros en situaciones de presión Un gran jugador sólo puede hacer algunas cosas por sí sólo –no importa lo pasmosos que sean sus movimientos de uno contra uno. Si él está psicológicamente fuera de onda en relación con el resto de la gente, el equipo nunca conseguirá la armonía necesaria para ganar un campeonato.
Hay un pasaje de El segundo libro de la jungla de Rudyard Kipling que a menudo leo durante los playoffs para recordar al equipo este principio básico:
Ahora esta es la ley de la jungla,
Tan vieja y tan verdadera como el cielo;
Y el lobo que la mantenga prosperará,
Y el lobo que la rompa debe morir.
Como la enredadera que ciñe el tronco del árbol,
Le ley funciona adelante y atrás,
Ya que la fuerza de la manada es el lobo,
Y la fuerza del lobo es la manada.
EL ESPÍRITU DEL TRABAJO EN EQUIPO
Ahora él era un jugador mayor y más sabio que entendía que no eran las brillantes actuaciones individuales las que construían grandes equipos, sino la energía que se libera cuando los jugadores dejan a un lado su ego y trabajan juntos hacia un objetivo común.
Buenos equipos acaban por ser grandes equipos cuando los integrantes confían los unos en los otros lo suficiente para renunciar al “yo” por el “nosotros”. Ésta es la lección que aprendieron Michael y sus compañeros en el camino de sus tres anillos de campeón de la NBA. Cómo Bill Cartwrigt dice: “Un gran equipo de baloncesto tendrá confianza. He visto equipos de esta liga en los que los jugadores no pasarán a un tipo porque no creen que vaya a cazar el balón. Pero un gran equipo de baloncesto pasará el balón a todo el mundo. Si a un jugador se le escapa el balón o se le va de manera chapuzera fuera de banda, en la siguiente ocasión le pasarán de nuevo el balón. Y por la confianza que en él tienen, él tendrá confianza. Así es como creces.”
CAPÍTUO 2
UN VIAJE DE MIL MILLAS EMPIEZA CON UN ALIENTO.
“Para la gota de lluvia, la alegría es formar parte del río”
MI SALVACIÓN EL BALONCESTO
Una de las razones de mi éxito primerizo era mi impulso feroz y competitivo, perfeccionado durante los años de luchas con mis dos hermanos mayores en todo desde las damas a los uno contra uno. Charles y Joe, seis y cuatro años mayores respectivamente, se reían de mí cuando trataba de competir con ellos, y su risa me llevaba a intentarlo aún más duramente.
Para mí ganar era una cuestión de vida o muerte. Cuando era niño, a menudo si competía contra mis hermanos, lanzaba exclamaciones de enfado cuando perdía.
Una vez durante un torneo de béisbol entre institutos me llamaron para hacer de pitcher y lo hice casi perfecto durante varias entradas. Pero estuve inconsolable cuando perdimos, aunque ésa había sido mi mejor actuación en todo el año. Simplemente me senté en el banquillo después del partido y lloré.
Mi obsesión por ganar ha sido a menudo mi ruina. Tendía a esforzarme tanto por tener éxito que cuando las cosas no iban a mi manera eso dañaba mi actuación. Ésa fue la lección que aprendí después de mi sesión de autohipnosis con Joe. Estaba intentando forzar mi cuerpo a cooperar, y cuando no respondía, mi mente se volvía más insistente aún. Pero ese día en el montículo de pitcher descubrí que podía ser efectivo, incluso superar el dolor, dejándome ir y no pensando. Fue un importante giro para mí.
¿Qué hacían los que practicaban Zen?
Joe me dijo que simplemente intentaban despejar sus mentes y estar en el presente. Para alguién que ha crecido en un hogar del Pentecostés –donde la atención está puesta más en el más allá que en el aquí y ahora-, éste era un concepto alucinante.
LA ESCUELA DE DIRECCIÓN HOLZMAN
Lección primera: no permitas que la cólera nuble tu mente.
Holzman no era ningún filósofo oriental, pero entendía instintivamente la importancia de la conciencia a la hora de construir equipos campeones. Jugando bajo sus órdenes, yo me transformé en un “yo primero” con buena mano, en un jugador de equipo, multidimensional, con un conocimiento más profundo de la dinámica interna del juego del baloncesto. Las lecciones que aprendí me proporcionaron la base que más tarde desarrollaría con los Bulls.
Quería que estuviésemos en sintonía con todo el mundo y con lo que ocurría en la pista en todo momento, incluso cuando estabas calentando banquillo. Una vez, durante un tiempo muerto en el final de un partido, yo estaba hciendo el ganso en las líneas de banda con un compañero, cuando Red de repente atravesó la pista como un vendaval, puso su nariz en mi cara y preguntó: ¿Cuánto tiempo queda Jackson?
“Un minuto y 28 segundos”, dije.
“No, ¿Cuánto tiempo queda en el reloj de posesión?
“Ups, no lo sé”.
“Bueno lo has de saber, porque a lo mejor puedes entrar en el partido, y si no sabes el tiempo, puedes ponernos en aprietos. No permitas que te vuelva a pillar en eso de nuevo”
No le di oportunidad.
Lección segunda: la conciencia lo es todo.
Holzman era un maestro de la defensa. De hecho, durante ese primer entrenamiento nos tuvo corriendo arriba y abajo, aplicando presión a toda la pista. Red pensaba que la defensa “con un par de narices” no sólo ganaba grandes partidos, sino que también, y lo más importante obligaba a los jugadores a desarrollar solidaridad como equipo. En ataque un gran anotador puede a menudo dominar un partido, y los jugadores frecuentemente centran sus propias metas individuales en inflar su media anotadora en lugar de considerar lo que es mejor para el quipo. Pero en defensa todo el mundo tiene la misma misión – parar al enemigo- y no puedes llegar lejos haciéndolo tú solo.
Lo que era importante para Holzman era que teníamos que mantener el blón en movimiento y no permitir que uno o dos jugadores ejecutasen todos los tiros. Como resultado, a menudo teníamos de seis a ocho jugadores en dobles figuras.
Lección tercera: el poder del Nosotros es mas poderoso que el del Yo.
Aprendí a observar el deporte desde la perspectiva de lo que el equipo global estaba haciendo y a conceptuar maneras de cortocircuitar el plan de juego del adversario. En poco tiempo empecé a pensar como en un entrenador.
EL REGALO DE LA CONCIENCIA
Cuando volví al año siguiente, sabía que ya nada podría ser capaz de confiar sólo en mi talento para que me guiase. Tendría que usar mi mente con más eficacia para contrarrestar mi pérdida de flexibilidad y rapidez. En último término, la clave sería incrementar mi nivel de conciencia.
Para entrenarme con el fin de estar relajado y completamente alerta empecé a practicar la visualización. Me sentaba tranquilamente 15 ó veinte minutos antes del partido en una parte retirada del pabellón y creaba en mi mente una foto en movimiento de lo que iba a ocurrir. Me orientaba hacia imágenes del jugador que iba a marcar y visualizaba que frenaba sus acciones. Ésa era la primera parte. El siguiente paso, mucho más duro, era colocarme atrás y no tratar de forzar la jugada una vez que el partido hubiese empezado, pero permitiendo que se revelase de manera natural. Jugar al baloncesto no es un proceso de pensamiento lineal: “De acuerdo, cuando Joe Blow haga ese divertido paso perdido voy a saltar y hacer mi imitación de Bill Russell”. La idea era codificar la imagen de un movimiento exitoso en mi memoria visual con el fin de que, cuando una situación similar surgiese en un partido, pareciese, como volver a repetir lo mismo.
SI TE ENCUENTRAS A BUDA EN LA ZONA, DALE EL BALÓN.
Pero la idea Zen de una mente contaminada es diferente de la perspectiva tradicional cristiana, que dictamina que los pensamientos “impuros” han de ser desarraigados y eliminados. Lo que contamina la mente según la visión budista es nuestro deseo de conseguir que la vida se comporte según nuestra noción particular de cómo tendrían que ser las cosas, en contraposición a cómo son realmente. En el curso de nuestra vida diaria pasamos la mayor parte de nuestro tiempo inmersos en pensamientos centrados en uno mismo.
¿Por qué me ocurre esto a mí? ¿Qué me haría sentir mejor? Si solamente pudiese ganar más dinero, ganarme su corazón, hacer que mi jefe me apreciase. Los pensamientos por sí solos no son el problema; es nuestro desesperado apego a ellos y nuestra resistencia a lo que de hecho está ocurriendo lo que causa tanta angustia.
Existía una vieja historia Zen que ilustra este asunto. Dos monjes viajaban juntos bajo un fuerte aguacero cuando toparon con una bella mujer vestida con un kimono de seda que tenía problemas para atravesar un camino cubierto de lodo. “Venga”, le dijo el primer monje, y la llevó en sus brazos hasta un lugar seco. El segundo monje no dijo nada hasta mucho más tarde.
Entonces no pudo contenerse más. “Nosotros los monjes no nos acercarmos a las mujeres”, di jo él. ¿Por qué lo hiciste?
“Yo dejé a la mujer allá atrás”, respondió el primer monje. “¿Estás tú aún llevándola?
El punto crucial del Zen es darte cuenta de los pensamientos que dominan tu vida y disminuyen tu poder sobre ella. Uno de los instrumentos fundamentales para lograrlo es una forma de meditación sentado conocida como zaZen. La forma de zaZen que yo practico implica sentarse totalmente quieto encima de un cojín con los ojos abiertos pero dirigiendo la vista hacia abajo y centrando la atención en la respiración. Cuando los pensamientos aparecen, no hay que intentar borrarlos o analizarlos, sino simplemente advertir cómo surgen y experimentar, tan completamente como se pueda, las sensaciones del cuerpo. Cuando lo haces regularmente, día tras día, empiezas a ver lo efímeros que son tus pensamientos y llegas a ser cuidadosamente consciente de tus sensaciones corporales y de lo que está ocurriendo a tu alrededor- el ruido del tráfico en la distancia, el olor de las flores en la habitación. Con el tiempo tus pensamientos se calman, primero durante unos pocos segundos, luego durante más tiempo, y experimentas momentos de simplemente ser sin que tu mente se interponga en el camino.
La concentración no proviene de intentar concentrarse insistentemente en algo, sino de mantener tu mente abierta y no dirigirla a nada. La concentración significa libertad.
“En la práctica ZaZen nosotros decimos que l mente debe estar concentrada en tu respiración, pero la manera de mantener tu mente pendiente de tu respiración es olvidar todo sobre ti mismo y simplemente sentarte y sentir tu respiración. Si estás concentrado en la respiración, te olvidarás de ti mismo, y si te olvidas de ti mismo, estarás concentrado en la respiración”.
Las claves son estar, ver y hacer. Si estás concentrado en cualquier otra cosa que no sea leer la pista y hacer lo que se necesita hacer, el momento pasará de largo.
Más que ninguna otra cosa, lo que permitió a los Bulls mantener un alto nivel de excelencia fue la compasión de los jugadores los unos con los otros.
CAMBIOS: EL INVITADO SIN INVITACIÓN
¿Yo? ¿Un entrenador? Sólo cuatro años antes había escrito en mi autobiografía, Maverich, que no podía imaginar que un día entrenase en la NBA. Pero allí estaba: una realidad. Entrenar parecía una profesión imposible: observar, criticar, lidiar con jugadores egocéntricos como yo.
Un día lo sustituí en un partido apretado contra los Seattle Supersonics en su cancha. Íbamos por delante cuando el tiempo se acababa; pero a falta de seis segundos, Gus Williams, de los Seattle, empató. Pedí un tiempo muerto para preparar una jugada. A medida que los jugadores venían de la pista, John Lee Williamson, un escolta gallito que adoraba lanzar los tiros bajo presión, me dijo: “¿Te la vas a jugar con ”el Hombre”, que sí?
“El Hombre” al que se refería era, por supuesto, él mismo.
“No”, le contesté, desanimado por su arrogancia. “Me la voy a jugar con Eric money”.
Money estaba teniendo un buen partid, y pensé que podríamos sorprender a los Sonics al darle a él el tiro. Pero él no justificó su nombre. En cuanto empezó su movimiento hacia canasta, Gus Williams le robó el balón y dribló el largo de la pista hacia una bandeja ganadora del partido. Después del partido, Williamson vino a zancadas hacia mí en el vestuario y me dijo: “Espero que eso te sirva de lección – Has de jugártela con “El Hombre” cuando queda poco tiempo.” Odié admitirlo, pero él estaba en lo cierto. Me di cuenta de que había estado reaccionando de su manera arrogante más que haciendo lo mejor para el equipo.
CAPÍTULO 4
EXPERIMENTOS EN LA LIGA DE BALONCESTO CUCARACHA
Es bueno tener un fin al que dirigirse; pero es el viaje lo que importa finalmente. URSULA K. LEGUIN.
GERMINANDO LA MENTE DE GRUPO
A pesar de que había trabajado durante un corto período como ayudante de entrenador en la NBA, no tenía ninguna preparación formal. Pero sí tenía un gran esquema: quería crear un equipo en el que el desinterés –no la mentalidad del yo primero que había llegado a dominar el baloncesto profesional. Fuese la fuerza conductora impulsora primaria. Mi meta era encontrar una estructura que pudiese autorizar a todos en el equipo, no sólo a las estrellas, y permitir a los jugadores crecer como individuos a medida que se entregaran ellos mismos al esfuerzo de equipo.
Teníamos diez jugadores en la plantilla, así que dividí en dos grupos de cinco jugadores – el primero y el segundo equipo- y los rotaba en el partido por grupos a intervalos de ocho minutos. Para los últimos ocho minutos, utilizaba un grupo formado por jugadores que tenían la muñeca más caliente ese día.
El hecho de dar a todo el mundo tiempo de juego ayudó a desarmar muchos de los penosos celos que a menudo fragmentan a un equipo. Funcionó tan bien, de hecho, que se convirtió en unas de mis marcas de fábrica como entrenador.
Casey Stengel, el famoso capitán de los New York Yankees, dijo en una ocasión que la clave de entrenar era evitar que los cinco o seis tipos que disponían de poco tiempo de juego o no lo tenían se juntasen y envenenasen las mentes del resto del equipo. Mientras que la mayoría de los entrenadores de la NBA utilizan sólo a siete u ocho jugadores de manera regular, particularmente durante los playoffs, yo intento poner a los doce jugadores de la plantilla dentro de la rotación, para mantener a todo el mundo concentrado en un mismo objetivo. Los jugadores eran escépticos al principio, pero hacia el final de mi temporada inaugural tenían una muestra de lo que podía ocurrir si realmente se apoyaban los unos a los otros: batieron al equipo All-Star de la CBA en un partido de exhibición. Después de aquello, empezaron a prestar más atención cuando yo hablaba sobre el juego de equipo desinteresado.
Una cosa que aprendí en la CBA fue lo importante que es inspirar a los jugadores para comprometerse con el esfuerzo del equipo aunque todo el resto los esté empujando en otra dirección. La CBA era un escaparate. La mayoría de los jugadores tenían veintipocos y, por diversas razones, se habían perdido poder entrar en la NBA. Sus sueños eran ser observados por uno de los ojeadores que rondaban la liga y conseguir otra oportunidad de sacar una buena tajada. Eso ocurría todo el tiempo, y a menudo tenía un efecto perjudicial en el equipo. Justo cuando nosotros despegábamos en una racha victoriosa, la NBA hacia una redada y cogía a nuestros mejores jugadores, y las mentes de quienes se quedaban atrás se iban con ellos.
LA PRACTICA DE LA ACEPTACIÓN.
Aunque hay ocasiones en que es necesaria una mano firme, aprendí pronto que una de las cualidades más importantes de un líder es escuchar sin juzgar. O lo que los budistas llaman atención desnuda.
En el Tao del liderazgo, John Heider escribe:
Un líder sabio es de ley: receptivo, productivo,
Seguidor. La vibración de los miembros del grupo
Domina y lidera, mientras que el líder sigue.
Pero pronto la conciencia de los miembros se transforma.
Es trabajo del líder estar atento a los procesos de
Los miembros del grupo; ésta es la necesidad del
Miembro del grupo de ser recibido y que se le preste atención.
Ambos consiguen lo que quieren si el líder tiene la sabiduría de
Atender y seguir.
En el Zen se dice que el espacio entre aceptar las cosas como son y desear que sean de otro modo es “ la décima parte de una pulgada de la diferencia entre el cielo y el infierno”. Si podemos aceptar, cualquiera que sea, la mano que nos han tendido –no importa si es incómoda-, la manera de proceder resultará finalmente clara. Esto es lo que se quiere decir con acción recta; la capacidad para observar lo que está ocurriendo y actuar adecuadamente, sin distraerse con pensamientos centrados en uno mismo. Si nos enfurecemos, a nuestras mentes rabiosas y amedrentadas les es difícil tranquilizarse lo suficiente para permitirnos actuar de la forma más beneficiosa para nosotros mismos y para los otros.
EL ARTE DEL CAOS
Albert Einstein describió en una ocasión sus reglas de trabajo:
“Una: fuera del desorden busca la simplicidad.”
“Dos: a partir de la discordia, encuentra la armonía.”
“Tres: en el centro de la dificultad se halla la oportunidad.”
Confía en tus tripas. Ésta es la primera ley del liderazgo. Una vez que has hecho tu movimiento, has de mantenerte en tu decisión y vivir con las consecuencias, porque tu lealtad número uno tiene que ser para el equipo. En el caso de Sanders, comprometí mis principios para apaciguar a mi jefe, y mis jugadores se dieron cuenta de mi ambivalencia inmediatamente. La solidaridad que me había llevado tanto tiempo construir se evaporó de repente. No sólo perdimos la final, estábamos perdidos como equipo.
CUANDO LA ACCIÓN CORRECTA SIGNIFICA “DEJARLO ESTAR”
Finalmente me perdí unos instantes de las Navidades de 1986. En esos momentos estaba intentando averiguar qué hacer con Michael Graham, un alero que estaba tan naturalmente dotado como ningún otro jugador que haya visto en la CBA. Había empezado como freshman en el equipo de Gergetown campeón de 1984, pero dejó la universidad poco después y por entonces estaba intentando volver. Lo que me preocupaba era su incapacidad para concentrarse. De repente hacía una jugada estupenda, pero el resto del tiempo su mente flotaba en la estratosfera, completamente descentrado. Nada de lo que le dijera le afectaba. Cuando intentaba hablar con él, sus ojos se ponían vidriosos y se retiraba a algún rincón sombrío en el que nadie podía entrar. Al final abandoné y lo dejé en paz.
Se lo tomó a mal, pero no tan mal como me lo tomé yo. Conduciendo hacia casa aquella noche bajo la lluvia en la autopista estatal de Nueva York, todas mis dudas sobre entrenar embotaron mi mente. ¿Valía realmente la pena? Allí estaba un chico que había nacido para jugar al baloncesto, alguien que tenía suficiente talento para ser una estrella de la NBA, pero incluso con toda mi sofisticada psicología no podía llegar hasta él. (De hecho, Graham jugaría unos años más en la CBA, pero actualmente creo que está acabando ya su carrera.) ¿Por qué tenía que ocurrir de esta manera? ¿Por qué tenía que ser yo la persona que apagase su sueño del baloncesto? Cuando tomé la salida de Woodstock, las lágrimas rodaban por mis mejillas.
CAPÍTULO CINCO
DESINTERÉS EN ACCIÓN
“Un dedo no puede levantar un guijarro”.
El propietario de los Bulls, Jerry Reinsdorf, me dijo en una ocasión que creía que la mayoría de las personas estaban motivadas por una de dos fuerzas:
Miedo o avaricia.
Esto puede ser verdad, pero yo pienso que la gente también está motivada por el amor. Tanto si están deseosos de aceptarlo o no, lo que guía a la mayoría de los jugadores de baloncesto no es el dinero ni la adulación, sino su amor por el deporte. Ellos viven para los momentos en los que se pueden perder completamente en la acción y experimentar la pura alegría de la competición.
Una de las principales tareas del entrenador es volver a despertar ese espíritu para que los jugadores puedan combinarse sin esfuerzo.
Ésta es a menudo una lucha difícil. La cultura del baloncesto, dirigida por el ego, y de la sociedad en general, militan en contra de cultivar este tipo de acción desinteresada, incluso para miembros de un equipo cuyo éxito como individuos está directamente relacionado con la actuación de equipo. Nuestra sociedad prima tanto la realización personal que es fácil para los jugadores quedarse cegados por su propia importancia y perder el sentido de la interconexión, la esencia del trabajo de equipo.
Cómo ampliar el ataque y hacer a los otros jugadores más productivos era un tópico constante en las conversaciones. Pronto le hablé al cuerpo técnico del axioma de Red Holzman de que la marca de un buen jugador no era cuánto anota él, sino como consigue aumentar la actuación de sus compañeros. Collins decía excitado: “Se lo tienes que decir a Michael”. Yo dudaba. “No, se lo has de di¡ecir ahora mismo”, insistía Collins. Así que fui al gimnasio y encontré a Michael en la sala de pesas charlando con los jugadores. Ligeramente azorado, le repetí el adagio de Holzman, diciéndole “Doug ha creído que te gustaría oír esto.” Esperaba que Michael, que sabía ser sarcástico, rechazase la puntualización como si fuese un producto de baloncesto de la edad piedra. Pero en cambio me lo agradeció y estaba sinceramente interesado por saber sobre mi experiencia con los Knicks campeones.
EL TAO DEL BALONCESTO
Los Bulls no eran un equipo alto y poderoso; tampoco tenían un base dominante como Magic Jonson o Isah Thomas. Si iban a ganar un campeonato, lo ganarían con velocidad, rapidez y sutileza.
El sistema permitiría al equipo hacerlo.
Escuchando a Tex Winter describir el alumbramiento de su ingenio, caí en la cuenta de que eso era lo que había estado buscando en la CBA Era una versión más evolucionada del ataque que utilizábamos con los Knicks bajo las órdenes de Red Holtzman y, más próxima a la clave, expresaba la actitud cristiana Zen de conciencia desinteresada. En esencia, el sistema era un vehículo para integrar cuerpo y mente, deporte y espíritu en una forma práctica y realista que todo el mundo podía aprender. Era conciencia en acción.
Todo el mundo se mete en una serie de complejos movimientos coordinados, dependiendo de cómo responda la defensa.
La clave es no ir siguiendo la defensa, sino jugar con los defensores y engañarles para que se sobreexcedan. Ello significa pensar y moverse al unísono como grupo y estar profundamente atentos, en cualquier momento, a lo que ocurre en la pista. Ejecutando correctamente, el sistema es virtualmente imparable, porque no hay jugadas preparadas y la defensa no puede predecir lo que va a ocurrir a continuación. Si la defensa intenta prevenir un movimiento, los jugadores se ajusarán instintivamente y empezarán otra serie de cortes y pases que a menudo llevan a disponer de un mejor tiro.
En el corazón del sistema hay lo que Tex llama los 7 principios de un ataque acertado:
1. El ataque debe penetrar la defensa.
2. El ataque debe aprovechar toda la pista.
3. El ataque debe proporcionar el espaciamiento correcto.Este punto es crítico. Cuando se mueven por la cancha, los lugadores deben mantener una distancia entre ellos de 4,5 metros a 5,5 m. Esto da espacio a todo el mundo para operar y previene que la defensa sea capaz de defender a dos jugadores con un solo hombre.
4. El ataque debe asegurar el movimiento de jugador y balón con una finalidad. Juego sin balón, alejarse del balón.
5. El ataque debe procurar buenas posiciones de rebote y un buen balance defensivo en todos los tiros.
6. El ataque debe utilizar las habilidades individuales de los jugadores
7. El ataque debe dar al jugador con balón una oportunidad para pasarlo a alguno de los compañeros.
RENUNCIAR AL “YO” POR EL “NOSOTROS”
Lo que más me atraía del sistema es que autorizaba a todo el mundo haciéndole más partícipe del ataque, y requería que dejasen sus necesidades individuales en segundo término en relación con las del grupo. Ésta es la lucha a la que todo líder se enfrenta: cómo conseguir que los miembros del equipo, que están movidos por la conquista individual y la gloria, se den ellos mismos, de todo corazón, al esfuerzo de equipo. En otras palabras, cómo enseñarles el desinterés.
En el baloncesto, éste es un problema difícil. Los jugadores de la NBA de hoy tienen un deslumbrante cuidado con sus movimientos individuales, la mayoría de los cuales los han aprendido de entrenadores que estimulan el juego de uno contra uno. En su esfuerzo por llegar a ser estrellas, los jugadores jóvenes harán cualquier cosa para conseguir que se fijen en ellos, para decir “Éste soy yo” con el balón, en lugar de compartir el centro de la atención con los otros. El sistema de recompensa en la NBA lo único que hace es empeorar el asunto.
Se está pagando a superestrellas de movimiento emocionantes y llamativos enormes cantidades de dinero, mientras que jugadores que contribuyen al esfuerzo de equipo de manera más vistosa están a menudo cerca del salario mínimo. Como resultado pocos jugadores llegan a la NBA soñando ser buenos jugadores de equipo. Incluso los jugadores que no eran superiores en la universidad creen que, de alguna manera, una vez lleguen a ser profesionales la mariposa surgirá del capullo. Esto es algo difícil de refutar porque hay varios jugadores en la liga que han salido de ninguna parte para conquistar el estrellato.
La lucha en la mente de los jugadores empieza a temprana edad. La mayoría de los jugadores con talento empiezan a recibir un trato especial en el instituto, y cuando llegan a ser profesionales, han sido malcriados durante ocho años o más. Tienen directores generales en la NBA, fabricantes de prendas deportivas y un surtido de vendedores ambulantes que pasean el dinero por delante de sus narices, así como una comitiva de agentes, abogados, amigos y miembros de la familia compitiendo por conseguir su favor. Después están los medios de comunicación, que pueden ser la tentación más seductora de todas. Con tanta gente diciéndoles lo grandes que son es difícil, y en algunos casos imposible, que los entrenadores puedan conseguir que los jugadores entren con su inflado ego por la puerta del gimnasio.
El sistema de Tex ayuda a deshacer un poco este condicionamiento poniendo a los jugadores a practicar baloncesto con B mayúscula en lugar de satisfacer su ego. Los principios del sistema son el código de honor según el cual han de vivir todos los miembros del equipo. Los ponemos en la pizarra y hablamos de ellos casi todos los días. Los principios son como un espejo que muestra a cada jugador lo bien que lo está haciendo en relación con la misión del equipo.
La relación entre el entrenador y sus jugadores a menudo está cargada de tensión porque el entrenador constantemente critica la ejecución de cada jugador e intenta llegar a él para que cambie su comportamiento. Tener unos principios claramente definidos con los que trabajar reduce el conflicto, ya que despersonaliza la crítica. Los jugadores entienden que no les estás atacando a ellos personalmente cuando corriges un error, sino que intentas que mejoren su conocimiento del sistema.
Cuando empecé a entrenar, Dick Motta, un veterano entrenador de la NBA, me dijo que a parte más importante de la profesión reside en la pista de entrenamiento, no en el partido. Llegados a un cierto punto, has de confiar en los jugadores para traducir a la acción lo que han aprendido en los entrenamientos. La utilización de un sistema comprensivo de baloncesto me hace más fácil seguir ese camino. Una vez que los jugadores han llegado a dominar el sistema, emerge una poderosa inteligencia de grupo que es más grande que las ideas del entrenador y de cualquier individuo del equipo. Cuando un equipo alcanza ese estado, el entrenador se puede retirar y dejar que el deporte “por sí mismo” motive a los jugadores. No les has de dar ninguna charla energética tal como “ganad un partido por el Jefe; sólo tienen que relajarse y sumergirse en la acción.
Durante mis días de jugador, los Knicks tenían este tipo de sentimiento. Todo el mundo disfrutaba jugando con los otros, teníamos la regla tácita de no saltarnos ningún partido, no importaba la excusa. Algunos jugadores –Willis Reed fue el ejemplo más famoso- rechazaban el descanso incluso cuando casi no podían caminar. ¿Qué importaba el dolor? Nosotros no queríamos perdernos el baile.
CAPÍTULO 6
EL OJO DEL BALONCESTO
“Los sueños son más sabios que los hombres” –DICHO OMAHA
LA VISTA DEL AGUILA
Mi primera actuación después de ser nobrado primer entrenador de los Bulls fue formular una visión para el equipo. Había aprendido de los Lakota y de mi propia experiencia como entrenador que la visión es una fuente de liderazgo, el estado de sueño expansivo donde empieza y todo es posible. Empecé a crear una imagen vívida en mi mente de lo que el equipo podría llegar a ser. Mi visión podía ser elevada, me recordaba a mí mismo, pero no podía ser un sueño. Tenía que tener en cuenta no sólo aquello que quería conseguir, sino cómo iba a llegar hasta allí.
En el corazón de mi visión estaba el ideal desinteresado de trabajo de equipo con el que había estado experimentando desde mis primeros años en la CBA. Mi meta era dar a todo el mundo en el equipo un papel vital –aunque sabía que no podía dar a cada hombre el mismo tiempo de juego, ni podía cambiar el sistema desproporcionado de recompensas financieras de la NBA. Pero podía conseguir que los jugadores de banquillo estuviesen más activamente implicados. Mi idea era utilizar a diez jugadores de manera regular y dar a los otros suficiente tiempo de juego para que pudiesen combinarse de manera esforzada con los restantes cuando estuvieran en pista. He sido criticado a menudo por dejar a los suplentes demasiado en pista, pero pienso que la cohesión que esto crea es más importante que el riesgo que implica. En el secto partido de la final del 92 contra Portlant Trail Blazers, estábamos abajo 17 puntos en el tercer período y hundiéndonos rápidamente. Así que saqué a los reservas. El resto de la plantilla de entrenadores, por no decir la prensa, pensaron que había tirado la toalla, pero después de unos minutos los suplentes enjuagaron el déficit y nos devolvieron al partido.
El sistema de Winter sería mi proyecto. Pero eso solo no iba a ser mi suficiente. Necesitábamos reforzar las lecciones que los jugadores estaban aprendiendo en los entrenamientos para conseguir que abrazasen el concepto de desinterés de todo corazón.
EL PEZ NO VUELA
Cuando un pez nada en un océano, no hay límite en el agua,
No importa lo lejos que nade.
Cuando un pájaro vuela en el cielo, no hay límete en el aire,
No importa lo lejos que vuele.
Sin embargo, jamás el pez o el pájaro han abandonado su elemento.
Esta antigua enseñanza Zen atesora gran sabiduría para cualquiera que intente imaginar cómo sacar el máximo de un grupo. Así como los peces no vuelan ni los elefantes tocan rock and roll, no puedes esperar que un equipo actúe más allá de sus capacidades básicas. Aunque el águila se eleve y vuele cerca del cielo, su visión de la tierra es amplia y despejada. En otras palabras, puedes soñar todo lo que quieras, pero, en última instancia, tienes que trabajar con lo que tienes, p. De otro modo, estás perdiendo el tiempo. El equipo no se añadirá a tu plan y todos –más que nadie, tú mismo- acabarán frustrados y decepcionados. Pero cuando tu visión está basada en una claramente vislumbrada y realista valoración de los recursos, la alquimia se produce misteriosamente a menudo y los equipos se transforman en una fuerza mayor que la suma de los talentos individuales. Inevitable y paradójicamente, la aceptación de las fronteras y limitaciones es la puerta hacia la libertad.
Pero las visiones no son nunca propiedad de un solo hombre o una sola mujer. Para que la visión se haga realidad, tiene que ser hecha suya por cada uno de los miembros del grupo.
Si quería tener algún tipo de éxito alcanzando mi visión en el equipo, sabía que mi primer reto era ganarme a Michael Jordan. Él era el líder del equipo, y los otros jugadores le seguirían si él estaba de acuerdo con el programa. Michael y yo nos teníamos simpatía, pero no estaba seguro de cómo respondería a la idea de ceder el balón y hacer menos tiros. A menudo los entrenadores tienen que coaccionar a su estrella para obtener más; de alguna manera, le estaba pidiendo a Michael que produjese menos. Cuánto menos, no lo sabía. Quizá lo suficiente para que no ganase su cuarto título consecutivo de máximo anotador. Los campeones en anotación rara vez juegan para equipos campeones porque durante los playoffs los mejores equipos tensas sus defensas y pueden tumbar a un gran tirador, como Detroit hizo con Michael, con dos y tres contra uno. El último jugador en ganar la corona de máximo anotador y el campeonato en ese mismo año fue Kareem Abdul-Jabbar en 1971.
Michael fue más receptivo de lo que yo pensaba. Justo después del Día del Trabajador tuvimos un encuentro privado en mi despacho, y le dije: “Debes compartir el foco de atención con tus compañeros porque, si no lo haces, ellos no crecerán.”
“¿Significa eso que vamos a utilizar el ataque de iguales oportunidades de Tex?” preguntó él.
“Sí, creo que sí”.
“Bueno, creo que vamos a tener problemas cuando el balón le llegue a determinada gente”, dijo él, “porque no pueden pasar ni tomar decisiones con el balón”. En particular, él pensaba en Horace Grant, que tenía problemas con los pies, y en Bill Cartwrigt, que tenía manos de mantequilla.
“Lo entiendo”, le respondí. “Pero pienso que si le das una oportunidad al sistema, aprenderán a ser constructores de juego. Lo importante es dejar que todo el mundo toque el balón, así no se sentirán como espectadores. No puedes vencer a un buen equipo defensivo con un solo jugador. Tiene que haber un trabajo de equipo”.
“De acuerdo, me conoces. Siempre he sido un jugador entrenable. Cualquier cosa que quieras hacer, estoy contigo.”
CONSTRUCCIÓN DEL CONSENSO
Con 32 años, Bill era el jugador más viejo del equipo, y su suave y susurrante voz y el hoyuelo de la barbilla le daban un porte de profesor. Los jugadores le apodaron Profe y se maravillaban de su capacidad para dominar a pívots más grandes, fuertes y rápidos. “Bill iba a buscar a cada pívot a la línea de tres puntos y empezaba a chocar con ellos”, recuerda Craig Hodges. “Para cuando llegaban a lo que pensaban que era el poste, aún estaban alejados, y eso era lo que queríamos. Le hacía trabajar muy duro a Patric Ewing en cada tiro; era realmente una forma de arte. Sacaba a todos los pívots de su juego. Era como si el profesor estuviese en casa. El “Profe” está dando clase.”
Cartwrigt conocía exactamente lo que yo estaba intentando hacer, a veces mejor que yo mismo, y podía explicárselo a los jugadores jóvenes de una manera no amenazante. Me ayudó a convertirlos en soñadores, a expandir su visión de lo que podían llegar a ser.
AUTORIZANDO AL EQUIPO
En el centro de mi misión estaba el conseguir que los jugadores pensasen más por sí mismos. Doug Collins había mantenido a los jugadores jóvenes, especialmente a Scotie Pippen y Horace Grant, muy sujetos, gritándoles a menudo cuando cometían un error.
Durante el partido ellos miraban al banquillo, nerviosos, intentando leer su mente. Cuando empezaron a hacer eso conmigo, les corté inmediatamente. “¿Qué haces mirándome?” les preguntaba “Ya sabes tú que has cometido un error”.
Si los jugadores iban a aprender el ataque, deberían tener confianza para tomar decisiones por sí mismos. Eso nunca ocurrirá sí estaban constantemente buscando que yo les dirigiese. Quería que se desconectasen de mí para que así pudiesen conectarse con sus compañeros- y con el deporte.
Tener a Jordan en la cancha ayudó. A menudo llamaba para reunir al equipo unos pocos segundos en medio del partido para dar a los jugadores más jóvenes un seminario improvisado. Ese tipo de solución-de-problemas-del-trabajo era de incalculable valor no porque aceleraba el proceso de aprendizaje, sino también porque reforzaba a mentalidad de grupo. Algunos entrenadores se sienten amenazados cuando sus jugadores empiezan a hacer valer su independencia, pero creo que es mucho más efectivo abrir el proceso de decisión a todo el mundo. Cada partido es un enigma que debe resolverse, y no hay respuestas de libro. Los jugadores a menudo manejan mejor los problemas que el cuerpo de entrenadores porque están en el centro de la acción y captan intuitivamente los puntos fuertes y débiles de los oponentes.
Para alcanzar ese punto se le ha de dar a los jugadores la libertad de encontrar lo que funciona y lo que no. Eso quiere decir ponerles en pista juntos en combinaciones inusuales y dejar que afronten situaciones traicioneras si sacarles del aprieto.
Para algunos jugadores esto era un calvario enloquecedor. B.J Armsrong, estaba perplejo porque le dejaba en la pista durante largos períodos aunque ninguno de sus tiros entrase. Le quería enseñar que tirar no era lo único importante.
La defensa lo era mucho más. A la larga captó el mensaje y desarrolló un punto de vista más amplio de lo que él podía hacer para el equipo.
B.J. tuvo problemas al principio en adaptarse al sistema porque, como la mayoría de los jugadores jóvenes, su orden del día personal nublaba su mente. Cada vez que recibía el balón quería enseñarle al mundo lo que él podía hacer: anotar, dar una asistencia espectacular, volverse hacia el contrario para humillarle en su última jugada. Estaba obsesionado con atacar como su ídolo de la niñez, un veterano metro ochenta y seis de los playgrounds de Detroit, Isah Thomas. Esa clase de pensamiento era contraproducente porque le sacab del momento y disminuía su atención en lo que el equipo estaba haciendo como conjunto. Eso también telegrafiaba lo que iba a hacer. Cuando B.J. intentaba meterse hacia canasta entre una bandada de gigantes, parecía un hombre en una misión suicida. Los defensores le tumbaban a menudo, robaban el balón y anotaban una canasta rápida en otro lado de la cancha cuando él aún se estaba levantando del suelo.
SUEÑOS DE CELULOIDE
Estar a tono con lo que está ocurriendo en la pista y entrar en el flujo de la acción es mucho más importante que tratar de ser un héroe. “No tenéis que ser siempre el que dé el último tirón”, les digo a los jugadores. “No forcéis el asunto. Dejad que lo haga cualquiera que esté desmarcado.”
EL CAMINO DEL GUERRERO
Un equipo de baloncesto es como un grupo de guerreros, una sociedad secreto con ritos de iniciación, un estricto código de honor, una búsqueda secreta: llegar hasta el trofeo de campeón. Para los guerreros Lakota, la vida era un juego fascinante. Atravesaría media Montana, resistiendo penas innumerables, por la emoción de entrar a hustadillas en un campaento enemigo y largarse con una hilera de ponys, No eran los ponys lo que importaba , sino la experiencia de conseguir algo difícil juntos como equipo. Los jugadores de la NBA alcanzan ese mismo sentimiento cuando vuelan hasta una ciudad antipática y se marchan de ella con una gran victoria.
“Considera tu vida”, solía decir después de los partidos. “No te contengas. Juega de la misma manera como vives la vida, con todo el corazón y toda el alma.”
CAPÍTULO 7
ESTAR ATENTO ES MÁS IMPORTANTE QUE SER LISTO
“Si tu mente no está nublada por cosas innecesarias ésta es la mejor época de tu vida.”
El baloncesto es una compleja danza que requiere cambiar de un objetivo a otro a la velocidad de la luz. Para sobresalir, es necesario actuar con una mente clara y centrarse totalmente en lo que cada uno está haciendo en la pista.
Para algunas personas, especialmente Michael Jordan, el único estímulo que necesitan para estar completamente concentrados es la competición intensa. Pero para la mayoría de nosotros, deportistas y no deportistas, la lucha en sí misma no es suficiente. Muchos de los jugadores con los que he trabajado tienden a perder su ecuanimidad después de cierto punto cuando el nivel de competición crece, porque sus mentes empiezan a correr fuera de control.
Cuando yo era jugador, no es de extrañar que mi mayor obstáculo fuera mi mente crítica e hiperactiva.
Cuando los jugadores llegan a profesionales, la crítica interna los gobierna. Con la precisión de un reloj de cuco, surge la crítica en el momento en que cometen un error. ¿Cómo me ha ganado ese tío? ¿De dónde ha salido ese tiro? ¡Qué pase más estúpido! Las incesantes acusaciones de la mente sentenciadora bloquean la energía vital y sabotean la concentración.
Algunos entrenadores exacerban el problema calificando cada movimiento que hacen los jugadores con un sistema más-o-menos que va más allá de las estadísticas convencionales. Los “bueno” movimientos –luchar por la posición, encontrar a un hombre desmarcado- otorgan al jugador puntos positivos, mientras que los “malos” movimientos- perder al atacante, rehuir el trabajo de pies- se presentan como fallos.
El problema es: un jugador puede hacer una importante contribución al partido y salir de él con una puntuación negativa.
Un enfoque como ése hubiese sido desastroso para un jugador hipercrítico como yo. Es por eso por lo que no lo utilizo. En vez de ello, enseñamos a los jugadores a acallar sus mentes sentenciadoras y a centrarse en lo que es necesario hacer en un momento dado. Hay varias maneras de hacerlo. Una de ellas es enseñar a los jugadores, meditación para que puedan experimentar la quietud de la mente en un ambiente sin presión fuera de la pista.
AVENTURARSE EN EL AQUÍ Y AHORA
Mas que ningún otro jugador, B.J. tomó la meditación muy en serio y la estudió por su cuenta. En realidad, atribuye mucho de su éxito como jugador a su comprensión de no pensar, simplemente hacer. “Muchos tipos intentan predecirse”, dice él.
“No saben si pasar o tirar o qué. Yo simplemente voy a por ello. Si estoy desmarcado, tiraré, y si no lo estoy, pasaré. Cuándo hay una bola suelta, voy simplemente detrás de ella. El deporte ocurre tan rápido, que cuanto menos lo pienso y más simplemente reacciono a lo que está ocurriendo mejor me va a mí y en último término, al equipo.”
VISUALIZACIÓN
B:J., Scotie y otros jugadores también practicaban la visualización antes de los partidos. “Creo que si puedo tomarme de 20 a 30 minutos antes de cada partido y visualizar lo que va a ocurrir”, dice Armstrong, “seré capaz de reaccionar sin pensar, por que ya lo habré visto en mi mente. Cuando estoy tendido antes del partido, puedo verme a mí mismo metiendo un tiro o bloqueando el rebote o provocando una pérdida de balón. Y cuando viene eso durante el partido, no lo pienso, lo hago. No hay segundos pensamientos, no hay dudas. Algunas veces, después del partido me diré: “¡Vaya!¡Yo lo ví! Me anticipé antes de que ocurriera!”.
La visualización es una herramienta importante para mí. Entrenar requiere una imaginación de libre alcance, pero durante el furor de la temporada es fácil llegar a estar tan fuertemente atareado que utilizo que estrangule tu propia creatividad. La visualización es el puente que utilizo para unir la gran visión del equipo que yo conjuro cada verano con la realidad circundante de la pista. Esa visión llega a ser un esquema con el que trabajo, que ajusto y refino, y a veces desecho del todo a medida que la temporada va desarrollándose.
Uno de mis puntos fuertes como entrenador es mi capacidad., desarrollada con los años de entrenamiento, para visualizar maneras de cortocircuitar los esquemas ofensivos de los oponentes. Algunas veces, si no puedo crear una imagen clara del otro equipo en mi mente, estudio las cintas de vídeo hasta que tengo una “sensación” lo suficientemente fuerte del oponente como para empezar a acariciar ideas. Durante una de estas sesiones visualicé el modo de neutralizar a Magic Jonson: hacerle un dos contra uno en el campo de defensa de ellos para que tuviese que pasar el balón. Ésta fue una de las claves para derrotar a los Lakers y ganar nuestro primer campeonato en 1991.
INTIMIDAD CON TODAS LAS COSAS
Cuando me hice cargo de los Bulls en 1989, les dije a los jugadores que, en lo que me concernía, la única gente que realmente importaba era el círculo interno del equipo: los doce jugadores, los cuatro entrenadores, el fisioterapeuta y el encargado del utillaje. El resto del mundo eran extraños, incluso Jerry Krause. La idea era elevar el sentimiento de intimidad, el sentido de que estábamos comprometidos en algo sagrado e inviolable.
Cuando yo era jugador, tenía un eslogan grabado en el espejo de mi apartamento: “Haz que tu trabajo juegue, por supuesto, pero es fácil que los jugadores pierdan de vista esto debido a las presiones de la profesión. Como resultado, mi objetivo primordial es que durante los entrenamientos se vuelvan a conectar con la alegría intrínseca del juego.
Algunos de los momentos más estimulantes como equipo aparecen en estas ocasiones. Esto es ciertamente verdad para Jordan, que adora el entrenamiento, especialmente durante el partidillo, porque es puro baloncesto, sin ningún aditamento.
AGRESIVIDAD SIN RABIA
San Agustín dijo: “La rabia es una semilla; el odio es el árbol. “
La rabia solamente engendra más rabia y a la larga alimenta la violencia –en las calles o en los deportes profesionales.
MAS ALLA DEL CAMINO DEL GUERRERO
En una ocasión en un partido contra los Miami Heat en 1991, pedí un tiempo muerto cuando vi que Scotie Pippen empezaba una guerra de “lenguajebasura” con el otro bando. Scotie sabía lo que le iba a decir, así que se puso a la defensiva en cuanto empecé a hablar. Pero Clift Levingston, un alero alegre y lleno de amor cuyo sobrenombre era Buenas Noticias, diluyó la tensión diciendo: “Vamos, Pip. Sabes que Phil está en lo cierto.” Más tarde hablamos sobre el incidente como ejemplo de cómo debíamos crecer como equipo y no tomar represalias cada vez que nuestros oponentes hicieran algo que no nos gustase.
Enseñar a los jugadores a desarrollar una manera no beligerante de idear la competición requiere un continuo refuerzo. Uno de mis primeros pasos fue la instauración de una serie de multas “tontas” para disuadir a los jugadores de ofender al otro equipo. Ejemplo: un jugador grande sería multado con 10 dolares por tirar triples al final de los partidos cuando ganásemos por veinte o más puntos. Este tipo de tiro rebaja a tu oponente y sólo promueve rabia que más tarde puede volverse en contra tuya.
También estimulo a los jugadores para que no hagan de un movimiento algo humillante. Ejemplo: En los playoffs de 1994 contra los Knicks, Scotie Pippen dribló hacia canasta y envió a Ewing por los suelos. Después de meter el balón, Scotie montó a horcajadas y paseó su dedo por la cara de Ewing. ¿A qué lleva esto? Pippen tuvo una ligera subida de ego, pero también se ganó una técnica y plantó la seilla del enfado en la mente de los Knicks, por no decir en la de los árbitros.
A veces uso el enfado de nuestros oponentes para intentar motivar al equipo. Hay un trozo de un partido Bulls Knicks que les pongo a menudo, que muestra a Ewing golpeándose el pecho y vociferando “¡Que se jodan esos hijos de puta!” Ése es el tipo de sentimiento del que han de salvaguardarse los jugadores. Tienen que desarrollar un cierto valor y una tenaz determinación para hacer frente a la brutalidad sin verse metidos en la refriega.
EXTENDER LA METÁFORA
Fue un partido enmarañado, estropeado por una serie de posturas “en tu cara” y sucias artimañas. Cuando el partido acabó, el equipo ganador se dirigió a los perdedores y empezaron a burlarse hasta que se desató la pelea. Este tipo de confrontación, que a menudo conlleva trágicas consecuencias, no sería tan habitual si la gente joven supiese cómo preservar su orgullo y dignidad sin actuar cegados por su enfado.
CÓLERA JUSTA
Stacey King, que había estado quejándose a los periodistas de no recibir suficientes minutos de juego, se fue de un entrenamiento. Este acto de rebelión se había fraguado durante meses. Stacey, un alero que había sido uno de los líderes nacionales en anotación en su etapa universitaria, estaba pasando un mal rato ajustándose a su papel de jugador de banquillo. Había sido paciente con él, pero el egoísmo de sus comentarios me sacó de mis casillas. Decidí multarle con 250 dólares y suspenderle para el siguiente partido, lo que le costaría unos 12.000 dólares de su salario. Cuando apareció en el entrenamiento al día siguiente, empezamos una discusión a gritos en mi oficina. Perdí el control y le llamé “culo gordo” y algunos otros nombres menos halagüeños.
Yo no estaba contento de mi actuación, pero mi discurso vehemente tuvo un efecto positivo en Stacey. Antes de ese episodio tenía una visión deformada de su papel en el equipo, y algunos de los veteranos pensaban que necesitaba una dosis de terapia de realidad para ponerlo en su sitio. Estaban en lo cierto. Después de sentarse para no jugar un partido y pensar sobre lo que había hecho, abandonó esa actitud. Nunca más me causó problemas.
Como norma intento no desatar mi enfado sobre los jugadores de ese modo. Cuando ocurre, digo lo que tnego que decir y entonces dejo que pase, para que los malos sentimientos no persistan en el ambiente y envenen al equipo. En ocasiones lo que mi padre llamaba “cólera justa” es el mejor modo de agitar un equipo. Pero tiene que disponerse de manera juiciosa. Y tiene que ser genuina. Si no estás realmente enfadado, los jugadores lo detectarán inmediatamente.
Lo más importante es que los estallidos no deben dirigirse directamente a uno o dos miembros del grupo; han de comprender a todos. La primera vez que me enfadé de manera visible con el equipo, después de una derrota con los Orlando Magic durante mi primera temporada como entrenador, los jugadores se quedaron sin habla, porque no me habían visto esa cara antes. Era justo después del All-Star Game, que se había celebrado en Orlando, y muchos de los jugadores se habían estado paseando por Florida durante toda la semana, persiguiendo a las mujeres y yendo de fiesta cada noche. Estaba furioso porque habían dejado escapar una ventaja de 17 puntos, y estaba claro que las actividades extracurriculares de los jugadores estaban minando sus fuerzas. Después de ese partido dí una patada a una lata de soda que atravesó el vestuario y les solté un sermón de fuego y azufre para que se dedicasen a ellos mismos a hacer todo lo posible, dentro y fuera de la pista, para llegar a ser campeones. Al día siguiente la multitud de groupis que rodeaban al equipo era enorme.
UN INSTANTE ES LA ETERNIDAD
En referencia a la eliminatoria en la que los Bulls, barrieron a los Detoit Pistons, por 4-0.
Scotie no estaba solo. Tdo el mundo en el equipo fue vapuleado físicamente. John Paxson fue lanzado a las gradas por Laimbeer. A otros jugadores los placaban, les pusieron zancadillas, los golpearon con el codo y les dieron manotazos en la cara. Pero todos se lo tomaron a risa. Los Pistons no sabían cómo responder. Los desarmamos completamente al no devolverles el golpe. En ese momento, nuestros jugadores se convirtieron en verdaderos campeones.
Después de ganar el primer anillo de campeón de la NBA derrotando a los Lakers.
De manera extraña, yo estaba de algún modo apartado. Era éste el show de los jugadores; yo no sentía la misma euforia que ellos. Pero había un último punto que quería remarcar.
A mitad de las celebraciones, di mi última charla de la temporada. “Debéis saber”, dije, “que muchos equipos campeones no vuelven a ganar el título al año siguiente. Esto es un negocio. Quisiera teneros a todos vosotros de vuelta, pero eso no ocurre siempre. Pero esto es algo especial que vosotros habéis compartido y que nunca olvidaréis. Será vuestro para siempre y será un vínculo que os mantendrá juntos. Os quiero agradecer a todos personalmente esta temporada. Ahora, volved a la fiesta.”
CAPITULO 9
EL LIDER INVISIBLE.
“Un buen mercader esconde sus bienes y aparenta no tener nada; un artesano experto no deja huellas.
LA VÍA INTERMEDIA
Muchos entrenadores son adictos al control, que basan toda su disciplina en el autoritarismo. Mantienen las riendas tensas para todo el mundo, desde los jugadores hasta el encargado del material, y establecen unas estrictas guías de cómo debería de actuar cada uno. Todo fluye desde arriba, y los jugadores no se atreven a pensar por sí mismos. Este enfoque puede que funcione en casos aislados, pero habitualmente sólo crea resentimiento, en particular con la joven casta de jugadores de la NBA, que son más independientes que sus predecesores. Mirad lo que le ocurrió a Don Nelson cuando era primer entrenador y general manager de los Golden State Warrios. Entró en una batalla de deseos con su estrella sensible, Chris Webber, que destruyó el equipo y que finalmente forzó a Nelson a dimitir.
Algunos entrenadores creen que la única solución posible es complacer las absurdas demandas de sus jugadores. Tratan con indulgencia a los dos o tres jugadores estrella, intentan mantener tan contentos como sea posible a los siguientes cinco o seis, y esperan que los restantes no se rebelen. A no ser que sean psicólogos increíblemente dotados, es inevitable que estos entrenadores acaben sintiéndose como si los jugadores que se supone que deben liderar los estuvieran manteniendo como rehenes.
Nuestro enfoque es seguir una vía intermedia. En lugar de tratar indulgentemente a los jugadores o hacer sus vidas miserables, intentamos crear un entorno de apoyo que estructure la manera de relacionarse con el resto y les dé libertad para desarrollar su potencial. Yo también intento cultivar las habilidades de liderazgo de todos con el fin de conseguir que los jugadores y entrenadores sientan que tienen un puesto en la mesa. Ningún líder puede crear un equipo exitoso solo, no importa el talento que posea.
Lo que he aprendido como entrenador, y como padre, es que cuando la gente no está amedrentada o abrumada por la autoridad, se logra la verdadera autoridad, por parafrasear el Tao Te Ching. Cada Líder tiene debilidades y se arruga alguna vez; Un Líder efectivo aprende a admitir eso. Entrenando a los Bulls intento mantenerme en contacto con la misma “mente de principiante”que he aprendido a cultivar en la práctica Zen. En la medida en qué sé que no sé, en las situaciones que surjan no causaré demasiado daño.
Mis defectos son dolorosamente visibles para mí. Tengo altas expectativas y no reparto elogios con facilidad. Ello configura un infierno imaginario en algunos de los jugadores, especialmente los más jóvenes, haciéndoles sentir que cualquier cosa que hagan no será nunca suficiente. Aunque la mayoría de los jugadores me encuentran compasivo, no soy un tipo sensiblón-emocional que les da una palmada en la espalda y los consuela cuando no tienen una buena actuación. Puedo incluso ser testarudo e intratable, y a veces me implico en conflictos con jugadores que permanecen latentes durante meses antes de ser resueltos.
LAS LECCIONES DE LA COMPASIÓN
“Siendo amable con los otros- si se hace de la manera adecuada, con la comprensión adecuada- nosotros nos beneficiamos también. Así pues, el primer aspecto es que todos estamos completamente interrelacionados. Lo que haces a los otros, te lo haces a ti mismo. Lo que te haces a ti, se lo haces a los otros.”
En términos de liderazgo, esto significa tratar a todo el mundo con el mismo cuidado y respeto que a ti mismo, e intentar entender su realidad sin enjuiciarla. Cuando hacemos esto, empezamos a ver que todos compartimos luchas, deseos y sueños primordiales humanos. Con conciencia, las barreras entre la gente se esfuman suavemente, y empezamos a entender, notablemente, que somos parte de algo más grande que nosotros.
Horace Grant me enseñó esta lección. Cuando me convertí en primer entrenador, Horace cometía todavía muchos errores, y decidir hacer algo drástico delante del grupo, y dijo que no. Así que lo traté de manera ruda durante el entrenamiento, pensando que mis palabras no sólo motivarían a Horace, sino también a los otros jugadores. Si era particularmente tosco con él, el resto del equipo se uniría para darle apoyo.
A medida que Horace maduraba, me pidió que le dejase de tratar de esa manera, y yo respeté su deseo. Entonces en 1994 surgió un conflicto entre nosotros cuando decidí finalizar la opción de su contrato. Con anterioridad Horace me había pedido consejo sobre si debería declararse a sí mismo agente libre. Le dije que si podía correr ese riesgo, las cosas le irían muy bien financieramente, pero que si seguía adelante con ello, yo esperaría que jugase tan duro en su año de opción como lo había hecho Paxson algunos años antes. Cuando la temporada 1993-94 empezó, sin embargo, yo podía sentir que Horace se estaba apartando del equipo.
Durante el All-Star tuvo un brote de tendinitis y pidió quedarse fuera de en los siguientes partidos. En aquel momento, también eran bajas Kukoc, Paxson y Cartwrigt, y nuestro vestuario en primer término estaba en peligro. Después de unos cuantos partidos le dije a Horace que necesitábamos que se reactivara, pero él se resistió, diciendo: “Entrenador, tengo que pensar en el próximo ño”.
Ésa fue la respuesta equivocada. En lo que a mí me concernía, se le pagaba para que jugase ese año, no el año siguiente. El hecho de que fuese a ser agente libre no era una excusa. Muchos de sus compañeros estaban en la misma situación, pero no se habían bajado del carro.
Mi rabia me hizo callar y marginar a Horace del grupo. Le dije delante del resto del equipo que no estaba ateniendo a lo que el código de los Bulls siempre había honrado: juega duro, juega limpio, juega ahora. Y cuando se fue a medio entrenamiento quejándose de su tendinitis, empecé a gritarle en la sala de fisioterapia: “Vete a casa. No te quiero ver por aquí hasta que te aclares. “Hubo además unas cuantas palabrotas.
Esta confrontación me inquietó. ¿Por qué había sido tan cuidadoso con Horace? ¿Por qué toé su rebelión como una afrenta personal? Hablándolo con mi mujer, me di cuenta de que mi propia visión de Horace estaba interponiéndose en poder ver la situación de manera clara. Cuando recapacité, vi cuanto culpaba a Horace por tratar de sabotear la temporada cuando todo lo que él hacía era mirar por su futuro. Lo que necesitaba era abrir mi corazón e intentar entender la situación desde su punto de vista. Necesitaba practicar la misma compasión y el mismo desinterés con Horace que lo que yo esperaba de él en la pista. Cuando fi capaz de relajar la fijación de acero en mi corazón y ver finalmente a través de un prisma menos centrado en mímismo, nuestra relación se recuperó.
EL LADO OSCURO DEL ÉXITO
A lo que debía estar particularmente atento era al efecto que el éxito estaba teniendo sobre los jugadores. El éxito tiende a distorsionar la realidad y a hacer que todo el mundo, tanto entrenadores como jugadores, olviden sus deficiencias y exagereren sus contribuciones. Pronto empiezan a perder de vista qué es lo que hace exitoso al equipo en primera instancia: su conexión con cada uno como equipo. Como lo expresa Jordan: “El éxito vuelve los “nosotros” otra vez en “yo”.
Yo había visto suceder esto con los New York Knicks después del campeonato de 1970, y quería desesperadamente proteger a los Bulls contra el mismo destino. No era fácil. Después de ganar nuestro primer campeonato, el éxito casi hace pedazos al equipo. Todo el mundo quería sacar tajada del triunfo, y algunos jugadores empezaron a reclamar un papel más importante. Scott Williams quería tirar más; B.J. Armstrong quería ser titular; Horace quería ser algo más que un simple “currante”. De repente, tuve que dedicar mucho tiempo al cuidado de los egos frágiles.
Algunos entrenadores tratan de forzar a sus jugadores para que callen humillándolos delante de sus compañeros.
Cuando eres joven y estás en el centro de la atención pública , es fácil quedar atrapado en la telaraña seductora de la fama. Pero la verdad es que los jugadores no luchan para los medios o el público, luchan para el círculo interno del equipo. Cualquiera fuera de ese círculo que pueda destruir la armonía del equipo debe ser tratado con cuidado.
Una vez que comienza el partido, los jugadores saben cómo dejar de lado estas distracciones debido a la confianza que tienen hacia los otros. La historia no contada de los Bulls, dice B.J. Armstrong, es “el respeto que cada individuo tiene por el resto”.
ALQUIMIA
Por esto es por lo que he estado esforzándome desde que empecé a entrenar: por llegar a ser un líder “invisible”. El entrenador de la universidad de Indiana Bobby Knigt dijo una vez que nunca podría entrenar en la NBA porque los entrenadores no tienen control alguno sobre los jugadores. Mi pregunta es: ¿Cuánto control necesitas? Es verdad que los entrenadores de la NBA no tenemos el poder autocrático de alguien como Knight, pero tenemos mucho más poder del que parece. El origen de ese poder radica en que los entrenadores han tenido un papel central en la vida de los chicos desde pequeños. Los jugadores están acostumbrados a tener una figura autoritaria que les dice lo que deben hacer, y la única razón por la que han llegado tan lejos es debido a que en cierto momento han escuchado lo que algún entrenador en algún lugar tenía que decir. La manera de explotar esa energía no es siendo autocrático, sino trabajando con los jugadores y dándoles una responsabilidad cada vez mayor para ajustar sus papeles.
MEDIOS HÁBILES.
Cómo las familias extensas, los equipos de baloncesto son grupos altamente cargados y competitivos. Puesto que ganas o pierdes como equipo, el reconocimiento individual se pierde a veces dentro del esfuerzo más extenso. El resultado en una sensibilidad exagerada. Todos compiten todo el tiempo con los otros y las alianzas son a veces tentadoras e incómodas –un hecho de la vida de los deportistas profesionales que va en contra de profundizar en la intimidad. Los jugadores están quejándose siempre de no obtener su merecido tiempo de juego o de que su papel en el equipo ha disminuido.
CINCO DEDOS EN UNA MANO
Referente al ultimo tiro de John Paxson que le dio a los Bulls el tercer campeonato de la NBA.
En lo que a mí se refiere, lo que me impresionó de ese tiro fue el pase de Horace Grant que lo preparó. Horace recibió el balón cerca de la canasta y podría haber probado de meterse hacia adentro para acabar machacándola. Pero en lugar de eso leyó la pista y encontró a Paxson libre y sin marcaje en el perímetro. Éste era el jugador que, cuatro años antes, Jordan pensaba que nunca podría aprender el ataque en triángulo. Pero cuando estaba en juego el partido, realizó la acción adecuada. Sin dudarlo, hizo una jugada desinteresada en lugar de tratar de ser el héroe.
En ese instante-segundo, todas las piezas encajaron y mi papel como líder fue como debía ser: invisible.
CAPÍTULO 10
ENTRENAR A MIGUEL ANGEL.
“Las pausas entre las notas, ¡ah, ahí es donde reside el arte!
Red Holzman me dijo en una ocasión que la verdadera medida de una estrella era su capacidad para hacer que la gente a su alrededor pareciese buena. Jordan aún necesitaba aprender esa lección.
EL CAPULLO DEL ÉXITO.
Al principio Jordan y yo tuvimos una actitud de “esperar y mirar” el uno con el otro. No quería intimar demasiado con él, como habían hecho otros entrenadores, ya que sabía que me sería más difícil ganarme su respeto. Hasta que ganamos nuestro primer campeonato y él pudo ver que los cambios que yo había implementado funcionaban de hecho, no se amplió nuestra relación y no desarrollamos un fuerte sentido de asociación. Michael me dijo que mi enfoque del deporte le recordaba a su mentor, el entrenador de la universidad de Carolina del Norte, Dean Smith, lo que tenía algo que ver en que trabajásemos tan bien juntos.
Desde el principio le dije a Michael que lo iba a tratar como a los otros en los entrenamientos; si cometía un error, tendría que oírme al respecto. Se lo tomó bien. Ser tratado como uno de los otros tipos ayudó a Michael a sentirse más conectado con el grupo, y viceversa. Si quería, podía fácilmente ponerse a un lado, pero él no es de esa manera. La pista de entrenamiento es uno de los pocos lugares donde Michael puede ser él mismo, y no Michael Jordan, la SuperEstrella. “Vivo un estilo de vida totalmente diferente al del resto del equipo, y eso crea una separación”, dice él. “Mi trabajo es conectarme de nuevo a ellos. Y para hacerlo tengo que estar a su lado y mantener esa proximidad, averiguar qué les gusta hacer, decirles qué es lo que me gusta hacer a mí. No quiero que se digan “Bueno, él es demasiado grande. No puedo estar cerca de él. No lo puedo tocar”.
EL ZEN DEL AIRE
La primera vez que meditamos, Michael pensó que yo estaba bromeando. A la mitad de la sesión, abrió a medias un ojo y echó un vistazo a ver si alguno de sus compañeros lo estaba haciendo. Para su sorpresa, muchos de ellos meditaban.
Jordan no practica la visualización a menudo, pero habitualmente recrea imágenes de éxitos pasados durantes sus situaciones de alta presión. A menudo revisa el tiro en el último segundo que le hizo ganar la final de la NCAA de 1982 como freshman en Carolina del Norte. En lugar de nublar su mente con pensamientos negativos, se dice a sí mismo: “O.K., ya he estado aquí antes, entonces trata de relajarse para permitir que surja algo positivo. Jordan no cree en tratar de visualizar un tiro con especial detalle. “Ya sé cuál quiero que sea el resultado,” dice, “pero no trato de verme a mí mismo haciéndolo por anticipado. En 1982 sabía que quería hacer ese tiro. No sabía desde qué lugar iba a lanzar o qué tipo de lanzamiento iba a hacer. Simplemente creí que lo podía hacer, y lo hice.”
El duro proceso de Jordan en los últios segundos del sexto partido de la final de 1993 es típico. Estábamos 6 puntos por debajo, y la muchedumbre en Phoenix enloquecía. Si perdíamos, ello significaba que debíamos jugar un séptimo partido en la cancha de los Suns –una perspectiva nada halagüeña. Cuando pedí un tiempo muerto para organizar una jugada, los otros jugadores estaban tensos y desconcentrados, pero Michael no había perdido su compostura. “Oía todo el ruido”, “recuerda”, “pero pensaba” “No importa lo que pase, éste es sólo el sexto partido. Aún tenemos el séptimo” No me dejé avasallar por el galimatías ambiental. Me concentré: “O.K., aún tenemos una oportunidad de ganar este partido. Todo lo que necesitamos es conseguir un cierto tipo de marcha, y soy yo quien lo va a hacer”. Mi centro de atención estaba allí mismo es ese momento en particular. Pero incluso entonces pensaba que el séptimo partido era una posibilidad. Aquello me servía de cojín.”Jordan emergió del montón e inició la oleada con una entrada decidida y un rebote crítico que nos ayudó a ganar el partido –y el campeonato.
LAKOTA JORDAN
En mi opinión, Jordan es el epítome del guerrero pacífico.
Un día tras otro, ha sobrellevado más castigo que ningún otro jugador en la liga, pero rara vez da señal de rabia. Una vez fue puesto en vertical por los pívots de de Detroit en su camino hacia la canasta y golpeó brutalmente el suelo. Era un golpe malicioso que le podía haber causado lesiones serias, y esperaba que Michael estuviese echando humo. Pero no lo estaba. Durante el tiempo muerto que siguió a esa acción, le pregunté si se sentía frustrado. “NO, respondió encogiéndose de hombres, sé que van a hacer esto cuando estoy allí dentro.”
El impulso ganador de Michael es legendario. Su modus operandis típico es estudiar cuidadosamente al adversario y averiguar cuál es su punto más débil, y luego ir tras él como una máquina demoledora hasta que el equipo se derrumbe. En sus años primerizos, Michael tenía tanta energía que trataba de ganar partidos él sólo, pero a menudo se quemaba en el cuarto período. Cuando tomé el mando del equipo, yo le animaba a que conservase su energía para así estar fresco cuando le necesitásemos. Pero conseguir que Michael se echase atrás era casi imposible. En 1991-92 se lo tuvieron que llevar de la pista después de lesionarse la espalda. Casi no podía andar al día siguiente, pero rechazó ver el juego desde la banda. Jugó tres partidos seguidos de esa manera. Tenía tanto dolor que el fisioterapeuta tuvo que ayudarle a caminar desde el vestuario hasta la cancha. Pero en cuanto llegaba a la cancha, se transformaba en otra persona: Air Jordan.
Michael rara vez se deprime. Durante los playyoffs del 89, falló un tiro libre que hubiese cerrado la eliminatoria con los Cavs. Derrotado por un fallo tan poco característico, pasó el resto de la tarde, según dice un amigo, con la mirada en blanco ante el televisor. Todo el mundo estaba áun malhumorado al día siguiente cuando subimos al autobús en dirección al aeropuerto, camino a Cleveland para el último partido. En el último minuto Jordan subió a bordo, brillando con confianza. “No tengáis miedo,” dijo a medidda que pasaba por el pasillo. “Vamos a ganar este partido.” Los ánimos subieron al instante. No era tanto lo que había dicho sino cómo se movía lo que marcó la diferencia. Al día siguiente cumplió su promesa consiguiendo un tiro después de ir por detrás y sobre la bocina que nos puso por delante, 101-100. Después entonces, ese tiro se ha convertido en Chicago simplemente como El Tiro.
Le costó mucho tiempo a Michael descubrir que no podía hacerlo todo por sí sólo. Sin embargo, poco a poco, a medida que el equipo iba dominando los detalles del sistema, Jordan aprendió a confiar en sus compañeros de equipo para salir del atolladero. El punto de inflexión fue un partido contra los Jazz en el 89. John Stockton, estaba cambiando en defensa y quedándose en un dos contra uno con Jordan, dejando a John Paxson libre y desmarcado. Así que Michael empezó a darle balones a Paxson y éste acabó con 27 puntos. Michael se dio cuenta esa noche que no era el único jugador importante del equipo. Era el principio de la transformación de un artista solista en un jugador desinteresado de equipo.
LIDERANDO CON EL EJEMPLO
Michael no es un animador. Prefiere liderar con la acción más que con las palabras. Como él lo expresa: “>Me gusta más verlo hecho que oír que van hacerlo”. De vez en cuando le da una charla al equipo energizante. Mientras nos preparábamos para la final del 93, algunos de los jugadores estaban preocupados acerca de nuestras posibilidades frente a los Suns, que tenían la ventaja de la pista y nos habían vencido en Chicago durante la liga regular.
En el vuelo hacia Phoenix para los dos primeros partidos, Jordan se paseaba por el jet privado del equipo fumándose un puro y diciendo: “Tenemos que ir y enseñarles cómo se juega el baloncesto de campeonato.” “El mensaje parece que caló. Barrimos en los dos primeros partidos.
EL LARGO ADIÓS
Cuando se retiró por primera vez Jordan.
B.J. Armstrong, el amigo más cercano a Jordan en el equipo, dijo que le preocupaba Michael, porque ahora tendría “las dos cosas de la vida que dan más miedo: mucho dinero y mucho tiempo libre”. La persona que más sorprendió a Michael fue Kukoc, que estaba tan contrariado por la marcha de Jordan que echó a llorar.
Después, los jugadores siguieron a Michael hasta la conferencia de prensa y estuvieron al lado de la tarima mientras anunciaba su retirada. “Eso era respeto de verdad”, recuerda Jordan, profundamente conmovido. “No tenían por qué estar allí. No tenían que mostrar lágrimas. No se puede aparentar esas cosas. Yo creo que eso selló la relación entre nosotros.”
CAPITÚLO 11
NO TE PUEDES BAÑAR DOS VECES EN EL MISMO RÍO.
“Véis esta copa?, preguntaba Chaa, sosteniendo un vaso. Para mi, esta copa ya está rota. La disfruto; bebo de ella. Retiene mi agua admirablemente, algunas veces incluso refleja el sol con unos patrones preciosos. Pero cuando pongo mi copa en un estante y el viento la golpea o mi codo la tumba sobre la mesa y cae al suelo y se hace pedazos, digo “Por supuesto”. Cuando comprendo que este cristal ya está roto, cada momento con él es preioso.”
En su simplicidad esta historia ilustra uno de los principios básicos de las enseñanzas budistas: la transitoriedad es un hecho fundamental de la vida. Eso es así, parece decirnos la historia, para todas las cosas, desde copas de cristal hasta equipos de baloncesto campeones.
Hasta que Michael Jordan dejó los Bulls en el otoño del 93 no empecé a ver lo que de verdad habíamos conseguido y como todas las piezas de nuestro estilo de entrenamiento “edredón alocado” habían encajado. Era una nueva temporada, y aunque muchos de los jugadores continuaban, era un equipo nuevo. El desafío era no repetirnos, sino utilizar lo que habíamos aprendido para volver a crearnos, para conjurar una nueva visión para este equipo.
El baloncesto me había enseñado muchas veces lecciones sobre la transitoriedad y el cambio. Me quedaba por aprender una más.
RECONSTRUCCIÓN
“Siempre hemos tenido un equipo que jugaba desde el corazón,” dijo, “Pero nos hemos alejado de eso. Pensamos en el dinero; pensamos en nuestras carreras y pensamos en nuestras carreras y en las estadísticas, en lugar de pensar en nuestros compañeros de equipo y en como vamos a integrarnos en el juego.”
1,8 SEGUNDOS QUE CONMOVIERON AL MUNDO.
El equipo jugó con una energía renovada al día siguiente, pero los Knicks nos batieron de nuevo en el cuarto período. Eso preparó el escenario para uno de los sucesos más surrealistas que he podido ver en una cancha de baloncesto: el tercer partido en Chicago.
La incongruencia empezó en el segundo cuarto cuando se produjo una pelea entre el base reserva Jo jo English y el base de los Knigts Dereck Harper, pelea que se extendió hasta los aledaños de la pista, a pocas filas de donde estaba sentado el comisionado de la NBA David Stern. Tanto English como Harper fueron descalificados, y los Knicks empezaron a desmoronarse, pero volvieron a la carga en el cuarto período y empataron a falta de 1,8 segundos para el final.
Pedí un tiempo muerto y diseñé una jugada para que Pippen sacase de banda para Kukoc y éste realizase el último tiro. Entre el murmullo de la muchedumbre, oí a Scottie refunfuñar y decir “mierda”. Él ya estaba furioso con Kukoc por el hecho de haber creado una situación de “tráfico” y obligarle a realizar a él un mal tiro. Ahora Toni tenía su oportunidad para ser “El hombre”.
Le dije a Scottie que lo que había sucedido en la jugada anterior ya no importaba lo más mínimo. “Tuviste una oportunidad de anotar y no salió bien. Ahora vamos a hacer otra cosa.” Entonces me di la vuelta, asumiendo que el problema estaba solucionado. Pero pocos segundos después observé por encima del hombro que Scottie se sentaba al final del banquillo, con el entrecejo fruncido.
“¿Estás dentro o estás fuera?” le pregunté, sorprendido por su comportamiento.
“Estoy fuera”, dijo él.
Su réplica me cogió desprevenido, pero no tenía tiempo para discutir. Pedí otro tiempo muerto y reemplacé a Scottie por Pete Myers, uno de nuestros mejores pasadores. Myers le envió un pase perfecto a Kukoc, y Toni metió limpio el tiro ganador sobre la bocina. Pippen simplemente se quedó sentado y miró.
Me sentí mal por Scottie mientras caminaba desde la pista hacia el vestuario. Sabía que la lluvia radioactiva le perseguiría durante varios días, sino el resto de su carrera. Había roto una de las leyes tácitas del deporte, y no estaba seguro de si los compañeros de equipo por no mencionar a los medios, le perdonarían alguna vez. A pesar de su reputación de cascarrabias, no recordaba que Scottie hubiera desafiado alguna de mis decisiones. Era uno de los jugadores más desinteresados del equipo y por eso lo nombré cocapitán con Bill Cartwrigt después de que Michael se retirase. Pero nada de eso contaba entonces. En un momento crucial había violado la confianza de sus compañeros.
Yo suponía que la frstración había nublado el entendimiento de Scottie. Y sabía que si me volcaba demasiado duro sobre él, sólo empeoraría las cosas. Scotte rumia muchos las cosas. Cuando éstas le van mal, a menudo cae en un humor depresivo que le dura días. Sabía que el incidente iba a pesar en su mente como el peñasco a Sísifo. Todos estos pensamientos me rondaban mientras, al lado de una ducha, me sacaba las lentes de contacto y me preparaba para hablar al equipo. Justo en ese momento oí que Cartwrigt jadeaba, respirando con dificultad, en las duchas. Estaba tan emocionado que casi no podía respirar.
“No puedo creer lo que hizo Scottie”, dijo en un susurro apenas perceptible. “Tengo que decir algo”.
Después de que yo hiciese unas pocas observaciones, Bill tomó la palabra. “Mira, Scottie”, dijo, mirando fijamente a Pippen, “eso fue una mierda” Después de todo lo que hemos pasado en este equipo. Ésta es nuestra oportunidad de hacerlo por nuestra cuenta, sin Michael, y tu lo fastidias con tu egoísmo. Nunca he estado tan decepcionado en mi vida”.
Cuando acabó, las lágrimas se deslizaban por sus mejillas. La habitación estaba silenciosa. Bill es un hombre orgulloso y estoico que inspira el más alto respeto por su habilidad para soportar el castigo y no echarse atrás. Jamás le habíamos visto mostrar el más mínimo signo de vulnerabilidad. De hecho, su mujer, Sheri, le contó más tarde a June que en 15 años de matrimonio no había visto llorar a Bill. Para él, colapsarse de esa manera delante de sus compañeros era significativo, y Pippen lo sabía tan bien como el resto.
Después del discurso de Bill conduje al grupo en la plegaria del Padrenuestro y me fui luego a la conferencia de prensa. Los jugadores continuaron reunidos en privado. Visiblemente conmocionado por las palabras de Bill, Scottie se disculpó ante sus compañeros de equipo, explicándoles la frustración que había sentido durante los minutos finales. Entonces algunos de los jugadores dijeron lo que sentían. “Yo también he pasado por eso”. Afirmó B:J: Armstrong. “Sé lo que es estar tan enfadado que deseas abandonar. Pero abandonar en ese momento, especialmente por John Paxson y Bill Cartwrigt, no fue correcto. Estoy convencido. John se iba a retirar al final de la temporada, y Bill estaba en su último momento con el equipo. Les debíamos el salir de allí pasase lo que pasase.” El hablar sobre el asunto ayudó a reparar el círculo roto. “Para ser honesto”, añadió B.J., “creo que todo el asunto nos acercó. Porque no íbamos a dejar que un incidente, no importaba lo grande o lo minimo que fuese, echase a perder lo que habíamos construido con tanto trabajo.”
La mañana siguiente Pippen me dijo que ya lo había solucionado todo con sus compañeros. Me aseguró que estaría en el estado mental apropiado para el siguiente partido. Viéndole luchar por el balón en el entrenamiento, puede ver que se había echado a los hombros el peñasco.
Después de que el polvo se asentase, varios amigos me dijeron que admiraban la manera como lo había llevado. Pero todo lo que hice fue dar un paso atrás y dejar que el equipo hallase la solución.
PUNTO DE INFLEXIÓN
Ése fue un punto de inflexión para los Bulls. En el proceso de curar la herida, los jugadores hallaron una nueva identidad para el equipo sans Michael Jordan, y jugaron con un aplomo y una seguridad que no había visto desde los playyoffs de 1993. La historia tuvo un giro extraño, ciertamente. Dominamos a los Knicks en los siguientes tres partidos, pero una decisión controvertida sobre Pippen a falta de 3 segundos borró nuestra ventaja de un punto en el quinto partido. La ley del karma del baloncesto, parece ser, cazó finalmente a Scottie y a los Bulls. Como resultado, perdimos con los Knicks en siete partidos, en lugar de batirlos en seis. Si no hubiese sido por esa decisión arbitral, podríamos haber ganado nuestro cuarto campeonato consecutivo.
Pero fue mi temporada favorita aunque no nos llevásemos el trofeo. Estaba encantado con la manera en que los jugadores habían superado la pérdida de Jordan y se habían convertido en un verdadero equipo. Tres campeonatos les habían enseñado mucho. Sobre el papel no tendrían quizá tanto talento como sus rivales, pero poseían una inamovible voluntad colectiva que les ayudó a ganar muchos partidos ajustados. Jugadores como Pippen, Cartwright, Grant y Paxson no podían soportar la idea de caer en la mediocridad. Esperaban ganar los partidos difíciles, aunque estuvieran en inferioridad de condiciones, y eso solo fue suficiente para conducirles hacia la victoria.
Me di cuenta que ese nuevo equipo tardaría tiempo en evolucionar en un todo cohesionado. Mi desafío era ser paciente. No tiene sentido tratar de empujar el río o acelerar la vendimia. El granjero que está deseoso de ayudar a que sus cultivos crezcan y sale por la noche y tira de los tallos nuevos de una planta inevitablemente acaba por pasar hambre.
EL PASO DE LA TRANSITORIEDAD
Lo mejor de ganar, le oí decir una vez a alguien, es que no es perder. Algo hay que decir al respecto. Perder puede abrir la caja de Pandora de las emociones oscuras. Algunos entrenadores vuelven a casa después de derrotas sonadas y empiezan a destrozar los muebles o gritar a sus hijos. Otros dedican su energía a quejarse de los árbitros o tiranizan a sus jugadores. Mi método es dirigir mi rabia a un objetivo mucho más fácil –yo mismo.
Apreciado Jackson
Sólo quería escribirle para contarle lo mucho que disfruté viendo jugar a los Bulls. Tiene usted un equipo muy excitante y con mucho talento.
Debo admitir que me intereso por el baloncesto desde hace pocos años, principalmente por Michael Jordan, pero a medida que veía a los Bulls en acción, ¡me he convertido en una verdadera fan! No sé como ven los hombres el deporte, pero, como mujer yo aprecio cuando hay mutuo respeto entre los jugadores y un esfuerzo de equipo verdadero. Por lo que puedo ver, los Bulls no son arrogantes y no hablan sin cesar. Actúan muy profesionalmente cuando están en la pista. Incluso cuando les señalan una falta, no lanzan maldiciones malhumoradas.
Me doy cuenta de que probablemente el equipo no leerá nunca esta carta, pero apreciaría si puediese comunicarles mis comentarios, aunque sólo sea para animarlos. Hágales saber que los admiro por su talento, sino que los respeto también a cada uno de ellos por su actitud.
Sinceramente vuestra, Lillam Pietri.
Algo bien debemos estar haciendo. A pesar de la naturaleza predecible del deporte, nuestra manera de trabajar ofrece un centro genuino, un punto en calma en un mar de cambio. El maquillaje del equipo puede ser diferente de un año otro, pero los principios del desinterés y la compasión que guiaron a los Bulls a tres campeonatos consecutivos siempre estarán a nuestro alcance.
EL TRABAJO DIARIO DE LAS ESTRELLAS.
A June le frustra la poca emoción que muestro después de una gran victoria. Una vez me sugirió que la saludase en los aledaños después de los partidos “para que me dejes entrever lo feliz que eres con la victoria”. Aunque no soy muy expresivo por naturaleza, recientemente he empezado a responder a su requerimiento.
Ganar es importante para mí, pero lo que me aporta verdadera felicidad es experimentar que estoy completamente implicado en cualquier cosa que haga. Me siento infeliz cuando mi mente empieza a vagar, tanto en las victorias como en las derrotas. A veces una derrota tras haber jugado bien me hará sentir mejor que la victoria en un partido en el que el equipo no se ha sentido especialmente conectado.
No ha sido siempre así. Cuando era un jugador joven, ganar lo era todo para mí. Mi sentido del valor personal subía y bajaba dependiendo de mi actuación personal y de cómo quedaba mi equipo.
Solía pensar que el día que aceptase la derrota sería el día en que debería dejar mi trabajo. Pero perder es una parte integral del baile como ganar. De manera análoga. Sólo reconociendo la posibilidad de la derrota puedes experimentar plenamente la alegría de la competición.
Una vez, después de un partido en Denver, mi cuñada se dejó caer por el vestuario y me dijo que se había puesto a llorar viéndome entrenar. “Empecé a llorar”, decía, “porque me di cuenta de que esto es exactamente para lo que estabas hecho. Estás tan a gusto allí. Simplemente pareces feliz.”
Ahí es donde vuelvo a la vida: en lacancha de baloncesto. A medida que el partido avanza, el tiempo se enlentece y experimento la dichosa sensación de estar totalmente en comunión con la acción. En un momento puedo hacer una broma y en el siguiente lanzar una mirada hiriente a un árbitro. Pero durante todo el rato pienso: ¿cuántos tiempos me quedan? ¿Quién necesita seguir en el partido? ¿Qué pasa con los chicos del banquillo? Mi mente está completamente concentrada en el objetivo, pero con un sentido de apertura y de alegría.
A su manera, el baloncesto es un circo. Cuando la tensión aumenta, a menudo pido un tiempo muerto para enlentecer el partido y planear nuestro movimiento siguiente. Los jugadores estarán destrozados, ansioso por conjuntarse antes de hacer la siguiente carrera. Y después de beber y acomodarse en las sillas, ¿qué es lo que ven fuera en la pista? Mujeres jóvenes pompones. Niños que conducen “karts”. Hombres crecidos con disfraces de gorila tratando de machacar el balón desde un trampolín.
Así es como se descubre que el baloncesto es un deporte, un viaje, una danza, no una lucha hasta la muerte.
Es la vida tal cual.
EPÍLOGO
“No es sólo con el corazón con lo que uno puede ver rectamente; lo que es esencial es invisible para el ojo.”
LOS PLAYOFFS
Tenemos un sistema de ataque que durante los playoffs puede adaptarse muy finamente a los ajustes defensivos que nuestros oponentes realicen de un partido a otro o incluso durante un partido. También tenemos una variedad de opciones defensivas que usamos en el juego de postes o los bloqueos/continuaciones que podemos arreglar y ajustar. Muchas veces los jugadores visualizan el cambio necesario, oyen lo que se necesita, pero no pueden ajustar sus reacciones corporales. Los instintos (hábitos) son duros de vencer, así que hemos de poner a nuestros jugadores en el acto físico de hacer el ajuste hasta que la repetición reemplace al instinto. Esto necesita tiempo, y afortunadamente nuestro equipo era un grupo maduro que sabía de verdad lo que se debía hacer. El equipo con la mayor dedicación, deseo y esfuerzo de “todos a una” acaba ganando.
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RESUMEN DEL LIBRO "SI TEMES LA SOLEDAD NO SEAS ENTRENADOR"
RESUMEN DEL LIBRO
“El triunfo no está en los títulos conseguidos sino en las veces que lo has intentado.” John Wooden (Ganador de 10 títulos universitarios).
CAPÍTULO 1
¿QUÉ SIGNIFICA SER ENTRENADOR?
Ganarse el respeto es la tarea fundamental del entrenador, esté en la categoría que esté, empezando por sus jugadores y siguiendo por el resto de estamentos que componen un club y su afición.
Ganarse el respeto es conocer el juego, sus estrategias, tener un método de trabajo abierto a modificaciones y una capacidad de ánimo a prueba de cualquier situación.
Ganarse el respeto es sobre todo amar el baloncesto.
¿Cuáles son tus sueños?
En cualquier caso diría que la experiencia no es incompatible con la ilusión, ni mucho menos, las ilusiones no tiene final en el tiempo, los objetivos sí.
Pero un entrenador no puede permitirse el lujo de no soñar, ¿cómo entonces enseñaríamos a los más jóvenes?, ¿cómo transmitiríamos nuestra pasión?, ¿cómo les enseñaríamos a amar nuestro deporte?, ¿cómo lo haríamos?, ¿siendo sólo una autoridad pragmática? No lo creo.
Entrenar tiene algo de irreal, cómo obviar tantas situaciones mágicas: lo que un equipo unido es capaz de alcanzar, la cantidad de emociones que genera el juego, los impensables logros conseguidos, metas ganadas, decepciones sufridas y aprendidas...
Entrenar es luchar por no perder esa pasión que te hizo empezar a dirigir tus primeros entrenamientos y partidos, luchar porque los oponentes periféricos que te rodean no alteren esa ilusión, ese sueño.
Nunca imaginé, cuando salí de mi casa de Melilla con dos bolsas de deporte como único patrimonio, llegar hasta donde lo he hecho. Mi sueño cuando empecé a entrenar al equipo de mi colegio en que daba clases, Maristas de Málaga, era poder llegar con mi propio equipo a 1ª División (hoy ACB) y enfrentarme al Real Madrid y Barcelona, en aquel momento dominadores absolutos de la competición.
Con 27 años, ese sueño se hizo realidad. Y ahora, ¿qué? –me pregunté, y aprendí que a los sueños es conveniente no ponerles límites.
Y en eso estamos.
Un ejercicio de autocrítica.
Un buen entrenador en realidad tiene sentimientos que van más allá del propio juego, la forma de alimentarlo es sentir y querer lo que se hace.
He leído a menudo artículos y escuchado opiniones sobre la labor del entrenador, un personaje que para muchos suele ser responsable de todo y partícipe de nada, un hombre en definitiva forzosamente solitario, arropado por su equipo de trabajo y jugadores, y a veces ni eso.
¿Cuál es la misión del entrenador? Seleccionando algunas opiniones que me han ido llamando la atención, hay quien dice que el entrenador poco o nada tiene que enseñar a un equipo, por ejemplo, de estrellas. ¿Qué debe de hacer?, dirigir los entrenamientos, dictar las tácticas en cada partido y rectificar sobre la marcha si es necesario, el saber proyectar un impulso anímico, un afán de victoria.
La mejor fuerza psicológica la ha de proporcionar la personalidad del entrenador.
Casi nada.
Otros lo comparan con un funambulista, da lo mismo lo que sepa, lo importante es ser un gran relaciones públicas, hacer caso al líder del vestuario, enjabonar al presidente de turno y venderse como un kleenex ante los profesionales de los medios de comunicación.
¿Conocéis alguno así?
Los más extremistas piensan que el entrenador es un mal necesario que pierde partidos, porque, sin embargo, cuando se gana son los jugadores los únicos responsables. Una reflexión propia de mentes “inteligentes y profundas”.
Estas opiniones, algunas de ellas desafortunadas, suelen estar bastante generalizadas, y no ayudan precisamente a dar prestigio, en mi opinión, a una labor clave dentro del deporte, sino más bien sirve para minimizarlo a límites tristemente insospechados. Parte importante de esa responsabilidad la tiene el propio colectivo de entrenadores.
La misión de un entrenador, en mi opinión, debe descansar sobre tres grandes pilares, fundamentales para su razón de ser:
a) Maestro en la enseñanza y metodología que aplica.
b) Estratega en la preparación y dirección posterior del juego.
c) Psicólogo en la dirección del grupo humano y para lograr su motivación.
A partir de esta definición que sirve tanto para entrenadores de base como de elite, el trabajo constante, creer en las posibilidades y rodearse de un buen equipo de trabajo, serán claves para racionalizar su labor.
No descubro nada diciendo que posteriormente serán los resultados los que dictarán sentencia, que el entrenador se mueve entre las urgencias de todos, los egoísmos de unos cuantos y la incomprensión de la mayoría. Entiendo que sea así pero a uno le queda, al menos, el derecho de rebelarse ante esa situación.
¿Quién puede ser entrenador?
Entrenar es algo vocacional, entrenar nace de la pasión por este juego. Hoy afortunadamente los entrenadores tiene medios y posibilidades de tener una mejor preparación que los de mi generación.
Antes, la información marcaba la diferencia, aquellos que disponían de ella tenían ventaja sobre los demás. Hoy en día la información está al alcance de todos. Si todos podemos disponer prácticamente de la misma información, ¿quién tiene ventaja? La ventaja la tiene quien sepa interpretar esta información, el sentido que aplique a cómo desarrollarla e interpretarla.
En la mítica Jugoplastika de los años 80, sus dos máximas estrellas, Tony Kukoc y Dino Radja, cuando se retiren, se dedicarán al golf y/o negocios, que está muy bien por cierto, pero no llegarán a ser entrenadores de primer nivel.
Jugadores de aquel equipo que estaban detrás del espacio que ocupaban el talento y ego de estas dos estrellas como Dusko Ivanovic (entrenador del Tau) o Zoran Savic (Director Deportivo en el Skypper Bolonia), cada uno en su parcela triunfan.
Es el aprendizaje obtenido desde la obsevación y sensibilidad ganada desde un segundo plano en una etapa personal y profesional que les ha servido para triunfar en otra etapa posterior al máximo nivel.
Vocación. Deseo permanente por aprender, sensibilidad en la observación, saber vivir en una soledad a veces no deseada, paciencia, dedicación... ¿Tienes estas cualidades?, entonces puedes proponerte ser entrenador.
Diferentes modelos
- Autoritarios o duros, aquellos que no respetan el lado humano del deportista. Su autoridad suele residir en la arrogancia, el mal humor y cu actitud distante frente a todos.
- Niñeras o blandos, entrenadores que se pasan el día dando explicaciones e incluso argumentando lo inexplicable. Son expertos en buscar excusas.
- Entrenadores “estrellas”, quieren hacer y deshacer el equipo según su criterio exclusivo, no dudan en poner su vitae encima de la mesa o lo airean si encuentran oposición a sus decisiones.Suelen necesitar jugadores cada tres semanas que multiplicadas por nueve meses de competición, hagan las cuentas.
- Entrenadores de “perfil bajo”, se dice que son aquellas que aceptan sin rechistar las condiciones deportivas y económicas que se les ofrece. Son las necesidades o ilusiones personales, cada uno se pone un precio.
- Y luego está lo que todos quisiéramos, un equilibrio entre la orientación en la enseñanza ganada desde el respeto, manteniendo la máxima exigencia, y además con las condiciones económicas y deportivas apropiadas. De existir, seguro que habría cola.
CAPÍTULO 2
LOS VALORES DEL JUEGO
PASIÓN
No hay triunfo sin sufrimiento; sin embargo, a las personas que llegan lejos les empuja un motor, al que le llamamos pasión.
No hay que desmerecer la fuerza que tiene la pasión, porque apasionarse es traspasar los límites de lo esperado. Si no te emocionas con lo que haces, ¿cómo podrías ampliar y superar los límites?
Se puede fracasar al asumir un riesgo, pero esto forma parte del aprendizaje, evitar riesgos y más tarde entirse asaltado por las dudas de lo que pudo hacer ocurrido, equivale a renunciar a la mitad de las emociones que somos capaces de sentir, entre ellas la pasión.
Puedes perder, pero nunca te podrás reprochar que no lo intentaste.
DISCIPLINA
Es una cualidad mal vista, que nos recuerda sistemas rígidos y de castigos, tiene mala prensa, si se entiende de esta manera es rechazable. Pero si se interpreta como un plan de ataque, que ayuda a superar las inevitables adversidades que nos encontraremos en el camino, nos ayudará a conseguir metas que jamás hubiéramos soñado.
Hubbie Brown (ex entrenador de Memphis Grizzlies, equipo de Pau Gasol) me comentaba hace unos años:”si no entrenas lo mejor que sabes, recuerda que hay alguien en cualquier sitio que lo estará haciendo duramente, y si os encontráis, él te ganará”.
Así es, establecer hábitos correctos, una ética de trabajo que te ayuda a mejorar, sólo lo puedes conseguir si eres disciplinado.
¿Se han preguntado mis jugadores al finalizar la temporada si necesitan trabajar durante el verano?, ¿qué es exactamente lo que queremos? Como entrenador, ¿he sabido disciplinar estas inquietudes?
El trabajo duro no es divertido pero es el precio que debes pagar si quieres alcanzar tus sueños.
GENEROSIDAD
Ayudar a alguien es ayudarte a ti mismo. Los campeonatos no se ganan y los equipos no son competitivos si no se logra un alto nivel de unidad, alcanzable sólo a través de la generosidad de cada miembro del grupo.
Saber aceptar el papel que nos asignan sin tener en cuenta la repercusión individual que de ello derive, es fundamental. Sólo nos interesa el mejor resultado posible del equipo.
RESPETO
Es la base de cualquier proyecto que se desarrolle. Cuando reúno a mi equipo por primera vez, lo primero que les digo es que el respeto para mí es más importante que la defensa, el ataque y otras cuestiones relacionadas con el juego.
Algunos piensan que ser respetuoso es incompatible con ser exigente, es un gran error. Hay entrenadores que para ser exigentes dejan el respeto en un segundo plano, es una transmisión clara de inseguridad en sus posibilidades a la hora de gestionar un grupo humano
El respeto es el valor donde descansan los pilares fundamentales de un equipo, sin este valor esa construcción estará resquebrajada.
CORAJE
Es la demostración de entrega al equipo, es un valor que desprende admiración. Las numerosas situaciones de coraje que se producen dentro de un equipo refuerzan la unidad y exigencia entre todos.
Si sientes lo que haces, si encuentras dentro del equipo la confianza y el reconocimiento a tus esfuerzos, el coraje será dar más de lo que pensabas. Es vencer tus límites y ponerlo al servicio del equipo.
El coraje es uno de los factores motivantes más importantes que existen.
En los juegos Olímpicos de Sydney 2000, jugábamos contra la selección de Canadá. Nacho Rodríguez (jugador del Barcelona) en un lance del juego se rompió el dedo meñique de su mano derecha. Lo normal entonces es que se hubiera despedido del campeonato. Su reacción fue pedir que le infiltraran y protegieran mediante vendaje el dedo luxado en los siguientes partidos. Siguió y terminó aquella Olimpiada siendo uno de los mejores de la Selección.
¿Qué jugador con alguna molestia física va a excusarse a perderse un entrenamiento o partido ante tal demostración de entrega a su equipo?
Quedaría tan en evidencia que dejaría de ser respetado en un equipo donde demostraciones como la de Nacho Rodríguez forman una de las claves del éxito del mismo.
Richard Scott, jugador del Caja San Fernando en la temporada 1998-99, se lesionó en el cuarto período de play-off. Una rotura de fibras. La eliminatoria iba 2-2, el quinto y definitivo partido para acceder a semifinales se celebraba dos días después, sin tiempo posible de recuperarse.
Tras una conversación con él, accedió a infiltrarse a pesar de los riesgos que suponía jugar en esas condiciones. Sabíamos que no iba a jugar a un nivel mínimamente aceptable, pero necesitábamos su presencia, estaba en juego la clasificación para la Liga Europea y jugar las semifinales.
En un partido sumamente igualado como fue todo el play-off, Richard Scott con su rotura de fibras a cuesta, entró en la mitad del primer tiempo, jugó unos 18 minutos, suficientes para ayudar al equipo.
Su coraje contagió a sus compañeros en un momento delicado, no anotó mucho, ni rindió a su nivel como era lógico, pero aportó equilibrio al equipo
EL EQUIPO LO AGRADECIÓ VENCIENDO.
Hay quien interpreta que los jugadores que poseen el valor del coraje son aquellos que tienen más limitaciones técnicas: absurdo error. El más grande jugador que las pistas de baloncesto vieron, Michael Jordan, dio a lo largo de su trayectoria un montón de muestras de coraje. Se pueden citar unas cuantas:
Frente a Seattle en enero de 1993 sufrió un esguince de tobillo. Terminó con 22 puntos y 8 asistencias.
Al día siguiente contra Atlanta, anotó 45 puntos. Todavía cojeaba.
En las finales del 91 contra los Lakers jugaba con un dedo del pie hinchado... y consiguió 36 puntos. Con una infección del pie contra Phoenix anotó 43. Una de sus últimas proezas la realizó en las finales contra UTA en el quinto partido, tuvo gastroenteritis la noche anterior, no pudo dormir, 38º de fiebre... y 38 puntos, entre ellos el triple que decidió el parido. Terminó llevado por sus compañeros al banquillo, no se podía mantener de pie.
Si alguien tenía alguno duda sobre el valor del coraje, ésta es una demostración.
Son respuestas de jugadores con carácter, ejemplos de coraje que impregnan de fuerza y exigencia a todo un equipo. Son básicos para que un equipo crezca y aspire a todo.
RESPONSABILIDAD
Es otro valor que se identifica como una carga demasiado pesada. Para muchos, equivocadamente, ser responsable es algo así como ser aburrido o demasiado estricto. Para mí ser responsable es ser consciente sencillamente de tus obligaciones de igual manera que pido sean responsables conmigo.
Un jugador y un equipo ganador se distinguen por su ética de trabajo y porque nunca ponen excusas. La responsabilidad te enseña que si pretendes ser grande, no debes refugiarte en las excusas.
Cuando hablamos de responsabilidad, no lo limito a una actuación deportiva puntual, amplío su marco al ámbito personal. He conocido bastantes jugadores que tenían un gran talento dentro de la cancha y ninguno fuera, producto de la falta de responsabilidad que si bien a corto plazo no puede influir, más adelante llega a ser perjudicial. Esa falta de responsabilidad suele ser uno de los deterioros más habituales en la relación y rendimiento de un jugador.
Actualmente, es una gran responsabilidad y enorme complejidad enseñar a los jóvenes, por las condiciones sociales que tienen hoy día diferentes a las de hace años. Hay que desarrollar la mente de los jugadores mucho más que la técnica, las condiciones de vida han cambiado mucho, se les ha reblandecido no sólo el cuerpo, sino algo más importante, la mente, y ahora no saben ni quieren sufrir.
¿Cuántos jugadores conoces que guarden un equilibrio dentro y fuera de la cancha? ¿y entrenadores?
PERSEVERANCIA
La perseverancia, unida al esfuerzo permanente y a la intensidad, conforman el cóctel de un carácter ganador.
El talento sin perseverancia sirve para divertirse, no para ganar. En un duelo, la perseverancia vencerá siempre al talento.
Si el talento se une a la perseverancia, estaremos ante el mejor.
Michael Jordan (para mí será inevitablemente seguir hablando de él en más ocasiones) fue el máximo exponente de lo que comentamos, cuando consiguió su primer anillo de campeón de la NBA (lo alcanzó en su séptima temporada,) en la siguiente pretemporada, cuando quizás se hubiera podido regodear en la vanidad que todo éxito produce, cada ejercicio de tiro, cada ejercicio defensivo que hacía, lo realizaba como si estuviera jugando el campeonato. Como si le fuera la vida en el intento, obligaba a sus compañeros a rendir por encima de sus posibilidades.
Se esforzaba al máximo y manifestaba lo siguiente: “quiero que mis compañeros vean lo duro que trabajo para estar a este nivel. Quiero que comprendan que todo es auténtico”
A pesar de su fama, su talento, su fortuna... seguía entrenando más que los demás.
Michael Jordan fue la máxima expresión de la perseverancia, cada día, en cada jugada, en cada partido. Por eso era el mejor.
EL JUGADOR
CAPÍTULO TRES
No es una cuestión exclusiva de talento. La diferencia la marca la perseverancia, esa fuerza mental que te sirve sin necesidad de acudir a las excusas, para levantarte constantemente cuando las cosas no parecen salir, ese pulso permanente con el desánimo, esa convivencia con algún aficionado o periodista impaciente que en el fondo desearía tener el talento de Navarro, la rapidez de Raúl López o la clase de Pau Gasol, y cómo no, la nómina de todos.
No siempre se puede estar al cien por cien, ni los jugadores ni cualquier profesional de otro ámbito. Bueno, algunos sí deberían estarlo: conductores, maquinistas, pilotos, médicos, tiene vidas en sus manos. El jugador tiene un balón, pero lleno de ilusiones.
EL TALENTO
El talento es tener cualidades físicas y técnicas, tener la aptitud para resolver situaciones imprevistas y de paso marcar la diferencia. Drazen Petovic, Sabonis, Gasol, Bodiroga... son jugadores que tenían o tienen un talento excepcional.
No se trata de lo grande que eres, se trata de lo grande que es tu juego.
El físico de los jugadores en los últimos tiempos ha progresado de forma increíble, pero el juego de euipo ha sufrido un deterioro evidente, la NBA es un claro ejemplo de ello.
Pero el talento también es la inteligencia y la capacidad de entender el juego. Hay jugadores que sin tener esas cualidades han sabido convivir en la alta competición al más alto nivel, por su capacidad de entender el juego y conocer sus limitaciones, cualidades igualmente valiosas.
En cambio existen jugadores que tienen cualidades pero no la capacidad de entender el juego y lo que deben aportar. Y no sólo eso, lo peor es que no quieren reconocerlo, siendo un freno para que pudieran mejorar individualmente y en consecuencia poder ayudar al equipo. ¿Cómo los consideramos?, ¿inconscientes?,¿egoístas?, ¿cabezonería?, ¿mala fe? Es decir, jugadores con cualidades pero sin talento.
El baloncesto es un juego rápido, intenso, pero no exento de reflexión. Los jugadores que saben pensar y son conscientes de sus cualidades mientras juegan, son los que verdaderamente tienen talento.
¿Tiene el talento fecha de caducidad?, si crees que no, hay que saben encontrar motivaciones para mantener el máximo nivel. En el jugador, entrenar por mejorar sus prestaciones y en el entrenador encontrar formas de motivación que le sigan manteniendo ilusionado.
CAPACIDAD DE SUPERACIÓN
Juan Antonio San Epifanio, Epi, jugador del Barcelona, durante toda su carrera profesional, fue un jugador que arañaba tiempo a la distracción y al descanso. No saltaba excesivamente, no era un jugador rápido; sin embargo, hizo de la capacidad de superación, su seña de identidad hasta convertirlo en mejor jugador europeo en la década de los ochenta.
Alfonso Reyes...
Raúl López
Son ejemplos de superación.
Unos destacan por su esfuerzo, otros por su talento, otros superando situaciones imposibles. Es la capacidad de superación la que hace doblegar cualquier duda.
VIVIR EN LA IRREALIDAD. CONFUSIÓN.
Es conveniente recordad que ser un buen jugador es algo que se manifiesta en la pista de juego y se prolonga fuera de ella.
Otro síndrome de la confusión es encontrarnos a jugadores que se ponen en forma para jugar al baloncesto, y otros que juegan al baloncesto para ponerse en forma, ¿cuántos jugadores habréis conocido así en baloncesto o en otros deportes?
Una cosa es saber aislarse para encontrar descanso y reposo y otra muy distinta, perder el sentido de la realidad.
JUGADOR JOVEN Y EXPERTO
EL JUGADOR JOVEN
El jugador joven debe aprender a amar el baloncesto, pero el estar en una época como ésta, donde algunas consideradas estrellas sólo se preocupan de sus estadísticas para ganar más dinero con los contratos y la publicidad, no es desde luego el mejor ejemplo.
Un síntoma de progreso en el jugador joven es observar qué hace en el siguiente partido tras una gran actuación. Si la semana posterior a su momento de gloria ha venido cargada de entrevistas y agasajos varios, lo normal es que su rendimiento se resienta. Ejemplos Rudy Fernández, Pau Gasol...
Por el contrario, hay jugadores jóvenes con más futuro que presente. A algunos jugadores jóvenes les pasa como a esos cantantes que tienen éxito un verano de repente, su canción es la más oída y pretenden compararse a Joan Manuel Serrat. Tienen que aprender que la grandeza es consecuencia de la regularidad, que se consigue con el tiempo, no es fruto de un éxito puntual.
Un gran jugador no destaca por una hazaña conquistada, sino por lo que hace cada día. A Magic Jonson era difícil verle tener dos malas noches consecutivas, hasta que no reemplazaba una mala actuación por otra buena, su alma no descansaba.
Los jugadores jóvenes deben saber que cuando acceden a profesionales, llegan a un mundo de hombres donde las reglas son de hombres, y dejan de competir contra jugadores de su edad para hacerlo contra jugadores de todas las edades con mas experiencia que ellos.
Si no lo entienden, incapaces o mal aconsejados por padres o entrenadores, estarán centrados en lo que harán, y no en lo que están haciendo, y correrán el riesgo de vivir en una peligrosa mentira.
EL JUGADOR EXPERTO
El factor experiencia trata de aportar una eficaz regularidad en lugar de un espectáculo pasajero. Son virtudes que sólo pueden poseer un jugador experto.
No me gusta el término “veterano”, es utilizado frecuentemente en tono despectivo, me gusta más hacerlo del jugador experto, aquel que debe asumir que la edad es algo real, muy real, y que los sacrificios son más grandes para poder jugar más tiempo.
Una sabia combinación de jugadores expertos y jóvenes suele ser fundamental en la construcción y crecimiento de un equipo.
LIDERAZGO SOBRE LA CANCHA
Un líder en anotación que no defiende no puede ser líder de ningún equipo. Un goleador en fútbol u otro deporte que no aporta su sacrificio en defensa, tampoco.
El liderazgo tiene que ver con el esfuerzo permanente, con la capacidad de entender las emociones de los demás, y controlar la propia.
Estos jugadores tienen a hacer mejores a sus compañeros. Transmiten liderazgo porque ellos son los primeros en reconocer sus errores, y en decir a los demás lo que no están haciendo bien.
Un entrenador puede dormir más tranquilo teniendo un jugador de estas características en su equipo. Unos llamarán más la atención que otros, destacarán en una o varias facetas del juego, pero el equipo y la cardiopatía del entrenador agradecerán su presencia.
DE LA BASE A LA ÉLITE
CAPÍTULO CUARTO
Entrenar en formación y en profesionales es hacerlo con la misma dedicación. Una vez me preguntaron: ¿Cuándo fuiste profesional? Si nos atenemos a la dedicación, lo fui siempre; si nos referimos a vivir económicamente desde el banquillo, lo fui a partir de los 27 años.
Un factor importante que diferencia entrenar en formación y en profesionales, son las consecuencias del resultado obtenido. Nadie quiere preparase para ser mejor perdiendo. Un entrenador en edades de formación debe tener el afán de ganar, es parte de la enseñanza, pero no es lo más importante, Las consecuencias de una derrota en profesionales suele ser motivo de debate, dudas, presión, incluso drama. En formación esa derrota no debe trascender más allá del resultado, si no fuera así, el paso de la base a profesionales sería muy difícil.
Hay muchos entrenadores, pero pocos maestros.
ESTRATEGIA DE LA MEJORA
“Algunos discípulos pasan la vida preguntándome dónde está la verdad. Así que un día decidí señalar en una dirección cualquiera, intentando demostrar que lo importante es recorrer un camino, y no quedarse pensando en él.
Pero en lugar de mirar en la dirección que le señalaba, el hombre que me había hecho la pregunta comenzó a examinarme el dedo, tratando de descubrir dónde estaba escondida la verdad”.
El entrenador debe ser un observador del juego, y no un manipulador del mismo, debe dejar también que el jugador escuche su instinto.
A veces, llevados por las prisas, pueden pensar que parece más fácil conseguir de manera inmediata y a través de la reprimenda, del castigo y de la repetición irracional, lo que se quiere conseguir a favor nuestro o equivocadamente a favor del reprendido, pero no se ha conseguido nada. Por ello, invitar a la reflexión, una palabra atinada, un consejo, quizás no den resultados positivos e inmediatos, pero a la larga y después de repetirlo una y otra vez, crean convicciones y, esto es educar y formar, que es la labor básica de un entrenador en esta etapa
La mejora fundamental de un entrenador pasa por saber enseñar educando, por su aportación a que salgan jugadores adelante y por evitar frustraciones o falsas expectativas.
Divertirse, jugar, educar y... ganar.
FACTORES DETERMINANTES
En los jóvenes buscamos además del talento físico y técnico, buenas cualidades humanas, factor vital porque, entre otras cosas, esto es un juego donde intervienen multitud de valores.
La cantidad es la amenaza, la calidad el compromiso.
Se me ocurren algunas preguntas:
- ¿Cómo queréis que sea vuestro jugador característico? Lógicamente dentro de vuestras posibilidades y medios de cada uno.
- ¿Cómo y cuánto duerme?
- ¿Tiene problemas familiares?
- ¿Consigue compatibilizar estudios y deporte?
- ¿Está motivado?
- ¿Cómo reacciona a la presión?
- ¿Cómo se desenvuelve ante el triunfo o la derrota?
- ¿Hacemos lo posible por desdramatizar el resultado?
- ¿Sobrevaloramos el rendimiento del jugador?
- ¿Informamos a padres ambiciosos de las posibilidades reales de sus hijos?
- ¿Hacemos prematuramente demasiado importante a los jugadores en edades tempranas?
- ¿Tendremos prisa a la hora de evaluar rendimientos?
EL CONFLICTIVO PASO
Descubriremos que necesitamos chicos que respondan en los momentos difíciles, y no porque sean mejor o peor que otro, sino porque han respondido a una situación límite. Ésos son los detalles que marcan las diferencias.
EL BALONCESTO VIEJO DE LOS JÓVENES
EL PADRE-MANAGER
No conozco ningún joven que crezca protegido. Si un joven quiere crecer, debe hacerlo compitiendo y superando adversidades, y sobre todo evitando sobredosis de padres.
LA CONSTRUCCIÓN DE UN EQUIPO GANADOR
CAPÍTULO 5
ALGUNAS CONSIDERACIONES A MODO DE RECORDATORIO
- El rol no se da, se gana.
Los jugadores, en general, agradecen que se les diga, qué esperas como entrenador y qué espera el equipo de cada uno. Las dos excusas favoritas de los jugadores son que el entrenador no me da confianza y desconocer cuál es su papel dentro del equipo. Si el entrenador cuando reúne a su equipo designa el papel a cada uno de sus jugadores por sus cualidades y trayectoria, no por capricho, todo el mundo sabrá a qué atenerse. Evitaríamos de esta manera estas excusas. Superar con esfuerzo como jugador el rol asignado y reconocido por el entrenador, hará que gane más respeto y consideración por parte de todo el grupo.
- Alcanzar el éxito.
El éxito es lo que tú eres, no lo que otros piensen que eres.
CRITERIOS PARA APLICAR
¿Cómo crecimos? Sin complejos, creyendo en nosotros, quizás con algo de inconsistencia pero no estábamos permanentemente pendiente de los demás. ¿Por qué seguir por el camino trazado por un montón de personas, cuando puedes encontrar el tuyo propio?
MAESTRÍA
Llegar a la maestría, nivel que alcanza un equipo, ser campeón y mantenerse en esa posición prácticamente con el mismo equipo durante un tiempo prolongado, creando una dinastía (mínimo de tres títulos consecutivos para serlo), está al alcance de muy pocos.
Tener uno o dos jugadores excepcionales, esos que marcan diferencias, sentirse psicológicamente más poderoso que los rivales, pensar de una manera colectiva y un entrenador que sepa manejarse entre el ego de las estrellas y el reconocimiento a jugadores con un papel secundario, son razones principales que permiten alcanzar dicho nivel.
LA DIGESTIÓN DEL ÉXITO
Cuando consigues el éxito, tu comportamiento empieza a ser otro. Son los efectos que produce la vanidad. Si la vanidad dura más que el éxito, estarás perdido, porque es tentador revolcarse en el ego.
Digerir el éxito es fundamental para poder iniciar la próxima temporada en plenas condiciones, con más madurez y confianza en tus posibilidades y sobre todo con la convicción que te dan tus fuerzas. Ya conoces cuál es el camino a seguir.
La misión del entrenador es ser un “detector de vanidades”, si es que no ha caído él también. Se encontrará con jugadores que querrán más, pero lo que quieren es más gloria individual e inconscientemente comienzan a contribuir menos en el éxito colectivo. Empiezan a dejar de superarse a sí mismos.
DISOLUCIÓN DE UN EQUIPO CAMPEÓN
Entiendo que cuando un equipo llega al nivel de maestría, lo inteligente es dejar que ese equipo caiga por sí mismo. No hay mejor momento para iniciar un nuevo proceso de construcción de equipo que ése.
...Y jugadores como Jordan, Pippen, Rodman, Kukoc, su entrenador Phil Jackson, tras una etapa dinástica, salieron del equipo con disputa pública incluida hacia el general manager.
Por cierto, ¿qué entrenador o Director Deportivo sale de un club sin disputas?
Fue una decisión difícil de entender, de acuerdo que el equipo era mayor, que estaba llegando el momento de la renovación pero, ¿por qué no dejó que el equipo que había conseguido la gloria se fuera apagando? Que dijeran: “ya no podemos más”. Si ellos construyeron aquella ilusión, ¿no tenían derecho a cierta fidelidad?, creo que sí.
El resultado de aquella revolución, renovación o inicio de proyecto, fue la de un equipo que ni siguiera ha entrado a disputar play-off en los últimos años.
Una gestión difícil de aceptar y de entender. Cuando se juega a ser estratega de salón, éstas pueden ser las consecuencias.
TRABAJO EN EQUIPO
CAPÍTULO SEIS
Hay muchos que interpretan que trabajar en equipo es la posibilidad de echarle la culpa a otros. Una manera muy particular de entenderlo.
Cuando hablamos de un deporte colectivo, todo debe girar alrededor del equipo: cómo juegan, qué esfuerzo transmiten, qué juego colectivo desarrollan, cómo se animan o apoyan, si hay o no armonía en las relaciones entre todos, jugadores, técnicos... Aunque haya estrellas, que acaparen el juego y la atención, en deportes colectivos, la gran estrella es el equipo. No se pueden anteponer las necesidades de un individuo ante los objetivos de un equipo.
Al final de una competición o campeonato, en la clasificación final, no aparecerá el nombre de ningún jugador o entrenador, por mucho que alguno se quiera empeñar, aparecerá siempre el nombre del equipo.
Trabajar en equipo no resulta fácil. Hacer que lo parezca sí puede ser, pero hacerlo de verdad es más complicado. La convivencia de un grupo de personas de la alta competición, entre jugadores y equipo técnico, que se desenvuelven entre tensiones producidas por las urgencias de los resultados y un entorno a veces hostil o favorable durante un periodo de unos diez meses, día a día, partido a partido, victorias o derrotas, diferentes competiciones, viajes cómodos o incómodos... no resulta nada fácil.
En un equipo, y se puede trasladar a cualquier ámbito profesional, empresa, hospital, universidad, administración pública, cada persona que lo integra debe asumir su papel, las funciones que deba desempeñar, y hacerlo con generosidad.
La responsabilidad del líder, general manager, director de personal, entrenador, es saber darle a cada persona su sitio, teniendo en cuenta las cualidades personales y técnicas de cada uno, donde más rendimiento pueda ofrecer, tratando de evitar posibles frustraciones.
¿QUÉ ENTIENDO POR EQUIPO?
Unir sentimientos esa es la esencia del equipo.
El deporte es un desafío continuo con uno mismo, con los demás y con el mismo deporte, por eso porque es un desafío y una lucha, enseña a prepararse para vencer.
Líder no es sinónimo de jugador estrella, no siempre coincide. El ser referente de un equipo implica saber aunar voluntades con el fin de obtener el éxito colectivo.
FORMAR UN EQUIPO EN VALORES
Para eso te preparas, pero sabes que también puedes perder, pero no debe ocurrir nada si entiendes que la derrota forma parte del juego. Esto te ayudará a levantarte y a reemprender la lucha.
No hay equipo que gane siempre, no lo conozco. El equipo ganador es aquel que se levanta cuando pierde, superando los retos y no sentirse víctimas de ellas.
- Equipo de trabajo: para mí todos los integrantes de mi equipo de trabajo son fundamentales.
Leí en una ocasión el caso de un profesor que puso un examen cuya última pregunta era decir el nombre de la limpiadora de la clase. Un alumno sorprendido le comentó con cierta ironía si esa pregunta contaba para la nota del ejercicio. El profesor le contestó que sin duda, porque cuando llegas a clase “te gusta que esté todo limpio y en su sitio, y es para enseñaros que esa persona también es importante”. El alumno captó el mensaje y se enteró de que la limpiadora se llamaba María.
EL OLOR DE UN VESTUARIO
Si alguien no está de acuerdo con algo, debe hablar con el resto, pero de puertas hacia adentro. Si continúa en desacuerdo, entonces debe elegir entre quedarse aceptando las ideas establecidas o irse.
Hace años la convivencia en un vestuario era más homogénea, no había una realidad multicultural como hay en la actualidad. No es que sea peor, es diferente.
Un entrenador no conoce la educación personal en función del origen de cada uno, por ello, tiene que crear un estilo de convivencia que hay que respetar y dejar dónde radica la unidad del equipo.
¿Cómo podríamos aprender y ganar juntos si no podemos convivir juntos?
El peso de un vestuario debe recaer en los mayores. Aquí se vive de los mayores, los jóvenes pueden participar, tienen su valor, pero no el protagonismo que requiere tanta credibilidad. Si un joven marca la pauta en un vestuario, el equipo tiene un problema y no porque el joven no tenga capacidad, es sencillamente que los mayores o jugadores expertos no generan respeto.
FACTORES QUE INCIDEN EN LA VIDA DE UN EQUIPO
La línea que separa las relaciones personales de las profesionales suele ser muy fina, propiciando confusiones que pueden llevar a malentendidos con consecuencias nefastas para la salud del equipo.
- La suerte: es muy corriente oír comentarios u opiniones acerca de la suerte que tuvo aquella persona o equipo en obtener algún éxito. Son los efectos de la envidia.
La envidia va asociada al éxito y la compasión al fracaso. Todos necesitamos alguna vez suerte para ganar, pero no la necesitamos para prepararnos, no podemos consentir que el azar esté por delante de tu esfuerzo.
Jacinto Benavente (premio Nobel de Literatura) dijo que había mucha gente que pensaba que tener talento era cuestión de suerte, casi nadie piensa que la suerte puede ser cuestión de talento.
Es una buena reflexión para aquellos que viven pendientes de los demás.
- El miedo: te hace ser peor mediocre, te paraliza y no te deja crecer. Su consecuencia inmediata es el desaliento que hace que bajes los brazos y no veas soluciones, comenzando a buscar justificaciones. El miedo es contagioso, te lleva a poner excusas más que a corregir errores. Por eso, nunca hay que temer al fracaso, no hay que usar los defectos como excusas para claudicar, si el miedo no te paraliza y se puede trabajar bajo presión, esos serán los instrumentos esenciales para desafiar cualquier reto y superarlos.
Un equipo sabe perfectamente cuándo un entrenador tiene miedo o no.
- La derrota: si aprendemos que la derrota forma parte del juego y de la vida, aprenderemos a superarla, si no lo hacemos, la frustración se apropiará de nuestros sueños, y no debemos consentirlo. Es necesario recordar que las victorias se celebran, y que de las derrotas se aprende.
ALGUNOS ENEMIGOS DEL EQUIPO:
- Egoísmo: cuando se olvida nuestra función y se pierde la generosidad de compromiso con el equipo, comienzan a surgir los egoísmos, que lleva, como consecuencia de ello, la ruptura del juego colectivo. El egoísmo es el mayor enemigo del equipo. Cuando en lugar de decir “vamos a ganar el partido”, se dice: ¿qué hay de lo mío?, es un síntoma de que comienza la cuesta abajo. Un equipo será vulnerable, y lo seguirá siendo, hasta que colectivamente, no vaya en la misma dirección.
- Superficialidad: no pretendas ser lo que no eres. Un entrenador debe saber que los jugadores están observándolo constantemente, algunos incluso te miden. Ellos saben, si se está preparado o no, si la dedicación es tan importante que todos te siguen, si se alcanzan o superan los retos establecidos, si te dedicas a trabajar y a hacerlos mejores. Si en definitiva, creen o no en ti. Recuerda que la vida es una larga lección de humildad, eso sí, crees en lo que haces, los jugadores percibirán tu autenticidad y creerán en ti. Si perciben tus debilidades, estarás perdido.
- Ambición sin nobleza: para mí la ambición es una virtud, la intercepto como el contrapunto del conformismo. Hay quien, sin embargo, cree que ser ambicioso es crecer a costa de acuchillar en noches tenebrosas y oscuras a cualquiera que piense que se puede interponer en el supuesto camino de gloria. Esa falta de nobleza convierte a la ambición y al que la utiliza en perversidad.
- Envidia: hay quien utiliza la expresión “envidia sana” para valorar a determinada gente que se supone es un referente en diferentes aspectos de la vida. La envidia sana es una máscara de la envidia, si queremos valorar a alguien por sus logros o cualidades, deberemos utilizar la palabra admiración. Lo que ocurre, es que cuesta emplearla para reconocer el éxito o triunfo por muy pequeño que sea, a los demás. ¿Tanto cuesta admirar a alguien y además decirlo? La envidia es un invento que hemos creado los humanos para ocultar nuestra mediocridad. Un equipo donde la envidia esté presente, o se extirpa inmediatamente o terminará por extender su mal hasta hacerle la vida imposible al grupo.
- Falso orgullo: es un tipo de orgullo negativo. Se da cuando una persona posee una imagen distorsionada de su propia importancia. Hay entrenadores que tiene un concepto de sí mismos que supera cualquier previsión. Esta actitud convierte al equipo en una víctima apropiada para sus niveles de autocomplacencia. Irá perdiendo progresivamente el contacto normal con el resto del grupo, condenándose a recibir un traspiés importante en su trayectoria, traspiés que delegará en el equipo, no en él, porque su sobre valorada autoestima lo impedirá.
- Reconocimiento forzado: a todos nos gusta sentirnos reconocidos, el problema surge cuando ese reconocimiento se fuerza. Un equipo no perdona cuando se reconoce injustamente a determinada persona que no tiene la aceptación general del grupo por su bajo rendimiento, su pereza o su falta de profesionalidad. El resultado de esa actuación es tu pérdida de autoridad.
- Ausencia de liderazgo: si no perdonas la mala actitud, estarás condenado al descrédito de tu equipo. Si en alguna situación tuviste que ceder por algún motivo, deberás buscar el momento para explicárselo al grupo para que puedan comprender por qué lo hiciste. Ser comprensivo es adecuado, menos con la desidia y la apatía. Si lo eres, el equipo será comprensivo contigo.
CONFLICTOS
Los conflictos se producen por una alteración de nuestros valores o por una debilidad en el liderazgo.
Hay multitud de casos conflictivos que surgen por diferentes motivos dentro de un equipo. Algunos proceden de la confusión que a veces existe entre las relaciones personales con los profesionales. Otros, por agentes externos que consiguen contaminar la estabilidad del grupo, porque quizás no estaba lo suficientemente unido y era de apariencia de lo que vivía. Puede ser que no haya un líder respetado desde la convicción y sí desde la imposición. Otros que no aceptan el papel designado, otros aceptan ese rol pero le ponen fecha de caducidad, los hay que rinden pero que no comulgan con los valores del equipo...
LA COMPETICIÓN
CAPÍTULO SIETE
Salir a jugar es hacerlo a ver qué ocurre, salir a ganar es enfrentarse a las dificultades que hay que superar para vencer. No tiene nada que ver.
La competición sitúa a cada uno en su sitio.
EL ENTRENAMIENTO
Como entrenas, juegas. Es una máxima que siempre he tenido presente.
Varias claves, entrenar todas las situaciones estratégicas posibles, hacerlo ameno pero con la máxima intensidad, procurar que el entrenamiento se aproxime a un partido real y crear la confianza suficiente que requiere competir. El entrenador con su tensión, sea en el ejercicio que sea, debe mantener en alerta a todo el equipo.
En el entrenamiento es fundamental tener en cuenta no sólo lo mucho que se hace, sino cómo se hace.
ALGUNAS CUESTIONES QUE SON CONVENIENTES PLANTEARSE.
El entrenamiento debe de ser dinámico, intenso, sin prácticamente interrupciones a no ser que sea necesario parar, para dar un toque de atención a todo el equipo.
REFLEXIONES EN COMPETICIÓN
Explicar alguna anécdota del pasado personal, cosas que se han sentido emocionalmente hablando referentes a la temporada pasada por ejemplo.
GESTIÓN EMOCIONAL
Saber gestionar emocionalmente cada situación es parte del éxito que todo entrenador puede aportar a un equipo.
RESULTADOS
Hubbie Brown me decía que los equipos que ganaban eran los que se divertían, y aquellos equipos que se divertían, pero perdían, echaban al entrenador. Santa verdad.
El baloncesto nos enseña que tienes que vivir en permanente estado de alerta, cualquier descuido puede costar una derrota, y estas inflexiones se siguen produciendo aunque tengas jugadores de gran nivel.
MOTIVACIÓN
CAPÍTULO OCHO
Para mí la motivación es luchar por algo que parezca inalcanzable.
Necesito vivir entre retos, sé que llegará el día en el que tenga que ceder y dedicarme a otros menesteres pero, mientras lleguen los retos, me ayudan a crearme expectativas que van más allá del resultado final.
Admiro a aquellas personas que, en diferentes órdenes de la vida, se enfrentan a las dudas y retoman desafíos perdidos y abandonados. Son ejemplos que me inspiran para coger fuerzas y poder intentar ir más allá de mis propios límites.
El que quiera hacer algo, encontrará la motivación necesaria que le permita afrontar cualquier desafío que se presente, el que no, encontrará una excusa.
¿CÓMO TE MOTIVAS?
Para motivarme debes empezar por tener un pensamiento positivo. En diversas ocasiones me he sentido decepcionado con el baloncesto, son esos momentos de cansancio cuando trato de aislarme conscientemente, sentarme y ponerme a trabajar.
Mi siguiente reto es una constante búsqueda de alguno forma de motivación para que pueda seguir creciendo y mejorando.
CAPACIDAD DE MOTIVACIÓN
Ganarte el alma del jugador.
Ahora entre jugadores y entrenador no existe la relación humana, sólo cuenta si el jugador rinde, si es bueno, o si le cae bien al entrenador, pero no debería ser así.
La capacidad de motivación que tenga el entrenador servirá no sólo para preocuparse del físico del jugador, como hace la mayoría, sino también de su alma.
Si se logra esta conquista, los jugadores seguirán por el camino que tú decidas. Ellos observarán en ti, al margen de tus conocimientos, tu dedicación y entrega.
Los jugadores son los mejores psicólogos, saben si hay exigencia, si han asimilado el fenómeno del aprendizaje, por el cual vives con la necesidad permanente de mejorar. Si en definitiva se transmite suficiente motivación contagiando de entusiasmo cada momento y sin bajar los brazos, enseñando a transformar las tensiones que produce la competición en retos motivantes.
Los jugadores son como alumnos en una clase, saben con qué profesor se pueden relajar, con cuál copiar o estar más derecho que una vela. El jugador al igual que el alumno, está en observación constante, obliga a que el entrenador no pueda desfallecer. Si lo haces, se producirá un desequilibrio.
Una de las frustraciones que más siento es cuando ves en las personas conformismo en su progresión: “Es que soy así o aquel es así...”, te dicen. ¿Y no puede ser mejor?, pregunto, o, ¿hay alguna razón o enfermedad psíquica que desconozca y que te impida ponerte a prueba?
Es frustrante cuando te pasas horas, tratando de hacerle ver no sólo sus defectos sino su talento y su escaso corazón ganador.
Los entrenadores piensan que saben mucho de baloncesto porque ven vídeos, leen libros o escriben artículos, pero olvidan que la comunicación y el mensaje que se es capaz de transmitir a los jugadores son esenciales para crecer.
ALGUNOS RETOS PROPUESTOS
- No perder un partido en toda la fase recular.
- Ser el equipo mas encestador
- Ser el equipo menos encajador de puntos.
- Llegar a la Final a cuatro
- Llegar a la final
- Ganar la final
DEBILIDAD PSICOLÓGICA
Los equipos que no se emocionan tras lograr ciertas conquistas, sean grandes o pequeñas, nos están marcando el índice de regresión. Es la señal de alarma.
FACTORES MOTIVANTES
Algunos necesitan la visita de la adversidad para espabilarse, el conocimiento que se tenga de los jugadores ayuda para saber qué medicina hay que aplicar a cada uno de ellos. No todos piensan ni sienten de la misma forma. La rutina acaba con la pasión porque el ser humano se aburre con mucha facilidad, siempre se quiere lo que no se tiene, y cuando se consigue, uno se aburre.
La ley de los minutos. El control de los minutos jugados es uno de los factores motivadores más importantes. No hay mejor medicina para un jugador que sea competitivo que una buena ración de minutos en el banquillo cuando su rendimiento no sea el esperado.
Pero no todos reaccionan igual, hay jugadores que necesitan que se alargue la confianza, hay que sacrificar ciertos minutos para incorporarlos a la causa. Decisión compleja por la posibilidad abierta que se deja al agravio comparativo, y que sólo un entrenador puede administrar.
La idea es saber transmitir que hay minutos suficientes para todos, que pueden participar todos, parcelar esos minutos es otra cuestión.
ALGUNAS FRASES
- Uno no es importante por lo que se pone, sino por lo que hace.
- Quien empieza a pensar en el pasado y no en el presente, se queda sin futuro.
- A quien tiene un problema y no se preocupa, el problema será doble; si se preocupa, el problema será relativo.
- La calidad humana y el respeto pertenecen a la persona no al cargo que representan.
- Sentir gratitud y no expresarla es como envolver un regalo y no darlo.
Nunca oiréis a una persona antes de morir que tenía que haber ido más horas a la oficina, abrir la tienda más temprano o haber ganado más títulos.
Al final escucharemos la necesidad de afecto, respeto y cariño, y esto no lo da ni el dinero, ni el poder, ni la fama.
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RESUMEN DEL LIBRO "CON LA FUERZA DE JORDAN"

CON LA FUERZA DE JORDAN
Frases más relevantes del libro “Con la fuerza de Jordan” Lecciones vitales para alcanzar el éxito.
Escrito por: Pat Williams y Michael Weinreb.
Prólogo de Grant Hill.
Sólo para Adolescentes. Jordan ante el espejo.
Pega esta lista práctica ante el espejo para que puedas llevar un inventario diario del progreso en tu misión para ser como Jordan.
1. Concentración. Entrena tu mente para que se concentre en las cosas esenciales y se deshaga de las frivolidades y las cosas superfluas.
2. Pasión y energía. El entusiasmo es una de las emociones más grandes. Sin éste, no hay logros. Con él, una idea nueva puede ganarle a una anticuada.
3. Esfuerzo. Si quieres dejar tus huellas en la arena del tiempo más vale que uses zapatos para el trabajo.
4. Perseverancia. La perseverancia no es una carrera larga; se trata de muchas carreras cortas, una tras otra.
5. Responsabilidad. "El éxito a cualquier escala importante requiere de que aceptes la responsabilidad...En el análisis final, la única cualidad que tiene toda persona exitosa es la capacidad de tomar una responsabilidad" (Michael Korda).
6. Influencia. El principio motivacional más importante es: La gente hace aquello que ve en los demás. Como adultos, todavía jugamos el juego de "sigue al líder".
7. Competir y ganar. Los ganadores esperan ganar desde un principio. La vida es una profecía donde se realizan los deseos propios.
8. Trabajo en equipo. La gente apoya lo que ayuda a crear.
9. Liderazgo. Un buen liderazgo debe ser más que atraer a los seguidores. Debe producir más líderes.
10. Respeto, confianza, lealtad. Sólo hay algo mejor que un amigo en quien confiar, y es el que confía en ti.
11. Carácter. Todos queremos tener carácter, pero no pasar por las pruebas para forjarlo. No puedes desarrollar tu carácter en un capullo. Pat Wiliams
Prefacio
Los once capítulos que siguen capturan a la perfección las características de Michael. Nos dio clases fuera y dentro de la pista y, como uno de sus pupilos, le doy la calificación de diez.
1. Concentración. Con un juego en la línea, Jordan podía alcanzar un nivel de enfoque que nadie más lograría. Nunca se tambaleó. Su concentración era impenetrable. Era parte de su genio.
2. Pasión y energía. A Michael le apasiona el baloncesto y realmente le encanta jugar. Su nivel de energía le permitió superar el cansancio de una forma sobresaliente y extraordinaria.
3. Trabajo. Es difícil recordarlo, pero Jordan tenía puntos débiles cuando entró a la NBA, pero trabajó de manera incansable para superar pronto esas debilidades: la defensiva y los tiros de media distancia se convirtieron en otros puntos fuertes.
4. Perseverancia. Jordan ganó a fuerza de voluntad. Era un oponente muy difícil porque nunca se daba por vencido. ¡Se por experiencia propia lo frustrante que puede ser para un oponente!
5. Responsabilidad. Jordan vive ( y se esfuerza) bajo una lupa. Creo que esta visibilidad intensifica su sentido de responsabilidad hacia su deporte, su familia, su comunidad y su país.
6. Influencia. Jordan ha causado una gran influencia e impacto en millones de personas, no sólo en los que sueñan con ser como él en los deportes, sino también en nosotros en la NBA. Tracy Mcgrady, Shaq, Kobe, Allen Iverson y yo nos seguimos esforzando por imitarlo... ¡Sí, por ser como Jordan! Realmente es el modelo a seguir. Personifica cómo debe comportarse uno dentro y fuera de la cancha.
7. Competir y ganar. Creo que su instinto de competencia es punto y aparte. Es de todos sabido que Jordan odia perder, ya sea un simple juego de cartas o un séptimo partido en las finales. Siempre quiere ganar y esa pasión por el campeonato lo impulsa.
8. Trabajo en equipo. Jordan es el mejor jugador uno contra uno, aunque entiende que los grandes triunfos se determinan involucrando a sus compañeros de equipo. Si aplicamos esa filosofia a un par de zapatos de tenis se traduce en una dinastía de seis títulos en ocho años.
9. Liderazgo. Jordan demuestra su liderazgo con el ejemplo. No exige a sus compañeros de equipo más de lo que se exige a sí mismo.
10. Respeto, confianza, lealtad. Michael le tiene un gran respeto al juego y a quienes participan en el mismo, además reconoce a los antecesores que forjaron los cimientos de la NBA actual. Cuando se respeta a las personas, confían en uno y la confianza da origen a la lealtad. Por ejemplo, la lealtad que Jordan le tenía al entrenador Phil Jackson es extraordinaria en nuestra profesión.
11. Carácter. Es indudable que Michael no es perfecto. Comete errores como el resto de nosotros. Es obvio para los que lo conocemos bien, y quizá incluso para el observador casual, que el carácter es una cualidad de Michael Jordan.¿ De qué otra forma puede explicar uno su autodisciplina, humildad, honestidad, integridad y valor?
Grant Hill 1 de Agosto de 2001, Orlando, Florida.
Al reflexionarr sobre Jordan, pienso de inmediato en palabras como...
-máximo competidor
-ejemplo depuradísimo
-puntual
-preparado
-respetuoso
Empleaba la misma intensidad en los entrenamientos y ganaba cada sprint. Siempre era puntual, porque diario trabajaba arduamente. Su profesionalismo y liderazgo provocaban que yo no tuviera que decir mucho para motivar a los jugadores. Su llama interna encendía a sus compañeros de equipo a desempeñarse al máximo nivel.
Jordan fue, fundamentalmene, el jugador más sólido que he conocido. Rick Majerus, entrenador en jefe en la Universidad de Utah, presentaba a sus jugadores una película sobre rasgos sobresalientes de lo que Jordan, el máximo jugador, hacía en la cancha.
Esta película no contenía imágenes de Jordan superando la posición de poste de un oponente con una poderosa clavada o una sorprendente pirueta desafiando la gravedad de camino a la canasta. Lo que sí mostraba, era un Jordan asistiendo, cubriendo la línea, jugando a la defensiva, lanzándose por los balones perdidos, recibiendo faltas...
Mi carrera como basquetbolista me ha vinculado con grandes jugadores, pero sólo hay un Michael Jordan. No conozco a nadie que se apasione por el juego como él.
Además de su increíble nivel de habilidades y desempeño, tiene un gran respeto por los aficionados, los entrenadores, la competencia, los compañeros y el juego mismo. Respeta a quienes le antecedieron a elevar el juego en la NBA, en especial al Doctor J. (Julius Erving).
En la actualidad, cuando pienso en Michael Jordan, tengo una sensación agradable. El me dio la oportunidad de triunfar como entrenador y le estaré agradecido por siempre.
Desde que renuncié a mi puesto como entrenador de los Bulls hace más de 10 años, disfruto del increíble éxito de Jordan. Durante todo ese tiempo, me hice dos preguntas:
¿Jordan me respetó como entrenador? ¿lo ayudé en su carrera?
De modo que podrán imaginarse lo que sentí cuando sonó el teléfono a finales de abril de 2001. Era Michael pidiéndome que le ayudara, pues quería regresar a Washington y me solicitó que entrenara su franquicia, los Wizards. Para mí, esa fue la máxima señal de respeto. Ahí estaba el mejor jugador de todos los tiempos, construyendo un equipo de la nada, ¡y me buscaba a mí! ¡Caray! Es como si un golfista recibe la llamada de Tigre Woods pidiéndole que juegue en su equipo.
Michael me habló casi al cerrarse el ciclo de mi vida y mi carrera. Sentí como si hubiera cerrado el círculo.
Pat Williams y Michael Weinreb realizaron un sorprendente trabajo de investigación sobre Michael Jordan. Cuando lea los once rasgos que lo caracterizan, le aseguro que no se convertirá en otro Jordan. Sólo hay un Michael Jordan. No obstante, también le garantizo que conforme practique cada uno de ellos en su vida diaria, se estará preparando como un campeón.
Doug Collins
Entrenador en jefe de los Wizards de Washington.
UNO
EL TUNEL
Jordan y la concentración:
“Concentrarse en lo que le rodea, disminuye su capacidad de hacerlo en lo que está frente a usted” Andy Stanley (Pastor y autor).
“Piense en la concentración de Jordan. Siempre tenía dos o tres defensores frente a él. Piense en como debió sentirse. Se enfrentó a esa lucha en todos los partidos. Nate Mcmillan (Entrenador en jefe, Sonics de Seattle).
“Es un error ver más allá. Sólo se puede manejar un eslabón de la cadena del destino a la vez. Winston Churchill.
Según B.J. Armstrong: “ La esencia de Jordan es su capacidad de concentrarse por completo. Deja todo a un lado excepto lo que debe hacer en el momento.
Existía un motivo por el cual Jordan se concentraba tanto. Tenía una rutina y nada podía romperla. Nunca llegaba tarde. Siempre estaba a tiempo. Siempre se ponía las calcetas de la misma forma, luego se ajustaba sus shorts perfectamente. Todo debía ser así.
Respecto a los tiros de final de partido un autor americano llamado Mark Vancil le preguntó a Jordan:
¿Te da miedo? ¿tienes pensamientos negativos? A lo que Jordan contestó: "¿Por qué pensaría en fallar un tiro si ni siquiera lo he lanzado?"
"¿Qué aprendiste de Phil?" le preguntaron a Jordan.
"He aprendido todas esas cosas del zen, pero de cualquier forma lo he hecho toda mi vida". Nunca pensé en las consecuencias de fallar un tiro importante, porque cuando piensas en las consecuencias, siempre lo haces de modo negativo. Si voy a saltar en una piscina, a pesar de que no sé nadar, pienso en que puedo nadar lo suficiente para sobrevivir. No salto pensando; “Creo que puedo nadar, pero tal vez me ahogue”
"La concentración permitió a Jordan subir de nivel cada día" dijo Lenny Wilkens, entrenador de la NBA. Los grandes jugadores la tenían, Bird la tenía, Magic la tenía, pero no a la altura de Jordan.
En 1998 corrí el maratón de Boston con mi esposa. Cruzamos la marca de diecisiete millas sintiendo los pies como plomo y la cabeza dándonos vuelta. Pasamos a una mujer que llevaba en alto una pancarta con letras mayúsculas: CONCENTRACIÓN!
Los dos levantamos la cabeza y continuamos. Ambos terminamos y yo comprendí las palabras de Alexandar Grahan Bell:
“Concentra todos tus pensamientos en la misión que tienes enfrente. Los rayos del sol no queman hasta que se enfocan”.
“Si buscas atrapar dos conejos a la vez, ambos escaparán.” Proverbio
antiguo.
"Jordan me enseñó a vivir el momento. Nunca habló del futuro. Si era el segundo cuarto en Miami, Jordan estaba en el segundo cuarto. Estaba en el ahora. El juego de la semana siguiente se resolverá por sí mismo" Dijo B.J. Armstrong.
“Phil Jackson siempre predicaba estar en el momento y disfrutar cada día por lo que es." Steve Kerr, jugador de la NBA.
Existe una línea en cada prospecto de fondo de inversión que se lee: "Los hechos pasados no son garantía del éxito a futuro" Es la historia de muchas vidas: la gente se revuelca en fracasos recientes o se regocija con triunfos del pasado, y se siente satisfecha. Pierden de vista el hecho de que ya pasó el ayer.
Lo anterior no significa que debemos desconectarnos por completo de nuestro pasado. Lo debemos aprovechar para ayudarnos a conformar el presente que buscamos. Esto es, siempre y cuando no nos quedemos en él. En cuanto aceptamos nuestro pasado, sólo hay un futuro por entrenar. Se presenta airadamente ante nosotros, sin promesa alguna, pero sí con incertidumbre.
“La vida se puede entender mirando hacia atrás, pero se debe vivir viendo hacia adelante” dijo el filósofo Sören Kierkegaard.
“Muéstrame a una persona sin objetivos y te presentaré a alguien sin vida.” George Allen Ex entrenador de la NFL.
Según Jordan: “Uno debe esperar algo de sí mismo antes de hacerlo”.
“El éxito no es un destino; es un viaje. La gente más feliz que conozco es la que busca objetivos específicos. Las personas más aburridas e infelices que conozco son quienes no tienen un objetivo en mente que valga la pena”.
Zig Ziglar Orador y escritor.
Aún cuando podemos hablar de establecer metas y de alcanzarlas paso a paso, la verdad es que casi nadie lo logra. No es difícil imaginarse por qué. La causa es que se pierden en la parte más difícil del viaje, porque no cuentan con los requisitos y la autodisciplina para avanzar hacia un objetivo. Lo que se necesita, claro está, es el talento.
No obstante, el talento puede venir sin armadura de combate. A eso se refería Bobby Knight cuando dijo: “La autodisciplina es hacer lo que se debe hacer, hacerlo lo mejor posible y de la misma manera cada vez que lo hagas.” “Michael Jordan es disciplina. Pero no es disciplina sólo en ocasiones, ni casi siempre, sino siempre.” Dijo B.J. Armstrong.
Antes que Jordan, Bill Russel creía que “Uno puede hacer cualquier cosa que tenga en mente”
“Debemos mejorar a través del triunfo sobre nosotros mismos. Deben existir competencias y debemos ganarlas.” Edward Gibbon Historiador.
Recuerda que no puedes controlar la muerte, la crítica no merecida, una transferencia de trabajo, la enfermedad. Pero ten en mente que puedes controlar tu esfuerzo, tu tiempo, tus pensaminentos, tus palabras, tu actitud, tus amistades, tus compromisos, tu respuesta al fracaso.
DOS
LA ALEGRIA
Jordan y la pasión:
“Mi recomendación a los niños es que disfruten el juego; que desarrollen su amor por el juego” Michael Jordan.
La primera sensación lo conquistó en el patio de atrás, en la cancha que su padre construyó en Wilmington, Carolina del Norte, en medio de salvajes partidos uno contra uno contra su hermano mayor, Larry. Ahí fue donde Michael Jordan se enamoró del baloncesto. Le fascinó el hecho de mejorar su juego, sus primeros triunfos contra un hermano que una vez lo había superado. Pasaba horas en la cancha, hasta que fue lo bastante bueno para formar parte del equipo de baloncesto, hasta que floreció en una estrella.
Esos primeros destellos de su potencial fueron una revelación para Jordan. “El sabía que iba a mejorar”, dijo Buz Peterson, quien compartía el cuarto con Jordan en la concentración de baloncesto en el Colegio y después jugó con él en Carolina del Norte. “Por primera vez percibía lo que podía traerle el futuro, del que estaba enamorado”.
“Cuando estaba en la universidad, leí una cita de Jordan en la revista Jet”
“Yo juego por amor al juego, no por amor al dinero”
Eso fue lo que me motivó a tatuarme en el pecho: “Por amor”
Michael Hawkins jugador de la NBA.
Durante 80 años, un chelista de nombre Pablo Casals empezaba cada mañana con la misma rutina. Se acercaba al piano, tocaba dos preludios y fugas de Bach, y dejaba que lo invadiera la música, una especie de bendición, un redescubrimiento cotidiano, una oda a los tonos brillantes de la vida.
Me imagino que, con la misma sensación recorriéndole cada mañana, Jordan levantaba un balón, lo hacía girar en sus dedos, fijaba los pies, botaba el balón dos o tres veces frente a él de mano a mano y lanzaba el primer tiro.
Mientras tanto, viviendo felices como Jordan, existen grandes segmentos de nuestra sociedad enmarañadas en la frivolidad, que aceptan su propia mediocridad. Acceden a los deseos de otros, rara vez mueven un dedo para cambiar las cosas. Se sumergen en el aburrimiento y la monotonía cotidiana con una visión inefable del devenir.
Quizás conocemos gente así. Tal vez somos como esa gente: desprovista de la pasión y la energía que nos lleva de un momento a otro, incapaces de combatir la fuerza intangible que obstaculiza nuestra mente. Después, una tarde solitaria en el rincón de una oficina, nos invade el dolor, la angustia, el remordimiento irreversible de lo que debimos haber hecho y nunca hicimos, porque seguimos el camino de la comodidad, en lugar del camino de nuestros anhelos.
Acabamos perdiéndonos, sepultados en nuestro propio remordimiento. Sin embargo, nunca es tarde para recuperarse.
El brillo del entusiasmo
Existe una energía que brota de los ojos de una persona feliz, que emana de su movimiento alegre y exagerado. En realidad, revela más que una energía superficial. Lo importante es lo que hay detrás de ella, porque el brillo de alguien así, muestra mucho de su potencial para el éxito. Es una persona que hace lo que quiere hacer, vive como quiere vivir, que dicta sus propias acciones, que se sumerge en sus grandes placeres como pegarle a una bola de béisbol, tocar la trompeta, escribir, dibujar, pintar, lanzar el balón de baloncesto, pasar el balón.
El autor Laurence Sterne escribió en A Sentimental Journey.
"Cuántas aventuras esperan, en este breve intervalo de vida, a quien en todo pone el corazón."
"Tienes que encontrar algo que ames lo suficiente como para correr riesgos, saltar los obstáculos y atravesar las paredes de tabique que siempre te encontrarás frente a ti" dijo el director de cine George Lucas. "Si no tienes ese tipo de sentimiento por lo que estás haciendo, te detendrás en la primera gran dificultad"
“El ama el juego del mismo modo que yo amaba jugar a béisbol. Sin duda es inteligencia, pero el amor es un motivo importante para que Michael pueda jugar baloncesto del modo que lo hace”.
Jordan es el único jugador que cuenta con la cláusula "Amor por el juego" inscrita en su contrato; lo cual significa que podía jugar en cualquier partido de baloncesto en el momento que fuera, cuando quisiera, sin necesitar la aprobación del equipo.
"Sucedió cuando jugaba en Filadelfia. Estaba sentado en la banca y Jordan pasó frente a nosotros a toda velocidad botando el balón de mano a mano. Luego cambió hacia la otra dirección y se dirigió al aro. Nunca olvidaré ese fuego en sus ojos, esa mirada de determinación. Me asustó ver esa mirada. Nunca antes la había visto. Jamás la he vuelto a ver".
Roy Hinson Exjugador de la NBA.
Ed Nealy, ex compañero de equipo, dijo: “Debieron de haber cobrado la entrada por cada entrenamiento de los Bulls, porque ahí veías más de Jordan que en los partidos. No importaba si jugábamos cinco partidos en ocho días. Jordan entrenaba como si fuera su último día vistiendo el uniforme.”
Desde el inicio de su carrera en la NBA, Jordan fue el primero en presentarse a los entrenamientos y el último en irse. Si existió algún punto débil en su juego cuando llegó a la NBA, fue que su tiro en suspensión era apenas superior al normal. De modo que trabajó su tiro en suspensión durante horas con el entrenador Kevin Loughery. Apostaban hasta que Jordan recuperaba su dinero después de que Loughery se cansaba.
“Cuando estás ante un reto, sientes el hambre por el juego, el amor por el juego, la actitud de venir y esforzarte más en el entrenamiento”.
Michael Jordan.
“El esfuerzo es un talento” Creía Bill Russell.
Gene Woodling, exjugador de béisbol de las ligas mayores, dijo: "A mí no me hables de eso. Es un insulto. Nunca quise escuchar a un pelotero decir, “Buen esfuerzo” Se supone que lo debes hacer y yo lo hice".
“Jordan sacaba a relucir el fuego en todas las personas a su alrededor. Nunca se perdía un entrenamiento, sin importar cuántos minutos hubiese jugado la noche anterior ni los puntos anotados. Esa actitud, ese ejemplo, lo transmitía al resto.”
Scott Burell Jugador de la NBA.
La única solución es descubrir una pasión en la vida. No puedo decirte dónde encontrarla. Sólo que es absolutamente esencial que la busques, que vayas a donde tengas que ir, a pesar de los sacrificios que debas hacer y de los riesgos que debas tomar. Es la única forma. Porque te garantizo que no careces de inteligencia, educación o capacidad. Lo que te falta es ese fuego, esa certeza de actuar que surge del entusiasmo y la energía inicial. Lo que te detiene es la falta de objetivos. Gordie Howe, jugador de Hockey, afirmó: "si no amas lo que haces, deja el lugar para quién sí lo ame".
¿Por qué no nos absorbe nuestra carrera? ¿Por qué nos falta pasión? A continuación se presentan cuatro males posibles, cortesía del autor Greg Morris:
Rutina: Permitimos que algo valioso se convierta en algo familiar. Ese fue el caso de Jordan después de la muerte de su padre, cuando el baloncesto entumeció sus sentidos, su concentración estaba en otro lado y con el tiempo eligió el béisbol para sacudirse.
Aceptación y aprobación: La pasión atrae y repele a la gente. Algunas personas son atraídas por la claridad de la concentración y otras se sienten amenazadas. Lo anterior significa que existen ocasiones en que sentimos como si tuviéramos que protegernos del escepticismo de otros, cuando nuestra pasión parece desviarse. Por lo tanto, la encubrimos por el bien del consentimiento.
La apatía aumenta con la edad: Conforme envejecemos, nos cuesta más contener nuestro escepticismo.
No tenemos un propósito más allá de nosotros mismos: Perdemos de vista la posibilidad del impacto que podríamos tener en otros. Sin este concepto, estamos condenados al escepticismo.
"Si llegas al final de tu vida y estás lleno de frustración porque sientes que no hiciste algo, te amargas", dijo Jordan. "Sientes amargura porque te recriminas el no lograr las cosas que pudiste hacer. Yo no seré un viejo amargado."
"Michael es apasionado y debes tener esa misma pasión, esa misma voluntad para vencer. Se prepara de un modo que nadie entendería, porque no creo que mucha gente esté dispuesta a pagar ese precio ". B.J. Armstrong.
“Disfruta cada minuto de la vida. Nunca justifiques la vida”
Michael Jordan
Michael Jordan es uno de los competidores más grandes que he visto en cualquier deporte. Además, parece que siempre lo disfruta.
John Wooden Entrenador de básquetbol.
TRES
EL CAMINO DIFÍCIL
Jordan y el trabajo:
No lo puedes abrir y cerrar como si fuera una llave de agua. Yo no podía desperdiciarlo durante en entrenamiento y luego, cuando necesitara ese empujón extra hacia el final del partido, esperar que estuviera ahí. Pero así es como mucha gente plantea las cosas. Por eso fracasan. Parecen comprometidos a ser lo mejor que pueden. Pero cuando se trata de llegar al fondo del asunto, buscan pretextos en vez de respuestas.
Genio, Genio Mejorado
El segundo año de Michael Jordan en la Universidad de Carolina del Norte terminó con la derrota de los Tar Heels ante Georgia en el Torneo de los Ocho mejores de la NCAA. Quedaban cuatro semanas del semestre y Dean Smith salió de la ciudad para contratar jugadores, dejando a Roy Williams al frente:"El último esfuerzo debe ser para la escuela. Nada de Baloncesto. Además están cansados. Necesitan un descanso", le dijo Smith a Williams.
De modo que Williams se reunió con Jordan y le dijo que se desconectara por un tiempo del baloncesto. Jordan aceptó. “Llevo tres años jugando sin descansar”, dijo "Necesito una pausa".
Ese día, a la hora del almuerzo, Williams salió a correr. Después, en los vestidores, vio pasar a Jordan caminando con un balón en las manos.
“Pensé que estabas descansando, dijo Williams.”
“No puedo, entrenador. Tengo que mejorar mi juego”, contestó Jordan.
Cuenta el biógrafo de Jordan, David Halberstam: "En 1985 después de que a Jordan lo nombraron el novato del año de la NBA, regresó a Chapel Hill y le dijo a Roy Williams, “Tengo que hablar con usted” Roy le dijo, claro Michael.
“No entrenador, en privado, insistió Jordan. ¿Qué debo hacer para mejorar, entrenador? Ningún jugador trabajaba como Michael”.
El primer entrenamiento de los Bulls después de que Jordan regresó al baloncesto en 1995 terminó con Michael dirigiéndose hacia la línea de fondo, sólo, haciendo carreras cortas para entrenar. Sin decir una palabra, sus once compañeros de equipo se unieron a él.
El ex entrenador asistente de los Bulls, John Bach, tenía un término para la eterna voluntad de Jordan por mejorar en el juego. "Ambición acorazada", le llamaba él, y a lo que se refería a que todos los años Jordan dedicaba el tiempo fuera de temporada a mejorar partes de su juego que sentía deficientes, de modo que pudiera vencer el cansancio, el dolor y la enfermedad. Mejoró su manejo del balón. Se convirtió en una contención a la defensiva y un miembro mermanente del mejor equipo defensivo de la NBA. Mejoró sus tiros; practicaba hasta tarde, retaba a los tiradores de distancia hasta que él fue lo suficientemente bueno para participar en el concurso de triples en el All Star Game. Cuando lo venciero oponentes más pesados, se puso a levantar pesas para poder jugar al poste bajo. Casi al final de su carrera, durante el verano, hizo la película Space Jam. Jordan mandó colocar una cancha en el foro de filmación que es donde desarrolló ese audaz salto en desprendida, el cual posteriormente se convirtió en su sello distintivo. Cuando descubrió que Scotie Pippen podía meter mates con la izquierda, aprendió a hacerlo.
“Michael siempre está tratando de descubrir cómo convertir sus puntos débiles en fuertes" dijo Phil Jackson.
Jordan una vez comentó: "Siempre he planteado el entrenamiento como una especie de campo de prueba, en especial con los novatos. Quizá me vieron en televisión, leyeron algo sobre mí... y tal vez piensan quien soy... Quiero que sepan que no es un chisme o un rumor. Quiero que sepan que todo se debe a un trabajo arduo. Cada vez que salgo a la cancha, aun cuando estaba en la cima del mundo, siento como si tuviera que probar algo".
"En este negocio luchamos contra la naturaleza humana" dijo Jim Boylen. "Es la teoría de “dejarse llevar” la mayoría de muchachos simplemente trabajarán tanto como deban para lograr el éxito. Michel luchó contra la Naturaleza humana. A pesar de su éxito nunca se sintió a gusto o satisfecho. Siempre necesita más.
Después de que Jordan ganó su quinto campeonato en 1997, alguién le preguntó por qué se molestaba en seguir jugando. "Porque creo que puedo hacerlo aún mejor", respondió.
La Comisión Nacional de Productividad (Nacional Comisión on Productivity) una vez reveló que sólo dos de cada diez empleados trabajan a su máximo potencial y que la mitad de la fuerza laboral sólo gasta la cantidad mínima de energía. Lo anterior significa que hay cada vez más estadounidenses (quizás algunos en la Comisión) que desperdician días sacudiendo la máquina expendedora para conseguir alguna golosina o escondidos en su cubículo jugando Tetris.
"E éxito no es algo que persigues. Es algo por lo que debes esforzarte constantemente; entonces tal vez llegue a ti cuando menos lo esperes. Casi nadie lo entiende". Michael Jordan.
En las rondas de tiros libres, llegaba cinco minutos antes que los demás y se quedaba cinco minutos después. Una vez, en San Antonio, dice el ex entrenador de la NBA Bob Hill, Jordan llegó en bicicleta a un centro de acondicionamiento físico a levantar pesas y después regresó en bicicleta a un centro de acondicionamiento físico a levantar pesas y después regresó en bicicleta al Alamo Dome a tiempo para el entrenamiento. Un día después del ahora inmortalizado "día de la enfermedad" en Utah, Jordan estuvo noventa minutos en el gimnasio.
"Yo usaría una palabra para describir a Michael" dijo Charles Barkley.
Obsesivo. Estaba obsesionado por ser el mejor jugador.
Todo lo que hacía estaba diseñado para hacerlo mejor que los demás.
Un día, durante un partido contra Barkley y los Suns de Phoenix en 1993, el cronista Nick Pitino llegó al Chicago Stadium temprano para entregar unas cintas. Horas antes que se iniciara el partido, ahí estaba Michael Jordan.
"Lleva aquí todo el día lanzando tiros libres" dijo el guardia de seguridad.
Existe una historia sobre un viaje a Boston durante la temporada de nobato de Jordan que le gusta contar al entrenador Stan Albeck. El entrenador hizo llegar el autobús al Boston Garden un día antes. Tenía un motivo para ello. Lo hacía por Michael. Llevo al equipo en el interior. El Garden estaba vacío y en silencio. Luego, de la nada, escucharon pisadas, y cuando voltearon, vieron a Larry Bird corriendo la explanada. Luego lo hizo en las escaleras. Bird hizo ejercicio hasta sudar, después empezó con los tiros. Le brilló la mirada a Jordan. "En ese entonces podías ver que él sabía que eso era lo que se necesitaba". Dijo Albeck.
Una vez, en un campamento de verano de baloncesto, un asistente le preguntó: ¿Cuántas horas practicabas de niño?
"Nunca me preocupó el tiempo" respondió Jordan. "Jamás vi el reloj. Practicaba hasta que me cansaba o cuando mi mamá me llamaba a cenar."
“Cuando más extricto eres contigo mismo, más fácil será la vida”
"El equipo olímpico de 1984 estaba jugando un partido de exhibición en el Madison Square Garden contra uno de estrellas de la NBA, comentaba el entrenador de los Pacers, Vern Fleming. "En un tiempo muerto, Bobby KNight
nos gritó, ¿Por qué no salen y hacen lo mismo que el hace a diario en los entrenamientos? Bobby señalaba a Michael."
"El entrenamiento era lo que hacía continuar a Michael" dijo el ex entrenador de Jordan en Chicago, Doug Collins. "A diario sentía esa necesidad de demostrar que era el mejor. Se volvió parte de Michael. Algunos de los muchachos se toman la noche libre, otros el día, pero él nunca desperdiciaba su talento. La forma en que practicaba lo colocó en un nivel superior al de cualquiera."
Ahora estamos en el corazón de Jordan, tocando el motor ronroneante que no inició en el camino a la trascendencia. Sin la inclinación natural, sin la incansable ética laboral, Jordan simplemente sería otro atleta talentoso que brilla durante una carrera admirable, pero no pasaría a la historia.
Sin la ética laboral, Jordan habría provocado efervescencia a los veintitantos años y se habría debilitado al llegar a los treinta, cuando sus dones naturales empezaran a apagarse lentamente, cuando ya no fuera el atleta más espectacular de la liga superando a todos los demás en saltos, mates y carreras.
Pero Jordan no desapareció con la edad. Al contrario. Una vez le dijo a Dean Smith que se convirtió en un "verdadero tirador" hasta su cuarta temporada en la NBA pero Smith insiste en que en las últimas etapas de su carrera, Jordan era tan brillante como siempre, sus habilidades eran ejemplares; en cierta forma, eran mejores que nunca. "Me frustra que su generosa ética de trabajo se vea opacada por sus muchos otros logros", dijo Smith.
Su desarrollo se basó en principios; no era de otro mundo.
"Nunca creí a todos los artículos de prensa y jamás me sentí a gusto con los reflectores", dijo Jordan "No sé cómo puedes hacerlo sin perder tu ética laboral. Yo escuchaba. Estaba consciente de mi éxito, pero jamás dejé de luchar por ser el mejor".
No se da de forma natural. Nadie nace con una inclinación por el trabajo. Nacemos ignorantes, nuestras habilidades no se desarrollan de manera innata y nuestra vida está llena de distracciones. Es más fácil ver programas de concurso en la televisión, dormir hasta el mediodía, atrasar y posponer hasta que se pasa el momento. Por eso quienes trabajan hasta tarde, quienes cumplen, quienes ponen en práctica un plan inteligente, muchas veces son más elogiados que aquellos con el doble de talento.
"Cuando Jordan estaba en el Colegio, llegaba temprano a la escuela y hacía que el conserje le permitiera entrar al gimnasio para encestar", dijo Chuck Caree, cronista deportivo en Wilmington, Carolina del Norte."El director de deportes tenía que sacarlo del gimnasio para que se fuera a las clases ".
“El verdadero trabajo no siempre significa estar ocupado. El objeto de todo trabajo es la producción y los logros y para llegar a uno de estos puntos, debe existir premeditación, un sistema, planeación, inteligencia y un propósito honesto, así como el sudor. Parecer hacer no es hacer.”
Thomas Edison.
Pete Maravich practicaba de niño sus habilidades como jugador de baloncesto ocho horas diarias durante los veranos, encestando en gimnasios a más de treinta grados, tirando quinientos pases por la espalda al día, haciendo muecas mientras corría con rapidez y botaba velozmente el balón de mano a mano.
Vimos lo que podía hacer un Jordan cansado, lo vimos en los últimos minutos de los partidos, su cabeza calva brillando tenuemente por el sudor, con las manos jalando la orilla de sus pantaloncillos holgados mientras esperaba lanzar un tiro libre. Muerto, luego vivo, levantando las piernas para el último salto de enceste, con el cuerpo estallándole en una jugada hacia la canasta. Esa última explosión de energía en los últimos minutos de los partidos no era un don divino, no era una técnica mas de la extraordinaria condición atlética de Jordan. Era un momento premeditado, un producto de cada ejercicio llevado al máximo. Incluso cuando jugó al béisbol, Jordan era el jugador que más trabajaba en el equipo, se levantaba a las 6,30 horas durante el entrenamiento de primavera, llegaba antes del amanecer con el entrenador de bateo y sangraban las manos; se ponía esparadrapo y volvía a abanicar hasta que le sangraban de nuevo.
"Se dedicaba a batear temprano, luego participaba en el entrenamiento de bateo regular, después bateaba en las jaulas antes del partido y luego bateaba después del mismo" dijo el entrenador de bateo de Birmingham Barons, Mike Barnett. Estaba ávido de información. Para agosto, ya se había convertido en un muy buen bateador".
"No me lo paso afuera tres horas al día para ver que se siente al sudar", dijo Jordan.
"Juega tanto o más en el entrenamiento, de lo que jamás ha jugado en los partidos", comentó una vez Howard White, representante de Jordan en Nike."Quiere que el partido sea más fácil que la prácica."
"Me gustaban muchos los mates, pero me esforzaba más en los encestes y la defensa. Sé que ayudé a aumentar la popularidad de los mates y a jugar por encima del aro, pero intento practicar lo que predico. Un día llegué a casa y mis hijos habían bajado la canasta 1 metro para poder meterla para abajo. La subí de nuevo y le dije que aprendieran a tirar".dijo Jordan.
Trabajó en sus tobillos, muñecas, hombros y rodillas, todos los detalles diminutos que darían un balance a su cuerpo contra la amenaza de una lesión. El equipo llegaba a un hotel a las dos o tres de la mañana cuando jugaban como visitantes y Jordan a veces quería hacer ejercicio a esas horas. En otras ocasiones, cuando realmente se cansaba durante los entrenamientos de la tarde, se levantaba temprano y estaba en el gimnasio a las 6 a.m. cuatro horas antes de que el equipo empezara con el ejercicio normal.(Tomaba una pequeña siesta en la tarde).
Jordan pagaba a Grover, su preparador físico personal, para que viajara con él. Con el tiempo, construyó un gimnasio en su casa y durante sus últimos años en la liga, invitaba a sus compañeros de equipo Scotie Pippen y Ron Harper a su casa para ejercitar en la mañana antes de la práctica. Lo llamaban "El Club del desayuno"
Harper decía "A las siete" y Jordan decía "a las 6.30" Siempre era media hora antes de lo que Ron dijera. Jordan solía decir, "Vas a trabajar más de lo que tu te piensas."
Jordan diría después en su carrera:"El reto es seguir haciendo a los treinta y cinco años lo que hacen los jóvenes de veinticinco o veintiséis años."
“La combinación del trabajo y la ética laboral de Michael Jordan nunca se han visto en otros.”
Steve Kerr.
He aquí lo que sucede cuando se hace química: con el talento, la ética laboral, y un plan concreto e infalible, se combinan y multiplican las células, formando elementos nuevos y compuestos aún sin descubrir, lo cual da como resultado figuras memorables como Jordan, Pete Maravich y Ben Hogan o todos aquellos atletas que quedaron unas cuantas posiciones debajo de Jordan, quien fue clasificado como número uno en la lista de los cincuenta más grandes del siglo XX de España.
“Los fracasados se dividen en dos: aquellos que actúan sin pensar y aquellos que piensan y no actúan.” John Charles Salak, escritor.
Les pudo decir que hay un nuevo Michael Jordan, alguien con su talento, con su mentalidad, con sus tenaces hábitos del entrenamiento. Incluso tiene el mismo patrocinador de ropa.
Sólo que juega al golf.
"Imagine qué sucedería si alguien con un fabuloso talento, alguien que pueda golpear la pelota de golf más lejos que nadie, alguien que tiene un swing que otros profesionales del golf matarían por tener, una persona que se esfuerza al máximo", escribió recientemente el autor deportivo John Feinstein. "Imagine a un jugador que pudiera ser el mejor del mundo sin esforzarse mucho, sólo que hace más que los demás."
"Existe ese jugador. Se llama Tigre Woods y actualmente domina el golf en formas que parecían imposibles antes que él llegara."
"Michael Jordan adoptó a Tigre Woods y ha sido una gran influencia para él", dijo Greg Boeck del USA Today. "Como tutor de Tigre, Jordan lo convenció de que si quería ser el mejor, debía vencer al oponente a diario, que nunca debía ceder."
No hace mucho tiempo, el ex entrenador asistente de Carolina del Norte, Roy Williams jugó golf con Jordan. Estaban hablando sobre Woods y Williams le preguntó si acaso Tigre, con el tiempo, no se cansaría de su propio éxito.
"Para nada, entrenador", afirmó Jordan."Es como yo."
"A esas alturas, el talento es un don. Pero Woods se esfuerza más que nadie en el campo, por eso acaba con los demás. Por cada tiro excelente que hizo debió haber tirado muchas veces en el entrenamiento", observó Martina Navratilova.
Sin duda todo esto suena como una terrible monotonía, sudar profusamente durante horas en un gimnasio o abanicando un bate de béisbol hasta que se empieza a levantar la piel de los dedos como envoltura de chicle, o, quizá siendo más realistas, trabajar dieciséis horas al día en un cubículo hasta que los números empiezan a dar vueltas en la cabeza. Pero si éste es tu llamado, tu sueño, entonces algo sucede en medio de todo este trabajo. Te relajas mentalmente; empiezas a disfrutar la rutina. La monotonía deja de ser tal y el trabajo se vuelve divertido.
¿Trabajo?¿Diversión?
En Estados Unidos, en todos los entornos corporativos, el párrafo anterior se ha convertido en una forma de vida.
"Michael Jordan se convenció de que iba a disfrutar el tiempo que jugara baloncesto", dijo el ex entrenador asistente de los Bulls, Tex Winter. "Creo que se convenció hace mucho tiempo." Y sin el lujo de un solo descanso en verano.
CUATRO
LA LUCHA
Jordan y la perseverancia:
Los obstáculos no deben detenerte. Si te topas con un muro, no te des la vuelta ni te rindas. Piensa cómo escalarlo atravesarlo o rodearlo.
“En promedio, yo diría que se necesitan 400 intentos para atrapar un salmón en el Atlántico. De 400 a 600 por salmón. Pero en cada intento tienes la esperanza de lograrlo. Ted Williams, Pescador.
Es muy probable que aquí no hubiera una historia, ni una lección, si Michael Jordan hubiese sucumbido en el peor día de su vida. Se hubiera desvanecido aquella mañana en el décimo grado, cuando Jordan se inclinó sobre la lista de seleccionados para el equipo titular en el Colegio de Laney en Wilmngton, Carolina del Norte. Todos en laney sabían exactamente el día y la hora a la que colocarían en la pared la lista con los nombres de los que había sido aceptados. Jordan fue con su amigo Leroy Smith. La lista estaba en orden alfabético y Leroy (que medía 2,03 m) estaba en ella y Jordan revisó la J una vez, dos veces. Nada. Buscó en la K, la H, la I, como si mirando la lista fijamente fuera a encontrar su nombre.
Esa tarde después de haber sufrido durante toda la mañana en la escuela, Jordan se fue a casa, entró en su habitación, cerró la puerta para que nadie pudiera verlo ni oírlo y lloró. Cuando su madre regresó del trabajo, él le dijo que había sido rechazado y lloró de nuevo."Le dije que regresara y se disciplinara", recordó su madre."Pero también le dije que si se había esforzado e incluso así no alcanzaba su meta, simplemente no estaba destinado a ello."
Era muy raro que un estudiante de segundo año entrara al equipo itular en laney y Jordan había estado por lo menos en el equipo juvenil. Aún así, fue la decepción más grande de su vida. Si se hubiera apartado del deporte, si hubiese renunciado a sus aspiraciones, nada de esto existiría. Pero había algo dentro de Jordan, algo que se lo impedía, algo que todo individuo triunfador comparte: la capacidad de ver más allá de la derrota.
“Nuestra mayor gloria no está en no caer nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos.” Confucio.
Persistencia
Perdurar conlleva una mayor grandeza que atreverse.
Agotar la mala fortuna; no intimidarse ante ninguna dificultad; conservar la esperanza cuando todos la han perdido; ¿quién puede decir que eso no es grandeza?
William Makepeace Thackeray Escritor.
Esto es lo que Jordan hizo después de ser rechazado del equipo titular: jugaba con un aura poseída, con un fuego que ninguno del equipo suplente podía contener. Los entrenadores de Laney dirían más tarde que habían rechazado a Jordan del equipo titular porque querían que jugara más. Pero Jordan no lo vio así. Lo vio como una afrenta, como un mensaje. Se levantaba a las seis de la mañana y practicaba tiros. Practicaba por las noches. Algunas veces anotaba cuarenta puntos en partidos del equipo suplente. El equipo titular empezó a llegar temprano para verlo jugar. Jordan no permitía que el recuerdo del rechazo se desvaneciera. Se rehusó a ser excluido. Se presentó como voluntario para hacer lo que fuera para el equipo titular, incluso viajar en el autobús al torneo de distrito. Los entrenadores finalmente accedieron. No sabían si podría entrar al gimnasio con ellos así que lo hicieron cargar los uniformes del equipo. Ahí estaba Jordan camino de un gimnasio con una hilera de sudaderas y calcetas, una tarea que sólo lo hizo estar más atento.
“Ser rechazado fue bueno, porque me hizo conocer la sensación de la decepción, y supe que nunca más quería volver a sentirme así, nunca más... ese sabor en mi boca; ese hueco en el estómago.”
Michael Jordan.
"He fallado más de nueve mil tiros en mi carrera. He perdido casi trescientos partidos. Veintiséis veces me han confiado el tiro ganador del partido y he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida, y es por eso que he triunfado"
"Un día Jordan y yo estábamos listos para jugar a golf en Chicago" , comentó el ex receptor abieto de la NFL, Erick Martín." Iniciamos el juego a las 9:00 A.M. y estaba lloviendo. _Terminamos jugando cuarenta hoyos bajo la lluvia. Jordan dijo, “Sí empezamos, tenemos que terminar”.
"Algunas personas se paralizan por el temor al fracaso, se contagian de sus pañeros o lo sienten con sólo pensar en la posibilidad de obtener resultados negativos. Pueden temer verse mal o sentirse avergonzados. Yo me di cuenta que si iba a lograr algo en la vida, tenía que ser agresivo. Tenía que salir y buscarlo", dijo Jordan.
“El hombre que puede impulsarse más lejos una vez que el esfuerzo se convierte en dolor, es el que ganará.
Roger Bannister Primera persona en correr una milla en menos de cuatro minutos.
Nada en el mundo puede tomar el lugar de la persistencia. El talento no lo hará; no hay nada más común que hombres talentosos fracasados. El genio no lo hará; un genio no reconocido es casi un proverbio. La educación no lo hará; el mundo está lleno de personas educadas. La persistencia y la determinación por sí solas son omnipotentes.
Calvin Coolidge.
Mark Randall un ex jugador de los Bulls, recordó: "Un año, en un partido de exhibición, íbamos perdiendo por muchos puntos ya casi al terminar el partido. Durante un tiempo muerto, Jordan nos gritó a todos “Ni siquiera piensen en renunciar esta noche. Si ellos creen ahora que ustedes son débiles, más adelante en la temporada los harán pedazos en un juego importante."
“Pelea un round más. Cuando tus pies estén cansados que tengas que arrastrarlos, pelea un round más. Cuando tus brazos estén tan cansados que apenas puedas levantar la guardia, pelea un round más. Cuando tu nariz esté sangrando y tus ojos estén cerrados y estés tan cansado que quieras que te derriben, pelea un round más; recuerda que el hombre que siempre pelea un round más nunca es vencido.” James J. Corbett. Boxeador de peso pesasdo.
El alma de un ejército.
Ser un profesional es hacer lo que amas incluso cuando no tienes ganas.
Julius Erving.
"Creo que el hombre disciplinado puede hacer cualquier cosa." dijo Dean Smith."El puede elegir desvelarse o no. Puede elegir fumar diez cajetillas de cigarrillos o no. Por lo general, la gente que entra al baloncesto universitario ha tenido cierta disciplina, de lo contrario no serían tan buenos. Han tenido que negarse en varias ocasiones a muchas cosas para ir a practicar baloncesto. Y los jugadores aún desean ser disciplinados."Se sienten amados cuando son disciplinados".
En 1975, Junko Tabei se convirtió en la primera mujer en escalar el Monte Everest. Después de su éxito comentó: "La técnica y la capacidad por sí solas no te llevan a la cima; lo más importante es la fuerza de voluntad: crece en tu corazón."
“La disciplina es el alma de un ejército. Hace que las cifras pequeñas sean formidables, procura el éxito al débil y la estima a todos.”
George Washington.
Jimmy Connors, ex estrella de tenis, dijo: "La aplicación es la mezcla de talento y determinación que mantiene a ciertos jugadores trabajando con ahínco, incluso cuando el marcador favorece al oponente. Es la adicción al sudor que saca de la cama a algunos jugadores a pesar del dolor y la tensión muscular. Es lo que más disfruto de todo esto."
Stacey King, uno de los compañeros de equipo de Jordan en Chicago, ofrece una visión reveladora: "La fuerza especial de Jordan radicaba en su capacidad para jugar con dolor. Simplemente bloqueaba el dolor de un tobillo luxado o de una lesión en el pie y no se perdía un partido. La mayoría estaría fuera por una o dos semanas, pero Jordan no. Su concentración y fuerza mental eran asombrosas. (Allen Iverson muestra esas particularidades, pero él es casi el único como Michael e ese sentido). El resultado fue que Jordan obligó a sus compañeros a elever su nivel de juego porque él asistía a cada entrenamiento y partido listo para darlo todo. La gente ve el oropel y el glamour, pero no el esfuerzo, la preparación y el dolor requeridos."
"Un día, Michael tenía espasmos en la parte baja de la espalda, tan intensos que tuvimos que cargarlo para bajarlo del autobús" dijo Phil Jackson. Anotó cuarenta puntos esa noche.
El doctor del equipo de los Bulls, John Hefferom, a menudo veía al padre de Jordan. James le preguntaba cómo se sentía su hijo y Hefferon le decía que no se sentía bien, que tenía gripe, que estaba enfermo del estómago. "Eso significa que Michael va a tener un gran partido esta noche",decía James Jordan. La mayoría de las veces acertó.
“Todos los días haz algo que no quieras hacer. Ésta es la regla de oro para adquirir el hábito de hacer tu deber sin dolor.” Marc Twain.
“Una vez que aprendes a renunciar, se vuelve un hábito.”
Vince Lombardi.
CINCO
LA PROMESA
Jordan y la responsabilidad:
El juego es mi consorte. Exige lealtad y responsabilidad y a cambio me da satisfacción y paz.
“Algunas personas se pasan la vida entera pensando que están donde están debido a las circunstancias. Uno no es lo que es por el lugar en el que nació ni por los padres que tuvo.” Roger Dawson Escritor.
"Si le dices a Jordan, “mal tiro!, él dice, sí, y no discute", comentó Phil Jackson. "Él hará un tiro y dirá, “Lo estropeé. Probablemente no debí hacer ese tiro.”
Jordan fue seleccionado por una de las franquicias más modestas de la NBA. Los Bulls de Chicago eran el hazmerreír cuando Jordan se unió a ellos, un equipo perdedor que jugaba en un estadio derruido sin ninguna tradición. Él pudo haber firmado un contrato a corto plazo y abandonar el equipo. En lugar de ello, elevó a la franquicia a un nivel insospechado. Cambió todo. Ahora los Bulls son una de las franquicias de mayor prestigio de la NBA, incluso sin Jordan, porque Jordan sintió la obligación de nutrir al equipo que lo seleccionó.
"Parte de la responsabilidad que adquirías con tu contrato era convertir a ese equipo en ganador; de hecho, convertirlo en campeón"decía el ex entrenador de los Celtics, Chris Ford."Esa era una obligación, y se sentía en lo más hondo. Me temo que no mucha gente lo siente así en estos días".
Por eso Jordan nuca dejó a los Bulls para jugar en cualquier otro equipo durante su carrera de campeonato, incluso cuando su relación con la administración fue tensa, cuando aparentemente todo lo que podía haber logrado había quedado atrás. "Yo fui el núcleo de la franquicia desde que llegúe aquí y atravesamos de ser malos a buenos", decía Jordan. "Tengo cierta responsabilidad con esta franquicia y con la ciudad de Chicago."
¿De qué somos responsables en nuestra vida cotidiana? Simple. Somos responsables de lo que hacemos, de lo que decimos, de la forma en que nos comportamos, del modo en que ocupamos nuestro tiempo, de la manera en que pensamos y actuamos y nos relacionamos con otros. Somos responsables de todo lo que nos rodea y de todo lo que nos pertenece.
Oprah Winfrey dio en el clavo cuando escribió, "cada uno somos responsables de nuestra propia vida, ninguna otra persona lo es ni puede serlo."
"Somos responsables de nosotros mismos", es uno de esos enunciados universales con una vaga definición. Porque en realidad, ¿qué significa ser responsables de nosotros mismos?
Significa que cuidemos de nosotros mismos; que luchemos por mejorar, tanto en lo mental como en lo físico; que abramos nuestra mente a toda oportunidad y que cuidemos nuestro cuerpo de forma meticulosa antes de que empiece a fallar. En el fondo, significa dos cosas: nuestra educación y nuestra salud. Ambos son procesos continuos. De hecho, sigo convencido de que la mejor inversión que podemos hacer es adquirir un par de zapatos para correr, una playera y unos shorts y, si se prefiere, una banda elástica. A partir de ahí, puedes tomar cualquier rumbo: comprar una caminadora en una venta de garage; o caminar por el vecindario todas las tardes. No es que tienes que seguir el plan de acondicionamiento físico de Michael Jordan e intentar derretir toda la grasa de tu cuerpo; se trata de un pequeño compromiso que rinde inmensos beneficios.
El maratonista Grete Waitz tenía razón cuando declaró: "La vida es movimiento. La persona que se sienta en el sofá es quien está viviendo de forma peligrosa."
De nuestras responsabilidades es la más fácil de entender, y con todo, en una nación abrumada por hamburguesas grasosas y helados con doble jarabe de chocolate y crema batida extra, es la más ignorada. Así que déjame decir esto de forma directa: si subsistes con Whoppers, Big Macs y con la especial con doble pepperoni y terminas con el colesterol alto y las arterias obstruídas, TU TIENES LA CULPA. Si fumas durante treinta años, no haces el esfuerzo de dejar el cigarro y acabas con cáncer de pulmón, ES TU CULPA.
“Es una carga ser bueno cada noche. Muchos desean ser buenos, pero no desean la responsabilidad diaria.”
Mike Thibault
Entrenador asistente de la NBA.
“Un día durante la temporada 1997-98, Phil Jackson canceló un entrenamiento. Jordan le dijo a Scotie Pippen, "No estamos jugando tan bien como para no practicar" Así que fueron con Phil y solicitaron un entrenamiento. Resultó que lo hicieron durante tres horas. Más tarde, Jordan dijo:"Los mejores jugadores son los que se preocupan."
Como es obvio, es un tipo de aprendizaje ligeramente diferente al que los seres humanos típicos debemos someternos; pero aún así el proceso de aprendizaje es el mismo. Ponemos atención, estudiamos, cuestionamos lo que no entendemos, nos dedicamos a un problema hasta que lo entendemos. Llevamos a cabo todo lo que mis hijos universitarios parecen decididos a evadir. Nuestra recompensa es esotérica, pero también es una compensación inmensa: un reconocimiento mayor, una mejor comprensión, una inteligencia más sublime y muchas más oportunidades de alcanzar niveles de éxito jordanescos.
"Las cuatro leyes del aprendizaje son: explicación, demostración, imitación y repetición", dijo el legendario entrenador de baloncesto universitario John Wooden.
"El objetivo es generar un hábito adecuado que se pueda reproducir de modo instintivo bajo una gran presión. A fin de asegurarme que se alcanzó dicho objetivo, desarrollé ocho reglas elementales del aprendizaje: explicación, demostración, imitación, repetición, repetición, repetición, repetición, repetición."
"Nunca debo dejar de aprender", decía Jordan. "Sólo quiero seguir aprendiendo todo lo que pueda... sobre mi vida, sobre mi familia y sobre mí. Todo puede terminar muy rápido. No sabemos cuándo. Así que debes aprovechar cada experiencia , porque si no lo haces, quizá nunca tengas la oportunidad".
“Siempre estoy listo para aprender, aunque no siempre me gusta que me enseñen. Winston Churchill.
El entrenador de fútbol americano Bill Walsh decía,"cuando compites con suma y absoluta confianza, aplomo, seguridad en ti mismo y preparación, alcanzas un estado mental casi sereno y purista. No deseas que pensamientos negativos crucen por tu mente; la aprehensión de si eres lo bastante bueno, si estás suficientemente bien preparado, o el temor de que tu oponente sea mejor que tú. Debes entrenarte para acabar con todo eso."
Nuestro pensamiento puede limitarnos o impulsarnos.
Palabras
(o la forma en que hablamos)
Nosotros no enfrentamos la misma presión universal que Jordan, pero no hay una razón por la que nuestras expectativas sobre nosotros mismos no deban ser igual de severas. Las palabras nos definen. Algunas cosas decimos cosas que no deberíamos. Existen esos extraños momentos en que no podemos reprimirnos. Pero lo que no podemos evitar es la frecuencia con la que permitimos que suceda y la forma en que controlamos nuestro lenguaje en la rutina de nuestra vida cotidiana. Ésta es nuestra responsabilidad.
Oír
(o la forma en qué escuchamos).
“Es la enfermedad de no escuchar, el mal de no advertir, lo que a mi persona molesta.” William Shakespeare.
No tiene caso siquiera molestarse con una conversación si sólo nos preocupan nuestros asuntos. El problema es que la mayoría de nosotros no utilizamos la conversación como deberíamos; no absorbemos ni tomamos en consideración los conocimientos y puntos de vista de los demás. En lugar de ello, filtramos todo a través de la lente de nuestras propias preocupaciones, nos preocupa formular una respuesta correcta y en realidad no escuchamos.
Una persona puede hablar un promedio de 150 palabras por minuto; podemos, si mejoramos nuestras habilidades para escuchar, oír hasta 600 palabras por minuto. Es una manera de fomentar la confianza y la autoestima en nuestras relaciones; una forma de crear nuestra propia defensa.
El ex secretario de Estado, Dean Rusk, declaró: "UNA DE LAS MEJORES MANERAS DE PERSUADIR A OTROS ES CON LOS OÍDOS; ESCUCHÁNDOLOS".
“Supe que Michael Jordan era diferente desde el segundo día de entrenamiento de su año como novato. Impartía algunos principios de defensa de presión y vi que Jordan lo estaba haciendo de forma incorrecta. Lo repetí con él. Pensé que le tomaría dos semanas aprenderlo. Al día siguiente, Michael lo dominaba a la pefección."¿Qué hiciste, te quedaste despierto toda la noche estudiando?, le dije. "Entrenador, sé escuchar. Hago lo que se espera de mí", me respondió.
Dean Smith.
Las siguientes son algunas soluciones simples para escuchar con más eficacia, tomadas de Listening in Everyday Life, de Michael Pudrí y Deborah Borisoff:
- Guarda silencio. Abre tu receptividad.
- No dirijas. Hacer preguntas sugerentes es una forma de dirigir la
conversación.
- Evita dar consejos a menos que te lo pidan directamente. A menudo, la gente no busca soluciones a sus problemas; sólo desea que alguien les preste atención.
- Permanece neutral. No concuerdes ni desacuerdes, no apruebes ni desapruebes.
- No reacciones a la defensiva. Si escuchas algo que te moleste, evita demostrarlo.
- Evita los clichés. Esto sólo hace pensar a las personas qué estás ansioso por deshacerte de ellos.
Amigos
(O la forma en que establecemos relaciones)
La amistad es lo más difícil de explicar en el mundo. No es algo que se aprenda en la escuela, pero si no has aprendido el significado de la amistad, en realidad no has aprendido nada. Muhammad Ali.
Aléjate de la gente que trate de minimizar tus ambiciones. La gente pequeña siempre hace eso, pero la que es grande en verdad te hace sentir que tú también puedes ser grande. Mark Twain.
Da pasos pequeños. No dejes que nada te haga tropezar. Todos esos son como piezas de un rompecabezas. Se unen para formar una imagen. Cuando esté completo es porque alcanzaste tu última meta, paso a paso. No veo otra manera de lograr algo. Michael Jordan.
No temas dar lo mejor de ti a los que, al parecer, sean trabajos pequeños. Cada vez que culminas uno, te hace ese tanto más grande.
Dale Carnegie.
La imaginación es el principio de la creación. Imaginamos lo que deseamos. Anhelamos lo que imaginamos y finalmente, creamos lo que anhelamos. George Bernard Shaw Escritor.
Control
(o la forma en que comprendemos los límites de nuestra responsabilidad).
Si te enfrascas demasiado en cosas sobre las cuales no tienes control, afectará de modo adverso en las cosas sobre las que sí tienes control. John Wooden.
"Controla aquellas cosas que puedas controlar. Deja el resto".
SEIS
EL CAMPEÓN DEL MUNDO.
Jordan y la influencia:
La palabra influencia es la mejor definición de liderazgo en una sola palabra. Los líderes son personas que influyen en otras para que piensen, sientan o actúen de ciertas maneras. Hans Finzel.
Dios cuando hace ejercicio en el Cielo utiliza prendas deportivas Air Jordan y camisetas con el número 23.
Chus Fernández entrenador de baloncesto.
"Cuando tu mejor jugador se sacrifica todos los días, los demás no tienen pretextos", dijo el entrenador de la NBA George Karl. "Es guiar con el ejemplo. Tienen que trabajar al mismo nivel que el mejor. Eso es lo que Jordan hizo en Chicago y es la razón por la que los Bulls tuvieron tanto éxito."
Sigue estos tres consejos siempre dados por Michael:
1. Si quieres hacer algo y te encanta hacerlo, adelante.
2. Lo que sea que elijas hacer, esfuérzate en ello.
3. Tienes que trabajar mucho en la escuela para tener éxito.
De tal palo...
No hay muchos Michael Jordan en el mundo. Todo niño desea serlo, pero no lo será. Eso es poco realista. Tienen una mejor oportunidad de ser lo que su madre o su padre son; esa es la realidad. Charles Barkley.
SIETE
UN ASESINO CON CONTROL
Jordan, la competencia y la victoria:
A mayor riesgo, mayor recompensa y mayor el nivel al que juegas. Siempre he tenido eso. Creo que es el aspecto mental del desafío. Me encanta oír que duden de mí. Eso es algo que siempre me ha impulsado. Dime que no puedo hacer algo, y eso es lo que intentaré hacer. Michael Jordan.
El ex director de Coca-Cola, Roberto Goizueta, dijo que las organizaciones que no tienen un enemigo necesitan crear uno. Cuando le preguntaron por qué, él explicó, "es la única manera en que se puede tener una guerra". En público, quizá Coca-cola quiera enseñarle a cantar al mundo, pero su lema es "Destruye a Pepsi".
"La competencia ha moldeado cada faceta de nuestra sociedad"."Es la esencia de la motivación. Es la razón por la que establecemos metas anuales y colocamos marcas mensuales. Es la razón por la que obtenemos resultados. La competencia es lo que impulsa el desempeño en cada área. Dejemos de tratar a la competencia como si fuera incorrecta. No lo es. Es nuestra más sólida motivación para mejorar nosotros mismos y el mundo en que vivimos."
Michael jugaba con ímpetu, pero todos los jugadores juegan con ímpetu. La diferencia era que él competía con ímpetu y superaba a las personas. Ese es un don raro. No puedes sólo jugar con ímpetu, tienes que competir con ímpetu. Hay una gran diferencia. Kelvin Sampson Entrenador de Baloncesto colegial.
Para tener éxito debe gustarte perder un poco menos que a todos los demás. Phil Jackson.
Nos engañamos a nosotros mismos cuando nuestra autoestima vacila. La falta de confianza es la razón primordial por la que nos avergüenza competir y, sin competencia, no hay posibilidad de éxito. Pero la confianza puede gestarse, si estamos dispuestos a enfrentar nuestro temores y a correr riesgos. Para la mayoría de nosotros no es cuestión de jugar para hacer daño, o de lanzar y encestar el último tiro, o de luchar por la victoria en un sentido tan patente. Es más sutil, algo que existe en los ambientes en que cohabitamos, en el salón de clases o en la sala de juntas del piso de ventas. La urgencia de tener éxito es lo que aplasta a la urgencia de tomar la primera salida.
"Habíamos derrotado a los Bulls con regularidad durante las primeras seis temporadas de Jordan", dijo el ex gerente general de los Pistons de Detroit, Jack McCloskey. "Después que derrotamos a los Bulls en las finales de 1990 en Detroit, vi a Jordan afuera de la cancha, recostado contra un poste. Me detuve y hablé con él. Estaba en verdad abatido y me dijo, Jack, ¿alguna vez podremos derrotarlos? Le dije que perseverara. El resto es historia."
"Moriré sin balas en la funda", dijo Jordan."Al igual que con las heridas, debes preguntarte qué significan. ¿Qué tan malas son? Una vez me luxé el tobillo y tenía todo el pie hinchado. Sucedió en un partido, me volví a poner las vendas, me amarré las bambas y continué jugando. Viajamos de regreso a casa y lo mantuve en hielo y elevado. Todo el día siguiente lo mantuve en hielo y esa noche anoté sesenta y cuatro contra Orlando... Todo es un juego mental. Quizá en parte sea genético. No se si se puede enseñar, porque lo trae uno dentro... Espero que la gente que escuche mis historias pueda dentro de sí misma y quizá haga un mayor esfuerzo.
Cuando aprendemos a aprovechar las oportunidades, cuando aprendemos a ver más allá de nuestros temores, alcanzamos un punto en el que somos casi invencibles. Es indudable que no podemos evitar perder, ni eliminar los reveses, pero empezarán a resbalar de nuestras espaldas. Entonces cualquier cosa es posible porque creemos en nosotros mismos.
“La duda es traicionera, nos hace perder lo que podríamos ganar por el miedo a intentar.” William Shakespeare.
“Mis abuelos solían decir, “Piensa antes de actuar, y siempre conserva el control en todo momento”, comentó Jordan. “Yo siempre recuerdo eso”.
“Cultiva un respeto saludable por tus competidores, pero nunca los sobreestimes ni los subestimes. Nunca olvides eso, sin importar lo alto que uno o varios de ellos estén valuados. Si cometes el error de reverenciarlos, perderás la voluntad de derrotarlos.” Al Kaltman Escritor.
Existen tres lecciones que debemos aprender.
1- La primera es que la cortesía puede ser una estrategia de desarme al competir.
2- La segunda es que la cortesía de otros puede ser una estrategia de desarme al competir.
3- Y la tercera es que hay un momento, en medio de la competencia, en que se puede dejar de lado la cortesía.
OCHO
EL PUÑO
Jordan y en trabajo en equipo:
Hay muchos equipos en todos los deportes que tienen grandes jugadores y nunca ganarán títulos. La mayoría de las veces, estos jugadores no desean hacer sacrificios en beneficio del equipo. Lo gracioso es que, al final, su falta de sacrificio sólo hace que las metas individuales sean más difíciles de alcanzar.
Un jugador no puede hacer mucho por su cuenta, sin importar lo exhaustivo que sea en su juego individual. Si no está psicológicamente en sincronía con todos los demás, el equipo nunca alcanzará la armonía que necesita para ganar. Phil Jackson.
Grant Hill levantó una mano. Extendió sus largos dedos frente a mí, separándolos tanto como era posible. "Éstos", dijo, "son los cinco miembros de un equipo de baloncesto".
Estábamos sentados en los vestuarios en Orlando. Era el primer año de Hill con los Magic después de seis años con los Detroit Pistons, pero hacía referencia al pasado, a sus años en Duke, a un discurso que su entrenador, Mike Kryzewski, solía dar.
Hill ondeó los dedos. "Éstos", dijo, "no son efectivos hasta que se unen firmemente". Cerró la mano en un puño. "Éste", continuó, "puede causar mucho más daño que cinco dedos golpeando en diferentes direcciones."
Hill relajó su mano de modo que el puño se convirtió en una criatura con un par de dedos separados.
"Si uno o dos se separan", dijo, "no lo hace un puño muy efectivo"
Era algo que Jordan no aceptaba cuando entró en la NBA. Al principio, él trató de llegar a un campeonato con una actitud amedrentadora. Tenía la idea de que podía cargar a un equipo completo sobre sus hombros y llevarlo hasta las finales. En retrospectiva, es fácil entender por qué se sentía de esa manera. En aquellos primeros equipos en los que Jordan jugó en Chicago, el talento no era su fuerte. Era su espectáculo, y de nade más. No tenía a nadie que lo respaldara, nadie de quién depender que no fuera él mismo. Pero cuando Jordan anotó sesenta y tres puntos contra los Celtics en las finales de clasificación de 1986, su equipo de todas maneras perdió. Y los Celtics con Larry Bird, Kevin McHale, Robet Parrish, Dennis Jonson y Danny Ainge, no perdieron.
Para al final de su carrera, Jordan había desarrollado una compleja simbiosis con sus compañeros de equipo. Juntos ganaron esos seis anillos de campeonato.
La verdad innegable es que sin un trabajo en equipo, las franquicias deportivas fracasan, al igual que las corporaciones.
Los siguientes son mis ocho descubrimientos primordiales, adaptados a las lecciones de Jordan:
1- TALENTO. Puedes tomar una vieja mula y hacerla correr, alimentarla, entrenarla y ponerla en la mejor forma, pero no vas a ganar el Derby de Kentakcky. "No se puede tener un gran equipo, sin un gran talento"."Te darás cuenta de que incluso los grandes entrenadores no ganan sin talento. Cuando Phil Jackson se convirtió por primera vez en entrenador de los Bulls, la franquicia apenas empezaba a refinar su nivel de talento. "Si tienes jugadores talentosos, puedes ganar" dijo Jackson. "Si sabes qué hacer como entrenador, puedes hacer florecer lo mejor de los jugadores talentosos. Yo no puedo salir y entrenar a un equipo que va a ganar 15 partidos.". Desde luego es importante poder reconocer el talento("la prueba de fuego es tener la capacidad para descubrir la capacidad en otros" , dijo el autor Elbert Hubbard) y elegir a gente que pueda ser entrenada, a aquellos que estén dispuestos a aceptar las exigencias de otros, que se dediquen a lograr metas superiores a ellos mismos. ¿Sabes cómo ganan los buenos equipos? Permaneciendo unidos".Michael poseía cuatro cualidades: Número uno: capacidad atlética superior; número dos: habilidades superiores; número tres: fuerza mental; y número cuatro: capacidad para sintetizar estos elementos en el juego en equipo. Hay jugadores con tanto talento y habilidades como Jordan, pero simplemente no encuentran la armonía entre ellos.
“El talento por sí solo no es suficiente. Solían decirme que tenía que usar a mis cinco mejores jugadores, pero descubrí que se gana con los cinco que mejor se acoplan.” Red Auerbach.
2- LIDERAZGO: “El liderazgo es hacer que los jugadores crean en ti.” Larry Bird. La relación obvia entre liderazgo y el trabajo en euipo es: Todo equipo necesita de sus lideres, algunos se guían con acciones y otros con palabras. La noche anterior al inicio del campamento de entrenamiento, Phil jackson le pidió a cada jugador sus metas individuales. Las respuestas eran variadas: puntos, rebotes, asistencias, aparecer en el partido de las estrellas. Jordan siempre era el último. Siempre decía lo mismo. "No tengo metas individuales",decía,"jugamos por una razón: ganar. El entrenamiento es más importante que los partidos, y lo haré aun estando lesionado, cuando muchos jugadores se quedarán sentados. Espero que ustedes hagan lo mismo. Ustedes seguirán mi ejemplo." Y lo hacían. “Las visiones nunca son propiedad de un hombre o una mujer. Antes de que una visión se pueda convertir en realidad, debe ser propiedad de todos y cada uno de los miembros del grupo. Phil Jackson.
3- COMPROMISO: Compromiso individual con el esfuerzo de un grupo; de eso se trata el trabajo en equipo de una compañía de una sociedad, de una civilización. Vince Lombardi
“Cuando algo te interesa lo haces sólo cuando es conveniente. Cuando estás comprometido son algo, no aceptas excusas, sólo resultados. Kenneth Blanchard Escritor.
“Ningún equipo ha alcanzado jamás resultados extraordinarios sin un compromiso del cien por ciento con la causa", comentó el autor John Maxwell.
Compromiso con la calidad y la excelencia: con el triunfo. Phil Jackson creó un sistema. Sabía que debía hacerlo para lograr que el resto del equipo se comprometiera, se apegara, creyera. Lo que adoptó, durante la temporada 1989-90, fue la compleja ofensiva de tres postes (el famoso triangulo ofensivo de Tex Winter). No fue algo con lo que Jordan se comprometió de inmediato.
"No existe le “Yo” en un equipo", dijo una vez Winter."Lo hay en ganar", le respondió Jordan.
Fue un sistema difícil, pues significaba que Jordan tenía que compartir el balón, y confiar en sus compañeros de equipo, y permitirles tirar.
Pero poco a poco, los Bulls lo adoptaron y, a la mitad de la temporada, habían ganado veinticuatro de veintisiete juegos e iniciaron el proceso de eclipsar a los Pistons de Detroit. Jordan y Jackson empezaron a forjar una relación que se volvería indeleble. Entonces Jordan inició el proceso de infundir fe en sus compañeros de equipo.
"Traté de hacerle entender que para ganar un campeonato debía compartir el balón", comentó Jackson. "Tenía que compartir los reflectores. Tenía que compartir algo de gloria."
“Siempre sentí que para que un equipo ganara era necesario fortalecer el eslabón más débil.” Oscar Robertson
Leyenda de la NBA.
Compromiso con el mejoramiento continuo; con el trabajo y con terminar lo que se empieza.
Compromiso con la disciplina."Yo no iba a rendirme, sin importar lo enfermo o cansado que estuviera o que tan débil me sintiera", dijo Jordan."Tenía la obligación hacia mi equipo, con la ciudad de Chicago, de salir y hacer un esfuerzo extra..."
4- PASIÓN.
Visión Es lo que soñamos. Pasión es la energía para hacerla realidad. Las dos van de la mano, como caballo y jinete. En la mente de uno está la meta. En el poder del otro están los medios para llega a ella.
5- PENSAMIENTO DE EQUIPO
El objetivo era que ganaran los Celtics. Siempre. No la semana pasada. No el próximo año. Ahora. Si yo juego bien, eso es una cosa, pero hacer que otros jueguen mejor...¿sabes a qué me refiero? El juego estaba programado, teníamos que jugarlo, por lo tanto podíamos ganarlo.
Bill Russell Ex center de los Celtics.
"Ningún equipo entendía mejor que los Bulls que la abnegación es el alma del trabajo en equipo", dijo Phil Jackson."Ellos se conectaban a la energía de la unidad, en lugar de al poder individual, y trascendieron las fuerzas divisorias del ego que habían incapacitado a equipos mucho más dotados. Jordan estaba dispuesto a sacrificar algo de su propio juego por el resto, Eso fue lo más importante que hizo".
Los requisitos para el pensamiento de equipo: no ser egoísta. El concepto se podría definir como: subordinar tus necesidades por el bien del equipo.
"
El equipo mismo", decía Phil Jackson,"debe ser el líder del equipo".
Encuentre una función y cumpla con ella. Steve Kerr, John Paxson, Bill Cartwright, Bill Wennigton, Luc Longley, ScottWilliams... Podríamos seguir. El punto es que los Bulls contaron con decenas de jugadores clave que ayudaron a obtener los seis campeonatos." Mi objetivo dijo Jackson, era asignar a todos en el equipo una función vital e inspirarlos a estar conscientes de lo que sucedía, incluso cuando los reflectores estaban sobre alguién más. Entrenar es ganarse a los jugadores y convencerlos de que deben jugar juntos"
"Sabíamos que teníamos responsabilidades y conocíamos nuestras capacidades", decía Jordan.
Se parte de un equipo de porristas. "Aceptar una pérdida es una experiencia de aprendizaje" , dijo Jordan, "y nunca señales a tus compañeros de equipo".
Diviértete.
La siguiente es una pequeña fórmula que funciona en toda ocasión: Elije divertirte. La diversión genera alegría. La alegría invita a la participación. La participación se cristaliza en la atención. La atención amplia la conciencia. La conciencia fomenta el discernimiento. El discernimiento genera conocimientos. Los conocimientos facilitan las acciones. Las acciones producen resultados. Y todo empezó por diversión.
Siga al líder."Jordan tenía un egoísmo dentro del egoísmo", dijo el jugador del Salón de la Fama de la NBA, Julius Erving.
"Como estrella, tienes una línea delgada, ¿cuántos tiros por juego son demasiados? Necesitas anotar muchos para ganar, pero ¿cómo reaccionan tus compañeros de equipo? Es un acto de equilibrio muy delicado. Phil Jackson lo trabajaba con Jordan y lo ayudó a equilibrarse siendo una fuerza dominante e incluyendo a los demás jugadores."
"Jordan tenía habilidades de comunicación únicas", dijo el exjugador de la NBA Charles Smith. "Podía comunicarse con sus compañeros de equipo y ganarse su respeto. Podía comunicarse con entrenadores y ganarse su respeto. Podía comunicarse con los dueños y ganarse su respeto. Con ello, Michael creó un sentido de colectividad."
Sé flexible." Existe un concepto erróneo respecto al trabajo en equipo"..."El trabajo en equipo es la capacidad de pensar diferente a las cosas; es la capacidad de discutir y sostener y decir en voz alta y firme lo que sientes, pero a fin de cuentas, también es la capacidad de ajustarse a lo que es mejor para el equipo."
Piensa en sincronía.
Los compañeros de equipo son para siempre.
Con quien practicas, con quien pasas el tiempo, todo, excepto vivir con ellos. Los que se convierten en una parte importante de tu vida, independientemente de cómo le vaya al equipo. Al igual que los hombres que han ido a la guerra juntos, los compañeros de equipo comparten lo que nadie más puede entender en realidad ni valorar en su totalidad. Es como si fueran miembros de algún club exclusivo, con todo y sus códigos y secretos.
Sé consistente. "Una vez le pregunté a Jordan qué pensaba cuando hizo el último tiro en el sexto partido de 1998", dijo el socio comercial de Jordan,"Michael dijo no estaba pensando en nada porque había practicado ese tiro un millón de veces. Si no hubiera hecho ese tiro un millón de veces, habría tenido algo en qué pensar".
El 28 de mayo de 2001, Jordan hizo una declaración reveladora para la revista ESPN: "La capacidad de desempeñarse en un momento apremiante proviene de la confianza de saber que puedes hacerlo.¿De dónde proviene esa confianza? De Haberlo hecho antes. Claro que no la tienes esa primera vez, pero después, tienes un modelo al que siempre puedes recurrir. Cuando haces algo que ya has hecho antes, sientes alivio.
Todo se resume en la confianza y el orgullo." La confianza se basa en haberlo hecho antes. Había días en que no quería hacer ejercicio, practicar, lo que fuera, pero lo hacía porque no quería que el siguiente contrario me atrapara. Por eso, si el juego está empatado en los dos últimos minutos o menos, siento que tengo una ventaja sobre todos los demás."
"A pesar de quién seas, de qué tan buen atleta seas, todos somos criaturas de costumbres. Mientras mejores sean tus hábitos, bajo situaciones de presión serán superiores", dijo Wayne Gretzky.
6- DALE FACULTADES A LOS INDIVIDUOS.
La magia de Jordan era que provocaba que todo el equipo pensara que los Bulls ganaban gracias a ellos, que ellos eran el eslabón que faltaba.
Bill Walton.
El cambio ocurrido cuando Jordan incorporó su juego al concepto de equipo fue que empezó a ver con más frecuencia su entorno. Dejó de hacer a un lado a sus compañeros y empezó a depender de ellos, a crear confianza y respeto.
"Jordan incluía a sus compañeros de equipo al principio del juego, pero luego los sacaba de apuros en el cuarto periodo cuando era hora de ganar", dijo Walton.
Craig Hodges, ex compañero de equipo de Jordan, tiene un recuerdo claro de esa situación: "Era la serie de clasificación para las finales de conferencia de 1989 contra Cleveland; jamás se me va a olvidar ese famoso partido. Los Cavs anotaron en los últimos segundos y el error defensivo fue mío. Sentí que nos había costado el partido y en el tiempo muerto Jordan pudo darse cuenta de mi dolor. “Ni si quiera te preocupes, Hodges. Te tengo cubierto” Después hizo el tiro milagroso del triunfo. Me había salvado. Vaya compañero de equipo" .
"El respeto, la dignidad y la integridad no pasan de moda", decía Jordan.
7- DESARROLLA CONFIANZA Y RESPETO.
“Confíen entre sí una y otra vez. Cuando el nivel de confianza es lo bastante elevado, la gente trasciende los limites aparentes y descubre nuevas y asombrosas habilidades de las que antes no estaba consciente. David Armistead, Escritor.
8- CREA Y MOLDEA CARÁCTER.
“Tú músculo ético se fortalece cada vez que eliges el bien sobre el mal. Tú carácter es tu destino.” Price Pritchett, Hombre de negocios.
"Los grandes sacrificios reciben grandes recompensas".Mientras más se sacrificaba uno, mayor era su significado. Lo que llega con facilidad nunca se valora. "La ética (en Carolina del Norte) parecía provenir de otra época", escribió David Halbertam.
Las superestrellas de la actualidad son suficientemente arrogantes para creer que pueden ganar por sí solos. A principios de la temporada 2000-2001 de la NBA, Shaquille O´Neal y Kobe Bryant se enfrascaron en una lucha encarnizada que amenazó con desbaratar la más reciente dinastía potencial de Phil Jackson, de los Lakers de los Angeles.
"El verdadero líder de ese equipo", dijo Jordan refiriéndose al problema entre Shaq y Kobe"es el que pueda sacrificarse y hacerse aun lado y dejar que el otro sea el líder". Desde luego que los Lakers resolvieron sus problemas y se enfilaron hacia su segundo título consecutivo de la NBA en junio del 2001.
Los compañeros de equipo óptimos son aquellas personas que hacen lo correcto, que son honestos e íntegros, que comparten una ética laboral sólida y un sentido de madurez, responsabilidad y autodisciplina, que demuestran perseverancia, humildad y valor. Ellos están destinados a ser las piezas cruciales de una maquinaria que pule la búsqueda incansable de algo más grande que cualquier individuo pueda lograr.
NUEVE
LOS OJOS PUESTOS EN TI
Jordan Y el liderazgo:
“No puedo vivir a la altura de las expectativas que la gente tiene de mí. Son exageradas. Pero tengo mis propias expectativas como líder... Puedo vivir a esa altura.”
Estamos en medio de una crisis de liderazgo. Al menos eso es lo que me dicen. Hablo con ejecutivos, entrenadores y gerentes, y su queja es que existe una escasez de líderes jóvenes y talentosos. De ahí que ahora se ha convertido en una tendencia el realizar conferencias de liderazgo con el fin de compartir teorías divergentes al respecto, unir su inteligencia e intentar analizar y aislar el problema.
“Es imposible tener éxito como mariscal de campo si no eres líder, ya que todos los ojos durante la justa están puestos en ti. Tus compañeros de equipo se darán cuenta si te sientes inseguro.”
Joe Montana.
1. Visión
Los grandes líderes son visionarios. Tienen un instinto para el futuro... una dirección hacia la cual virar... un puerto qué buscar. Con persuasión, se gana el consentimiento de la gente.
Arthur Schlesinger Jr.
Historiador.
“La vision sin una acción es como soñar despierto. La acción sin una visión es una pesadilla.” Proverbio japonés.
2. Habilidades de comunicación.
“El noventa por ciento del liderazgo es la capacidad de comunicar lo que quiere la gente.” Diane Feinstein, Senadore de EEUU.
Michael Jordan era un líder inspiracional. El hombre de negocios Robert Mondavi entiende que: "De todas las inflexibilidades y errores del mi pasado, aprendí una lección final, y me gustaría verla inscrita en el escritorio de cada líder de negocios, maestro y padre de familia: los líderes más grandes no gobiernan, inspiran. "
“Soy optimista. Ser otra cosa no parece servir de mucho.”
Winston Churchill.
"Escuchar sin juzgar. Independientemente del riesgo y la atención; practica el escuchar con una conciencia imparcial y abierta. La clave está en el lenguaje corporal de los miembros del equipo y en la pausa entre las palabras. Como resultado, entenderás mejor sus preocupaciones y obtendrás un mejor rendimiento."
"Mi papel como líder fue ayudarlos a encontrar diferentes tipos de retos", dijo Jordan.
Al momento de su retiro, Jordan podía comunicarse sin pronunciar palabra alguna, con un vistazo, una mirada fuerte cruzando el vestidor hacia un jugador que él sentía que no estaba funcionando esa noche", dijo John Bach."Bastaba esa mirada para ponerte las pilas. Jordan nunca fue un empleado del Ejército de Salvamento... el que iba a solucionar los problemas de todos o arreglar el mundo. Pero elegía los momentos que eran importantes."
El orador motivacional Brian Tracy lo describió perfectamente cuando dijo: "El mundo está lleno de gente en espera de que alguien llegue y los motive a ser el tipo de persona que desean ser... Estas personas están esperando el autobús en una calle donde no hay transporte."
3-LAS HABILIDADES PERSONALES.
"Con Phil", dijo John Salley, veterano de la NBA, "es:”Tú eres un hombre. Yo soy un hombre. Voy a ayudarte a ser un mejor hombre.”
Phil entiende a la gente." Me gusta el proverbio liberiano que dice, "Si los habitantes son felices, busca al jefe".
Jackson era maestro, entrenador, amigo, asesor. Estaba a la vista y disponible. Se preocupaba por el bienestar de cada uno de sus jugadores, tanto dentro como fuera de la cancha. Alentaba y escuchaba. No exageraba los errores: "Mi actitud es, “se que cometiste un error y el resto del equipo sabe que te equivocaste... pero no es una critica personal”, decía Jackson y equilibraba su critica con elogios.
Jackson lo llamaba "liderazgo compasivo" que, en otras palabras, es tratar a la gente con el mismo respeto y cuidado que tendría consigo mismo. Se refiere a usar al mínimo su autoridad. Dar espacio al sentido del humor.
"Phil nos deja ser como somos, pero dentro de una estructura".
“La mayoría de nosotros nos podemos pasar todo el día felices con un elogio.” Mark Twain.
4-CARÁCTER
En nuestros días, sólo existe un tipo de fortaleza duradera: la que procede del carácter. Alexis de Tocqueville. Historiador.
5-COMPETENCIA.
Los líderes se hacen, no nacen. Se forman a base de mucho esfuerzo, que es el precio que todos debemos pagar para alcanzar cualquier meta que valga la pena. Vince Lombardi.
"No llegas a ser líder porque digas que lo eres"..."Haces mucho más de lo que dices"..."Es difícil ser líder a menos que te lo exijas a ti mismo"..."No puedes exigir nada a los demás hasta que demuestres que estás dispuesto a hacerlo tú mismo. Por eso Jordan era un líder."
La otra parte para instaurar tu competencia es un compromiso al crecimiento continuo. Para Jordan, lo anterior significaba estudiar al contrario y aprender sobre los matices de la NBA. Para el resto de nosotros, significa leer, pensar y aprender (tanto dentro como fuera del campo que elegimos) mucho después de terminar nuestra educación formal.
6-AUDACIA.
La audacia contiene genio, poder y magia.
Chuck Knox agrega: "Los entrenadores conservadores tienen una cosa en común: están desempleados."
7-SERVICIAL.
Ningún hombre será un gran líder si quiere hacer todo por sí mismo o recibir todo el crédito por hacerlo. Andrew Carnegie.
Hubo un incidente que ocurrió en 1987-1988, cuando Doug Collins era el entrenador de los Bulls. Jordan llegó al entrenamiento mal humorado. Le estaba contestando con insolencia a Collins durante el partido de selección para formar el equipo titular. Después de una discusión sobre el marcador, Jordan desató una andanada en contra de Collins.
"¿Le dirías eso a Dean Smith? "preguntó Collins.
"Me voy" dijo Jordan.
"Todavía no hemos terminado",le advirtió Collins.
"Yo ya me voy" dijo Jordan.
Recogió su maleta y salió hecho una furia del entrenamiento.
De salida, Collins murmuró:"Bonito liderazgo, Jordan".
Se convirtió en una historia de los medios. Durante días se habló y discutió al respecto, hasta que finalmente ambos hombres lo dejaron pasar. Pero Collins comentó que fue uno de los primeros momentos en que Jordan reconoció su impacto, la magnitud de su condición de estrella. Posteriormente, Jordan llegó con Collins y le aseguró que no volvería a suceder."Creo que ese incidente fue un punto de decisivo en su carrera" dijo Collins.
Los jugadores de un equipo reconocen un bien mayor. Para Jordan, eso significaba apegarse a una dinámica de juego, negarse a permitir diversiones e incluso controlar a personalidades desbocadas como Dennis Rodman."Michael no permitía diversiones en ese equipo", dijo el ex gerente general de los Mavericks de Dallas, Norm Sonju. "Él vigilaba todo por sí mismo".
A veces, incluso lo hacía fuera de la temporada. En el verano de 1995, después de que Chicago perdió contra los Magic durante las finales de conferencia, los Bulls se reunieron todos los días en sesiones de entrenamiento informales a las diez de la mañana. Algunos jugadores se aparecían después, hasta que, finalmente, Jordan se cansó; reunió a sus compañeros de equipo y les dijo: "Somos profesionales. Si decimos que vamos a estar aquí a las diez, entonces es a las diez" Eso es lo que hicieron el resto del verano.
Jordan era todo en los Bulls: policía, catalizador, comunicador y visionario. Sostenía un equipo. Sostenía toda una liga. Desde luego era único y sin duda incomparable. Pero estoy convencido de que existen otros por ahí que están dispuestos a dar un paso adelante, que tienen la voluntad de soportar las cargas que deben llevar los grandes líderes.
Depende de nosotros encontrarlos, desarrollarlos y, quizá, convertirnos en ellos.
DIEZ
EL GENIO SOCIAL
Jordan y el respeto, la confianza y la lealtad:
“Yo solamente creo que debes respetar el juego. Ser una persona positiva. Por supuesto que puedes actuar como caballero y profesional. Observa a los grandes jugadores y lo que desean transmitir como legado no dan por un hecho este juego. No te tratan como basura. Nos tratan como médicos y abogados por los salarios que recibimos. Así que actuemos como personas sensibles.
Sólo aquellos que respeten a los demás pueden ser de provecho.
Albert Scheitzer.
Ésta es una historia de Birmingham, de 1994, cuando Michael Jordan no era más que otro jugador de béisbol de las ligas menores esforzándose por tener una oportunidad. Era una tarde luminosa, cálida y soleada y él iba camino al parque de pelota, tomando un atajo por un vecindario suburbano. Pasó junto a un niño, de unos diez años, que jugaba baloncesto en la calle, solo. El nombre del niño no es importante. Podría ser cualquier niño. Lo importante es lo que el hombre hizo a continuación.
Detuvo el auto. Se bajó. El niño se le quedó mirando. Supo quién era. "¿Te importa si juego contigo?" le preguntó Jordan. El niño asintió con la cabeza.
Ambos jugaron durante veinte minutos, haciendo pases, rebotes, tiros; el mejor jugador de baloncesto del mundo y el niño, sin nadie que los molestara. Luego Jordan subió a su auto y se alejó.
Los padres del niño no estaban en casa esa tarde. Cuando les contó, ellos no le creyeron. Nadie le creyó. Era como un cuento de hadas.
"Finalmente", comentó el gerente general de los Barons de Birmingham, Tony Ensor, "uno de nuestros vecinos corroboró la historia".
Éste es el Michael Jordan que no vemos, el que está más allá de la imagen pública. No es una sonrisa envasada, no es el logotipo de silueta de una playera, no es un vocero comercial, no es una imponente imagen en pantalla.
Es un hombre. Es un niño.
Podría ser cualquier niño. Ya sea un niño de nueve años desfigurado por quemaduras, un adolescente en silla de ruedas que no puede mover nada excepto los ojos, un niño de alguna beneficencia desahuciado debido a una extraña enfermedad terminal, uno de los niños perfectamente sanos de uno de sus campamentos de verano o el hijo de un entrenador contrario. El punto es que no importa.
Lo que importa es lo que Jordan hace. Él abraza, platica, dedica el doble de tiempo asignado por los publicistas y agentes a los niños de beneficencias, hasta que ambos llegan casi a las lágrimas. ("Esto me hace madurar", dice al terminar.
Los padres lo ven y le dicen:"Es la primera vez que nuestro hijo sonríe en tres meses". El habla con los niños sobre obtener buenas notas, respetar a sus padres. Los padres regresan y dicen que los rostros de sus hijos paracían "rayitos de sol".
“Una palabra gentil, una mirada amable, una sonrisa afable, puede hacer maravillas y realizar milagros.” William Hazlitt, escritor.
“Michael Jordan no era bueno para decir no a las personas. Era conocido por ser inflexible con la gente, pero siempre con la gente poderosa. Michael siempre tuvo tiempo en abundancia para cualquier persona que tuviera dificultades o para quien no le representara ningún beneficio personal.” Bob Greene, Periodista.
“La lección más consistente que he enseñado al SAC ha sido el valor del respeto. Siempre trata a la gente como iguales. La manera en la que asciendes es la manera en la que desciendes. Cuando desciendes, lo haces mucho más rápido.”
Phillip Harrison, Padre de Shaquille O´Neal.
“El respeto genera confianza, La confianza genera lealtad”
“Un hombre que se engaña a sí mismo y que cree en sus propias mentiras se vuelve incapaz de reconocer la verdad, ya sea en sí mismo o en alguien más y termina por perder el respeto por sí mismo y por los demás. Cuando ya no respeta a nadie, ya no puede amar y con el fin de divertirse, sin amor en él, se rinde a sus impulsos, abandonándose a la forma más baja de placer, y se comporta, al final, como un animal, satisfaciendo sus vicios. Todo parte de mentir... mentir a otros y mentirse a uno mismo.
Fedor Dostoievsky. “Los Hermanos Karamazov.”
Es así de sencillo.
Lealtad no significa que esté de acuerdo con todo lo que dices, ni que crea que siempre estás en lo correcto. Lealtad significa que comparto un ideal común contigo y que, a pesar de las pequeñas diferencias, nos esforcemos por alcanzarlo, hombro con hombro, confiando en la buena fe, y el afecto del otro.
ONCE
LA JUGADA CORRECTA
Jordan y el carácter:
Te das cuenta que sólo hay una persona que puede definir el éxito en tu vida: y ese eres tú.
El carácter no es algo que posees; es algo que se muestra sólo en lo que haces. Jim Henry, Pastor y escritor.
"Michael era un buen aprendiz. Intentamos enseñlarle a ser él mismo. Acepta siempre a la gente. Nunca sientas que estás por encima o debajo de nadie. Siempre mira a la genta a los ojos".
El carácter es la suma de las partes de un hombre. Es producto del equilibrio en la vida de uno, de la autodisciplina para elegir la opción correcta incluso cuando pueda ser la menos atractiva. Es producto de la fe en una norma de moral y valores a la que uno se apega sin importar las circunstancias. Es la suma de todas las cualidades que hemos explorado hasta este punto.
Honestidad e integridad.
“Cuida tu integridad como algo sagrado. Al final nada es sagrado sino la integridad de tu propia mente.” Ralph Waldo Emerson.
”Siemnpre digo la verdad la primera vez y no necesito una Buena memoria para recordar eso.” Sam Rayburn, Ex orador de La Casa.
“Cuesta veinte años forjar una reputación y cinco minutos arruinarla. Si piensas en ello harás las cosas de forma diferente. Warren Buffet.
“El vidrio, la porcelana y la reputación se quiebran fácilmente y nunca se reparan bien. Benjamín Franklin.
Madurez.
La madurez emocional es una de las cualidades más importantes y respetadas del liderazgo. Requiere, primero, que estés en paz contigo mismo y segundo, que conserves la calma frente a la adversidad y la dificultad.
“Le digo a mi hijo,:"crece para ser un hombre. Es un desperdicio de tiempo y vida crecer para ser un niño." Leonard Pitts Jr. Periodista.
Éstos son los seis principios básicos de la madurez:
1. Acéptate a ti mismo.
2. Acepta a los otros.
3. Conserva tu sentido del humor.
4. Aprecia los placeres sencillos.
5. Disfruta el presente.
6. Recibe el trabajo con agrado.
Paciencia
La paciencia es la cualidad más necesaria en los negocios. Muchos hombres preferirían que escucharas su historia antes que hacer su solicitud. Lord Chesterfield. Autor y estadista.
En general, la paciencia es la diferencia final entre aquellos que triunfan o fracasan en todo. La gente grandiosa la posee en cantidades infinitas y, entre los menos, el que es débil pero paciente siempre conquista al fuerte pero impaciente.
John Ruskin, experto en negocios.
Humildad.
Ten en cuenta que existen leyes independiente del consentimiento del hombre, que rigen la realidad, la naturaleza, también al hombre, ya sea que las reconozca o no... ante las cuales debemos inclinarnos, a menos que pensemos que podemos gobernarnos a nosotros mismos, independientemente del resto de la naturaleza. El egoísmo, en otras palabras , debe ser derrotado. El egoísta nunca es feliz. Vince Lombardi.
“ En el campamento de verano de baloncesto el hijo de Michael es el más hábil, Jeffrey. Podría ser el más odioso del mundo, pero no lo es. Es un jovencito amable y humilde que muestra respeto y consideración por todos. Jimmy Williams, Asesor del campamento.
Compasión
Nadie en este mundo es inútil si aligera la carga de alguién más.
Charles Dickens.
EPÍLOGO
LOS SUEÑOS LO SON TODO. MICHAEL JORDAN.
"Ser como Jordan", dijo,"es ser exitoso. Tú estableces tus propios estándares y después buscas alcanzarlos. Fijas un objetivo y luego te esfuerzas. Sea cual fuere tu área, puedes lograrlo. Jordan es un tipo normal. Simplemente trabaja más que los demás. Nada de lo que Jordan hizo me sorprendió a mí mismo o a él mismo. Se esforzó tanto, que tuvo la confianza de hacer todo. Cualquiera puede hacer lo mismo."
La confianza de hacer todo, decía Rashad. Significa que no asombraría a nadie si, cuando leas este libro, Michael Jordan está jugando de nuevo al baloncesto. No suelta sus objetivos para él. Por ellos existe Michael Jordan.
Verás, Michael Jordan, por increíble que parezca, no siempre derrochó confianza. Sin embargo, como hemos visto, sí descubrió su pasión: el baloncesto, y una vez que adoptó esa pasión, se puso a trabajar. Pero, el peso del trabajo de Jordan se aligeró porque estaba enamorado de lo que hacía.
Recuerda lo siguiente: La fórmula de pasión más trabajo no se limita al uso exclusivo de Michael Jordan. Nos funciona a todos. ¡Te lo aseguro!
“Los éxitos no me sorprendieron porque ya los había experimentado mentalmente” Michael Jordan.
Así que Michael sigue las instrucciones de su madre. Es el camino de cada sueño, el que todos debemos seguir si queremos "TENER LA FUERZA DE JORDAN".
1. COMPROMETETE CON TU SUEÑO.
2. SIGUE UNA DISCIPLINA.
3. ARRIÉSGATE AL FRACASO.
4. COMBATE TUS TEMORES.
“Michael siguió sus sueños estableciendo objetivos, trabajando mucho y dedicándose. Sólo cuando lo hacemos, nuestros sueños pueden ser y convertirse en una realidad.” Deloris Jordan, madre de Michael.
Mark McCormack, ejecutivo de deportes, dijo: "El verdadero límite del campeón sólo existe en su mente, y al cabo de los años he notado tres características de actitudes que son usuales en las superestrellas que he conocido:
La primera es el profundo sentido de insatisfacción del campeón en cuanto a sus logros. Utiliza cualquier éxito, cualquier triunfo, como un acicate para una mayor ambición. Cuanquier objetivo que alcanza de inmediato se convierte en el siguiente paso hacia otras más "inalcanzables".
La segunda es una capacidad para llegar al máximo en su desempeño y ascender a torneos o eventos importantes. Las leyendas de cualquier época en el deporte parecen desempeñarse al máximo cuanto son mayores los riesgos. Por último, su capacidad de acabar con los contrarios. Lo anterior se conoce como el "instinto asesino", pero indica más cerca del resultado que de lo que tienen en mente, pero le indica más acerca del resultado que de lo que
tienen en la mente.
Los atletas más grandes nunca aflojan la presión. Por eso rara vez se retiran con gracia. Puede ser un destino cruel para un atleta, pero la verdad es que no existe mayor rasgo admirable en un hombre que el simple hecho de tener grandes expectativas sobre sí mismo.
Así que concluyo este libro en tanto que Michael Jordan piensa en su regreso, mientras se pregunta a sí mismo lo lejos que puede llevar su sueño. ¿Qué tan lejos llevarías tu sueño? Todos tenemos una parte de Michael Jordan latente en nosotros. Lo único que debes hacer es soltar las cuerdas que lo retienen; liberarte de las trabas que te atan y no te permiten ser tu VERDADERO YO, TU YO QUE QUIERE SER "CON LA FUERZA DE JORDAN".
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Motivación de un equipo
Estas frases son para motivación de un equipo. Las utilizo sobre todo para activar positivamente a mis equipos o incluso para ayudar en la vida diaria a alguna persona que pueda necesitar de un estímulo positivo, lógicamente no son mías sino que las he ido recogiendo a través de diferentes medios de comunicación sobre todo internet y libros.
¿Qué necesitamos para ganar hoy?
1-ACTITUD
“Una buena actitud es verte por adelantado, con los ojos cerrados, jugando al máximo de tus posibilidades en todas clases de situaciones adversas y haciendo de veras, lo que esas situaciones, demandan”
2- EQUIPO
“Gracias a la unión prosperan los más pequeños estados. Por la discordia se destruyen los más grandes”.
1- LA DEFENSA.
“La parte principal de una buena defensa es la motivación, la creación de un grupo de trabajo, de una mentalidad entre los jugadores que sirva para fomentar una unión en pos de un objetivo.”
2- EL ATAQUE
“En el baloncesto solo hay dos posibilidades: sprint y parada.
3- EL PASE
Los buenos pases son los cimientos de un buen ataque.
EN DEFINITIVA UN BUEN RESULTADO ES EL HABER HECHO LO MEJOR POSIBLE. GANAR ES APRENDER, DIVERTIRSE Y SUPERARSE EN EQUIPO, ESTO ES UN JUEGO NI MÁS NI MENOS.
COSAS CLAVES PARA LLEVAR A BUEN TÉRMINO NUESTROS OBJETIVOS:
1- CONCENTRACIÓN.
2- DIVERTIROS.
“La siguiente es una pequeña fórmula que funciona en toda ocasión: Elije divertirte. La diversión genera alegría. La alegría invita a la participación. La participación se cristaliza en la atención. La atención amplia la conciencia. La conciencia fomenta el discernimiento. El discernimiento genera conocimientos. Los conocimientos facilitan las acciones. Las acciones producen resultados. Y Todo empezó por diversión.
3-PASIÓN.
“Visión es lo que soñamos. Pasión es la energía para hacerla realidad. Las dos van de la mano, como caballo y jinete. En la mente de uno está la meta. En el poder del otro están los medios para llegar a ella.”
Metas individuales de cada jugador. En relación a la temporada.
3- TALENTO.
“Tu puedes entrenar a una mula, pero nunca ganarás el derbi de kentacky.
LIDERAZGO
“Los líderes se hacen, no nacen. Se forman a base de mucho esfuerzo, que es el precio que todos debemos pagar para alcanzar cualquier meta que valga la pena” Vince Lombardi.
“No llegas a ser líder porque digas que lo eres” ...”Haces mucho más de lo que dices” ... “Es difícil ser líder a menos que te lo exijas a ti mismo” ... “No puedes exigir nada a los demás hasta que demuestres que estás dispuesto a hacerlo tú mismo. Por eso Jordan era un líder.”
Chus “ Soy optimista ser otra cosa no parece servir de mucho”
DESARROLLA CONFIANZA Y RESPETO.
“confíen entre sí una y otra vez. Cuando el nivel de confianza es lo bastante elevado, la gente trasciende los límites aparentes y descubres nuevas y asombrosas habilidades de las que antes no estaba consciente.”
SE CONSISTENTE.
Una vez le pregunté a Jordan qué pensaba cuando hizo el último tiro en el sexto partido de 1998, dijo el socio comercial de Jordan, Michael dijo que no estaba pensando en nada porque había practicado ese tiro un millón de veces, Si no hubiera ese tiro un millón de veces, si habría tenido algo en qué pensar.
El 28 de mayo de 2001 Jordan hizo una declaración reveladora.
LA CAPACIDAD DE DESEMPEÑARSE EN UN MOMENTO APREMIANTE PROVIENE DE LA CONFIANZA DE SABER QUE PUEDES HACERLO.
¿DE DONDE PROVIENE ESA CONFIANZA?
DE HABERLO HECHO ANTES.
CLARO QUE NO LA TIENES ESA PRIMERA VEZ, PERO DESPUÉS, TIENES UN MODELO AL QUE SIEMPRE PUEDES RECURRIR. CUANDO HACES ALGO QUE YA HAS HECHO ANTES, SIENTES ALIVIO.
“A pesar de quién seas, de que buen atleta seas, todos somos criaturas de costumbres. Mientras mejores sean tus hábitos, bajo situaciones de presión, mejores serán tus respuestas bajo situaciones de presión.”
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